¿Qué petición
quiero que Dios me escuche?
Sácame del lodo y no sea yo sumergido: “Caí tontamente en el pantano, lo peor que fui yo quien ahí cayó, en ese cieno putrefacto. Rápidamente me criticaron, me hice de enemigos que sólo me señalaron.”—declaró Secundiano un poco emocionado. Su maestro, el sabio Gaudencio, le contestó tranquilizado: “Los errores de otros somos buenos a remarcar, en los nuestros, jamás nos ponemos a reflexionar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sácame Señor de lodo, y que esto no me ahogue”; 10-09-2026.
No importa dónde o cómo nos hayamos metido en el peligroso pantano. Aun cuando estemos de cieno lleno, nuestro clamor a Dios será por Él escuchado. Y la solicitud de ser libertados de aquellos que, aprovechando que estamos sin poder movernos dentro del fango nos afectaron, será respondida por nuestro Hacedor. “Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.” Sal.69:14-15.
Padre, Tú me has sacado del lodo y no has permitido
que sea yo esté sumergido en él. Me has libertado de los que me aborrecían y me
has sostenido cuando estaba en profundas aguas. No
has permitido que me aneguen las mismas, ni que me trague el abismo. Ni me atrape
ningún pozo. Todo por tu amor y misericordia. En el nombre de Jesús, amén. Tu
hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


