¿En dónde nos
hundimos a veces?
En cieno profundo: “Hay veces que uno cae rotundo, queda atascado, se hunde uno en cieno profundo.”—comunicó Laurencio con mucho acierto. Su maestro, el sabio Gaudencio, esto le dijo presto: “Y en esa situación, ¿quién te puede ayudar? Gritarás y enronquecido quedarás, pues ninguna persona te querrá ayudar. Hundido en el cieno, sólo Dios te saca de lleno.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Hundido en el cieno, sólo Dios me saca de lleno”; 01-09-2026.
Normalmente uno se hunde en el pantano nauseabundo. Quizás no sabías que allí había fango por todos lados, pero es uno quien se mete allí mismo. Y si cae en cieno profundo, queda inmovilizado. Y en un pantano casi siempre estás solo. Puedes gritar y gritar y nadie a socorrerte llegará. Sólo hay uno que puede: Dios Topoderoso. “Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.” Sal.69:2-3.
Padre, he estado en el lodo profundo inmovilizado, y
no una vez, varias veces. Diversos pantanos, diferentes momentos. Y cuando sé que ahí estoy solo, y nadie
podrá ayudarme porque ni quieren, ni están, sólo Tú has podido salvarme. Así me
has enseñado, que sólo Tú eres mi Dios de salvación. En el nombre de Jesús,
amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.




