¿Qué habría pasado
si mi corazón la iniquidad hubiera mirado?
Dios no me habría escuchado: “Qué importancia es saber, que no sólo en Cristo debo de creer, también mi corazón el mal no debe de anhelar para poder orar.”—aseveró Eustracio con convicción. Su maestro, el sabio Gaudencio, le expresó de corazón: “Sabemos que como hombres hacemos el mal, más en nuestro corazón no lo debemos desear.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No debo en mi corazón querer el mal, para poder a Dios orar”; 27-07-2026.
Importante que debo de presentarme ante mi Dios en oración, sin que mi corazón deseé hacer el mal y lo ame. Esto es así: estoy consciente de que hago mal, pero mi corazón lo aborrece, y ora pidiéndole al Señor me pueda liberar del mismo, para poder vencerlo. “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica.” Sal.66:18-19.
Padre, te pido perdón por mis errores, mis pecados.
Y oro ante Ti con la convicción de tu perdón, porque eres Dios misericordioso. Mas te pongo ante Ti mis defectos de
carácter, para que puedas quitármelos y enseñarme a vencerlos. En el nombre de
Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.






