¿Qué le consume a
uno en Cristo?
El celo de su casa: “Todos decían de mí: quiere ver el templo del Señor con una belleza que a otros sobrepasa, por tal motivo, me consumió el celo por tu casa. Otros por supuesto, se burlaban. Cayeron sobre mí, las ofensas de los que me vituperaban.”—explicó Eutorgia con cierta melancolía. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo a su amada discípula: “Los denuestos en ti cayeron, entra con Dios en su Reino.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El celo de tu casa, me consumió”; 06-09-2026.
El rey David escribió este verso profético, porque sentía un amor apasionado, ardiente y devoto (celo); por hacer del Tabernáculo un lugar de adoración a Jehová. Cuando veía a otros indiferentes a la adoración le “consumía” por dentro, pues le dolía internamente. Y cuando él les reconvenía, lo insultaban. Entonces recibía vituperios, recibía los denuestos. Así le pasó a Jesucristo, cuando vio que su templo, era una cueva de ladrones. “Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.” Sal.69:9.