Mostrando entradas con la etiqueta A ti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A ti. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de abril de 2025

¿A quién he de clamar y suplicar?

A Jehová: “En cualquier situación buena o difícil que me pueda encontrar, sólo tengo a una persona a quien podré clamar. Esa excelsa persona es Jehová. No tengo a nadie más.”—aseguró Eustosia con convicción. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo con alegría de corazón: “Es la mejor decisión que puedas tomar: En cualquier situación que te pueda afectar, debes suplicarle ayuda a Jehová.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A Ti oh Dios clamaré”; 05-04-2025.

Tenemos un Dios personal, muy personal. Así es nuestro Dios Jehová. Entramos con Él en plena confianza y cuando nos encontremos en una situación que nos afecta, podemos delante de Él, derramar nuestra alma. Clamarle, suplicarle, solicitarle, llorarle, adorarle, cantarle, alegrarnos delante de Él, incluso mostrar nuestra desesperación, en fin; cualquiera que sea nuestra situación emocional, presentarla ante Jehová. Ciertamente Él escuchará nuestra posición y procederá a darnos su ayuda. “A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré.” Sal.30:8.

Padre, a Ti te clamo, a Ti te suplico, a Ti te lloro y contigo me río; a Ti me quejo o a Ti te expongo mis razones, delante de Ti y sólo de Ti, derramo mi alma y te suplico, o te agradezco con alegría y calma. Porque Tú eres mi Dios, mi Refugio, mi Salvación. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

sábado, 25 de enero de 2025

¿A quién levantaré mi alma?

A Jehová mi Dios: “¿Y a quién más, levantaré mi alma sino a Jehová? Porque ciertamente a Él pondré mi intelecto, con mis emociones y mis pensamientos.”—dijo Eustasio todo contento. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo con corazón dispuesto: “Qué bueno que sólo a Dios levantes tu alma, pues a Jehová es a quien tu alma clama” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A Ti oh Jehová, levantaré mi alma”; 20-01-2025.

No hay psicólogo, ni psiquiatra, ni amigo confidente a quien podamos confiar totalmente nuestra alma, como a Jehová Dios. Porque Él nos conoce, nos ha hecho, sabe qué padecemos y cómo restaurarnos de algo. Sólo Dios puede; cuando le confesamos honestamente cómo estamos y qué sentimos; trabajar en inmediatos actos, o a través de procesos, para darnos sanidad total. “A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.” Sal.25:1.

A Ti oh Jehová, levantaré mi alma, a Ti oh Dios confiaré mis pensamientos, sentimientos y emociones para que seas Tú oh Dios, guiándome en mi sanidad espiritual, emocional, física e intelectual, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.