¿Qué se necesita
para que se esparzan los enemigos de Dios?
Que Dios se levante: “Cuando invoco a Dios en oración, le pido que su sola presencia esparza a sus enemigos. Que huyan todos aquellos que con Él o conmigo, tienen conflictos.”—expuso Venustiano con firmeza. Su maestro, el sabio Gaudencio, le expresó con sutiliza: “Que se levante Dios delante de sus enemigos, y éstos ante su presencia, huyan despavoridos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Levántese mi Dios y sus enemigos sean esparcidos”; 05-08-2026.
Moisés fue quien hizo esta oración cuando el pueblo de Israel andaba en el desierto con el Tabernáculo. Ellos acampaban horas, días o semanas. Una vez casi un año y otra más de un año. Pero cada vez que Dios ordenaba la marcha, Moisés oraba porque Dios se levantara para que los enemigos huyeran de su presencia. Así debe de ser nuestra oración cada día, para que Dios se levante en medio de este tabernáculo de Él, que es nuestro cuerpo. “Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.” Sal.68:1.
Padre, levantase mi Dios y sean esparcidos sus
enemigos, huyan delante de su presencia todos aquellos que le aborrecen. Porque sus enemigos, son los míos mi Rey. En
el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el
Señor.






