¿Qué no quiero de mi
Dios?
Que me eche delante de Él: “Qué Dios sea paciente conmigo. Que jamás me eche delante de Él y que no quite de mí su Santo Espíritu. Eso es lo que algunas veces a Jehová le pido.”—confesó Abudemio con seriedad. Su maestro, el sabio Gaudencio, le explicó, para devolverle su tranquilidad: “Con Jesucristo, el Santo Espíritu está asegurado. No se irá de ti, por mucho que hallas fallado.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sé paciente oh Dios conmigo, no me quites tu Santo Espíritu”; 21-02-2026.
En el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo no habitaba la Tierra, bajaba especialmente para llenar a los profetas, reyes y sumos sacerdotes. Aunque hay algunas referencias también a artesanos. Así que el rey David solicita que no se le quite de Él al Espíritu Santo. Hoy, el Santo Espíritu de Dios habita en nosotros. En aquellos que hemos pactado con Dios por medio de recibir a su Hijo Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. “No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.” Sal.51:11.
Padre, en este pacto que hemos hecho ya nada me
separa de tu amor. Sé que a Ti te tengo eternamente, porque tengo al
Espíritu Santo para siempre. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo
Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.
