jueves, 24 de septiembre de 2026

¿Qué conoce Dios de nuestra situación?

Nuestra afrenta, confusión y oprobio: “Tu conoces mi confusión, oprobio y vergüenza; delante de Ti están todos mis adversarios; Tú sabes perfectamente mi afrenta. Eso le digo a mi Dios, cuando estoy angustiado, de todo corazón”—confesó Tertuliano, eso declarando. Su maestro, el sabio Gaudencio, a su discípulo le contestó, esto expresando: “Qué bueno que le muestras al Señor, cuál es tu situación y sentimiento, cuál es tu emoción” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios, Tú sabes mi confusión, oprobio y afrenta; conoces mi vergüenza”; 13-09-2026.

Dios conoce perfectamente nuestro estado de ánimo y nuestra confusión emocional. Sabe perfectamente cómo estamos y nos sentimos. Así que, ¿para qué esconderle nuestro estado de congoja? Mejor es declararle en oración tal y como estamos. Para pedirle ayuda, porque sólo Él de esa situación terrible, podrá sacarnos. “Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; Delante de ti están todos mis adversarios. El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; Y consoladores, y ninguno hallé.” Sal.69:19-20. 

Padre, Tú has conocido mi estado emotivo, mi confusión, mi error, mi angustia y mi desesperación en momentos claves de mi estado anímico. Y he podido sincerarme contigo. Lo que me ha permitido salir de esas congojas y sonreír, porque siempre he de esperar en Ti. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

martes, 22 de septiembre de 2026

¿Qué le pido cuando angustiado estoy por mi pecado?

No escondas de tu siervo tu rostro: “Sé que Dios no esconde de mí su rostro cuando estoy angustiado. Él se apresura, me oye, me libra de mis enemigos: sobre mí hace vallado.”—reveló Aureliano, con determinación. Su maestro, el sabio Gaudencio, esto le expresó: “La certeza de que Dios no se aparta de ti cuando le hablas de corazón, hace que su bondad se manifieste sobre ti, te libra de tu opresor.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios no esconde su rostro sobre su siervo, siempre me oye”; 11-09-2026.

Hoy tenemos la certeza en Cristo Jesús, que cuando a Dios le hablamos desde el corazón y honestamente, nos ayuda cualquiera que sea nuestra circunstancia. Cuando reconocemos nuestra falla, y le decimos que nos auxilie y enseñe a vencerla, Dios nos da la victoria sobre cualquier problema. “No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.  Acércate a mi alma, redímela; Líbrame a causa de mis enemigos.” Sal.69:17-18.

Padre, jamás has escondido tu rostro de tu siervo, menos cuando he estado angustiado. Por el contrario, te has apresurado y me has oído. Me has librado de todos mis enemigos. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

¿Por qué ha de responderme Jehová?

Porque benigna es su misericordia: “¿Qué le pido si yo he fallado de calle? Que me responda por su gran misericordia, que me vea conforme a la multitud de sus piedades.”—descubrió Eustosia con actitud reflexiva. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo a su discípula: “Dios conoce nuestras debilidades, por ello te responde conforme a sus piedades” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios, tú conoces mis debilidades, respóndeme conforme a tus piedades”; 11-09-2026.

Dios extiende para nosotros cada día, nuevas misericordias, yo cada día las tomo con gozo. Porque por medio de ellas, conozco que Dios es bueno, y sus misericordias no sólo me ayudan, sino que también me permiten estar en relación con Él. Su disposición a ayudarme, sus piedades, es porque se conmueve al verme en tan difícil situación. “Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia; Mírame conforme a la multitud de tus piedades.” Sal.69:16. 

Padre, me respondes conforme a las benignidades que tienes en tus misericordias. Me ves conforme a la multitud de tus piedades y me salvas, porque te duele mi sufrimiento y mi ignorancia. Por ello procedes a salvarme y a enseñarme. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

¿Qué petición quiero que Dios me escuche?

Sácame del lodo y no sea yo sumergido: “Caí tontamente en el pantano, lo peor que fui yo quien ahí cayó, en ese cieno putrefacto. Rápidamente me criticaron, me hice de enemigos que sólo me señalaron.”—declaró Secundiano un poco emocionado. Su maestro, el sabio Gaudencio, le contestó tranquilizado: “Los errores de otros somos buenos a remarcar, en los nuestros, jamás nos ponemos a reflexionar.”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sácame Señor de lodo, y que esto no me ahogue”; 10-09-2026.

No importa dónde o cómo nos hayamos metido en el peligroso pantano. Aun cuando estemos de cieno lleno, nuestro clamor a Dios será por Él escuchado. Y la solicitud de ser libertados de aquellos que, aprovechando que estamos sin poder movernos dentro del fango nos afectaron, será respondida por nuestro Hacedor. “Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.” Sal.69:14-15.

Padre, Tú me has sacado del lodo y no has permitido que sea yo esté sumergido en él. Me has libertado de los que me aborrecían y me has sostenido cuando estaba en profundas aguas. No has permitido que me aneguen las mismas, ni que me trague el abismo. Ni me atrape ningún pozo. Todo por tu amor y misericordia. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

domingo, 20 de septiembre de 2026

¿En qué tiempo oraba a Dios?

Al tiempo de su buena voluntad: “Le expongo argumentos a Dios, para que Él escuche mi oración. Decirle que oro en el tiempo de su buena voluntad, por la abundancia de su misericordia, por su salvación y su verdad.”—argumentó Decaulión con buena exposición. Su maestro, el sabio Gaudencio, esto le dictaminó: “Hermosos argumentos en realidad, porque todos ellos vienen de la Palabra de Jehová.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Oro en tiempo de tu buena voluntad, oh Jehová”; 09-09-2026.

Tengo la certeza que Dios me escuchará, porque le oro en el tiempo de su buena voluntad. Expresada en Cristo Jesús, Señor nuestro. También, Jehová tiene abundancia de misericordia para conmigo y, por su verdad manifestada en su Palabra. En ella, me asegura mi salvación y además, me ha prometido que siempre me ha de escuchar. “Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame.” Sal.69:13.

Padre, vengo a Ti al tiempo de tu buena voluntad, porque abundas en misericordia y por tus promesas que están en tu Palabra. Tú me oyes, cuando te hablo con el corazón abierto, y además porque te creo. Pero sobre todo, porque me amas y puedo a Ti, expresarte mi petición en el nombre de Jesús. Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

¿Qué es lo que mis enemigos hacían?

Hablaban contra mí y me zaherían: “Porque yo sí sufría, hablaban todos contra mí, los que se sentaban en mi mesa y me zaherían. Hacían canciones, contra mí y horrendas, con ella me herían.”—aseguró Eustracio con cierto llanto. Su maestro, el sabio Gaudencio, le expresó en el acto: “Cuando los que te señalan quieren destruirte, te compondrán canciones mientras beben, y serás la razón de sus chismes.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sufría, hablaban contra mí, me zaherían”; 07-09-2026.

Cuando una persona cae, la costumbre nuestra aún en la Iglesia, es hacer comidillas de él o ella. Podemos actuar despiadadamente, y muchas veces ser sus antiguos amigos. Los que le abrazaban y con él o ella se sentaban. Muchas veces son los más hirientes y zahieren hasta la saciedad, e incluso hasta la muerte. “Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, Y me zaherían en sus canciones los bebedores.” Sal.69:12. 

Padre, gracias porque en todo momento has estado ahí conmigo, aún en situaciones adversas como esas. Aunque me han zaherido, he logrado perdonar, y encaminarme a lo que Tú me direccionas. Y ese, o esos malos momentos, han pasado. Porque cuando yo fallaba, tu misericordia me sostenía. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

¿Qué hizo el rey David cuando lo insultaron?

Lloró y con ayuno, su alma afligió: “Los insultos que además te hacen pasar vergüenza, te causan conmoción, es en realidad una afrenta. Te ponen en un estado de indefensión y pena.”—afirmó Gualterio con mucho acierto. Su maestro, el sabio Gaudencio, le expresó presto: “Las malas palabras enferman y matan. Vienen siendo como golpes de espada.” Cuentos del Reino; Danel Aragón, “La afrenta deprime y enferma”; 07-09-2026.

El rey David combatió la vergüenza, los insultos y la afrenta; con ayuno y ruegos a Dios, exponiéndole su situación. Por tal motivo, pudo vencer los momentos en que estos agravios lo hacían deprimirse. “Lloré afligiendo con ayuno mi alma, Y esto me ha sido por afrenta.  Puse además cilicio por mi vestido, Y vine a serles por proverbio.” Sal.69:10-11.

Padre, basta un momento ante tu presencia en estado de ánimo alterado y contigo exponiendo el mal y la situación confesando, para sentirse al momento en paz y con una solución que se vuelve seguridad. Porque sólo Tú puedes darnos esa sobriedad total. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.