miércoles, 9 de diciembre de 2020

Quiénes se vuelven pobres?

Los que aman el placer, el vino y el lujo: “Eulalio vino y dijo todo ufano: “He ahorrado todo el año, todo el fruto de mi labor lo he juntado. Ahora voy a Miami a divertirme: mujeres hermosas, a comprar buena ropa y a beber sólo whisky”—confesó extasiado. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo enojado: “¡Eulalio! ¿Vas a derrochar el ahorro de todo un año en algo que más bien te va a dejar arruinado? Lejos de satisfacerte, llegarás a lamentar mañana que no tengas para comer, lo suficiente” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Vino y lujo y placer, pobre te van a hacer”; 08-12-2020.

Cuando gastamos nuestro dinero en busca de nuestro egoísta placer, la pobreza asoma como un espectro maligno. Esto lo he visto; hombres que llegaron a tener fortunas, terminaron en la calle: boxeadores famosos, empresarios, intelectuales. Más si con el placer se combina el vino y el lujo: aquel gasto excesivo que no tiene sentido va hacia un rumbo: pobreza. “Los que aman el placer se vuelven pobres; los que aman el vino y el lujo nunca llegarán a ser ricos.” Pro.21:17 NTV. 

Padre, me has enseñado que puedo encontrar placer en servir y ayudar a mi prójimo. En capacitar, formar, compartir, reflexionar, dar y levantar. Que nunca llegue a amar el placer mundano, el vino y el lujo en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 8 de diciembre de 2020

 ¿Cuándo le prestas dinero al Señor?

Cuando ayudas al pobre: “Aurelio expresó lo que él en un momento meditó: “Estaba pensando que Dios es el dueño de todo, entonces, ¿cuándo va necesitar algo de nosotros? No le podemos dar ni prestar absolutamente nada”—expresó a viva voz. Su maestro, el sabio Gaudencio así le respondió: “¿Crees tú que a Dios le puedes prestar?—preguntó el ayo. Aurelio tan solo meneó su cabeza en uno y otro lado—Pero sí, puedes prestarle. Cuando le ayudas al pobre a Dios le prestas, y te aseguro que Él te pagará con creces esa deuda” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A Dios prestas cuando le ayudas al pobre”; 07-12-2020.

Imagínate cómo Dios ama a las personas necesitadas, que cuando ayudas a una que está pobre, Él mismo se hace cargo de esa deuda. Es como si le prestáramos dinero o algún otro bien a Él. Y te aseguro esto: Dios es un excelente pagador. No sólo cancelará la deuda, sino que agregará mucho más de lo que imaginamos como si fuera pago de réditos o intereses. “Si ayudas al pobre, le prestas al Señor, ¡y él te lo pagará!” Pro.19:17 NTV.

Padre, ¡me asombras!  Por un lado es ni deber ayudar al necesitado, y por otro, Tú te haces cargo de ese gasto como si a Ti fuera a quien prestáramos. Y todavía agregas mucho más al pagar. Que mi corazón siempre esté dispuesto a ayudar, porque eso a Ti te agrada, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 7 de diciembre de 2020

¿Buscamos acaso la solución del “sálvese quien pueda”?

En cuanto a mí, busco la ayuda del Señor: “Le preguntaron al maestro, acerca de qué había de hacer para poder comer en una situación de extrema escasez: “¿Qué haría usted para poder comer en una situación extrema: ¿Robaría? ¿Asaltaría? ¿Acaso tomaría lo que a su paso encontrara para poder llevar pan para su casa?”—preguntó con curiosidad Eulogia. Su maestro, el sabio Gaudencio le contestó con esta lógica: “En cuanto a mí, nada de eso haría. La ayuda de mi Señor buscaría. En Él confiadamente esperaría. Él seguramente me salvaría y sustentaría” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “En cualquier situación yo esperaría en el Señor”; 04-12-2020.

Es una actitud tan común ver a las personas tomar las cosas, asaltar; incluso matar y violar en aquellas situaciones extremas sociales. Me refiero cuando hay guerras, terremotos, huracanes, deslaves, tsunamis, levantamientos, asonadas, revoluciones, etc. La ley del más fuerte, o del “sálvese quien pueda” rige. Y se ven robos masivos, asaltos, y toda clase de males al buscar comida, o algún bien necesario. Nosotros, debemos de decir como el profeta Miqueas: “En cuanto a mí, busco la ayuda del Señor. Espero confiadamente que Dios me salve, y con seguridad mi Dios me oirá.” Miq.7:7 NTV.

Padre, he tenido la experiencia de vivir guerras, terremoto, dos huracanes, una asonada, una revolución; un incendio…y ahora una pandemia. Tú siempre has estado allí para salvarnos, proveernos y fortalecernos aún en esos momentos, para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

domingo, 6 de diciembre de 2020

¿Qué no nos debemos de olvidar?

De hacer el bien ni de compartir: “Eulogia dijo eufórica: “Me acaban de dar mi aguinaldo. Como saben es un mes extra de salario. No me he olvidado de comprarles a mis hijos sus regalos”—expresó emocionada. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo con suavidad estas palabras: “No te olvides de hacer el bien, en verdad. Comparte si quieres, parte de lo que tienes, con quienes tienen necesidad.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Hacer el bien y compartir eso está muy bien”; 04-12-2020.

 No es sólo porque estamos en el mes de la Navidad que debemos de hacer el bien y compartir lo que tenemos con los demás. NO. Esto debe de ser una constante en nuestra vida y práctica diaria. Recuerda muy bien que no sólo con dinero podemos hacer el bien y que compartir lo que tenemos puede ser un consejo, una exposición, una disertación, un presente. “Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios.” Heb.13:16 NTV. 

Padre, que siempre pueda estar haciendo el bien y compartir de lo que tengo con los demás Señor, para que Tú seas glorificado en todo esto, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 5 de diciembre de 2020

¿Qué es lo que no debemos de amar?

El dinero: “Eulogia llegó descontenta, esto dijo indispuesta: “No estoy contenta con lo que gano, realmente es poco sustento para lo que yo hago”—expresó malhumorada. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo despacio estas palabras: “Cuando confiamos en Dios, realmente ponemos nuestras vidas a su cuidado. Estamos gozosos con lo que tenemos y ganamos. En Él confiaré porque me ha dicho: “Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios me ha dicho: “Nunca te fallaré, jamás te abandonaré”; 03-12-2020.

Es difícil decirle a alguien y que comprenda, que no ame el dinero, que se contente con lo que tiene. Esto, porque debemos antes aprender, que los billetes no son la bendición de Dios. La bendición del Señor es la paz interior, el gozo, la fe, la paciencia, el amor; el valorar su relación, su Palabra. Esto es más valioso que todo el oro y la plata. Y además debemos de tener la certeza, de que Dios jamás nos abandonará, menos nos fallará. Él nos sustentará.  “No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré». Heb.13:5 NTV.

Padre, pon en mi corazón siempre el poder ver aquello realmente valioso que tenemos: Principalmente Tú, tu Palabra, mi familia; que la confianza plena esté en Ti y me dé gozo saber que por Ti soy, estoy y existo. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

 

jueves, 3 de diciembre de 2020


¿Cuál es la voluntad de Dios con respecto al tiempo de trabajo?

Que no te afanes tanto y puedas dormir temprano: “Fue Eulalio, se expresó así con respecto al horario del trabajo: “Debo de trabajar muy tarde y mañana seguir trabajando desde muy temprano. Tengo que proveer para mi casa, por tanto, ocho horas de trabajo no bastan.”—dijo muy emocionado. Su maestro, el sabio Gaudencio le expresó consternado: “Pan de fatigas llevas a tu esposa, a tus hijos y a tus hijas. Ellos, tu presencia y tiempo también necesitan. Trabajar, atender a tu familia y muy bien descansar, es lo que tienes que a diario planificar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios quiere que trabajes y también descanses”; 03-12-2020.

Dios no quiere que practiquemos los extremos: O casi no trabajamos, o bien sólo nos mantenemos laborando. Si madrugamos y hasta muy tarde estamos trabajando, llevaremos a nuestro hogar el producto de nuestro cansancio. “Pan de fatigas”; nos dice el Señor y su fruto es vano; esto es falso. No sólo dinero, vestirse o comer necesitan los nuestros. También requieren de tiempo, de diversión, juegos, interacción. Y sobre todo, es muy necesario que tengan todos un buen sueño. “En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados»” Sal.127:2 NVI.

Padre, Tú me das el buen sueño cuando en Ti descanso, sabiendo que me proveerás del pan diario y de todo lo necesario, con el trabajo que realizo. Me gusta el trabajo, ser diligente, productivo, eficaz y eficiente; pero también gozo en estar a solas contigo, meditar en tu Palabra, ser instrumento tuyo, e interactuar con los míos. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

¿Qué debo de hacer cuando esté en dificultades?

Orarle al Señor: “Fue Eustorgia la que irrumpió con desesperación: “No sé qué hacer, estoy en medio de problemas que me desesperan, estoy pronto a fenecer”—expresó su angustia a toda voz. Su maestro, el sabio Gaudencio así la tranquilizó: “Ora al Señor y exponle cada uno de tus problemas, tus dificultades. Tengo la seguridad que de todos ellos te salvará y así podrás gozar de sus bondades” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “En mi desesperación clamé al Señor”; 01-12-2020.

Muchas veces, la multitud de problemas puede llegar a aturdirnos, a desesperarnos. En estos momentos prácticamente estamos solos. Sin embargo, con nuestro amado Dios, jamás lo estamos. Debemos de saber que contamos con un Aliado; este es nuestro Señor y Salvador. Él es poderoso para venir y rescatarnos, y de una manera segura, salvarnos de todas nuestras dificultades y angustias. “En mi desesperación oré, y el Señor me escuchó; me salvó de todas mis dificultades.” Sal.34:6 NTV.

Padre, que siempre acuda a Ti en cualquier situación que esté embargado emocionalmente, ya sea con desesperación, angustia o aflicción. Porque sé mi Rey que Tú me escuchas y me salvas de todas mis dificultades. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.