¿Para quiénes he
sido extraño?
Para mis hermanos: “Es cuando uno cree en el Señor y anda con Él de la mano, uno se vuelve extraño para sus mismos hermanos.”—exclamó Decaulión, con alegría de corazón. Su maestro, el sabio Gaudencio, así le explicó: “Somos como desconocidos sin alarde, somos desconocidos para los hijos de nuestra madre.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Extraños somos por Cristo, a los hijos de mi madre”; 05-09-2026.
Por cumplir con su misión dentro de la voluntad de Dios, Jesucristo extraño para sus hermanos, resultó. Y eso nos pasa a todos los que llegamos en un momento al Señor. Nuestra propia familia, como desconocidos nos mira. “Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre.” Sal.69:8.
Padre, en un momento cuando te conocemos, nuestra
propia familia nos desconoce. Es que uno cambia de manera tan radical, que para
sus propios hermanos resulta uno un extraño. Pero
luego todo cambia, porque Tú quieres para Ti, toda mi casa. En el nombre de
Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.
