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martes, 9 de junio de 2026

¿Qué heredad me dado Jehová?

La de aquellos que temen su nombre: “Dios es mi habitación, aunque te asombre, pero también me ha dado una heredad donde en la tierra habitar y en cualquier otro lugar: la de aquellos que temen su nombre.”—anunció Eufrasio, con todo el ánimo. Su maestro, el sabio Gaudencio le contestó magnánimo: “Tu heredad es Jehová por la eternidad, porque te ha dado aquí en la tierra la heredad de aquellos que temen su nombre, para en Él habitar”. Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Mi heredad es Jehová”; 03-06-2026.

Los votos que hizo el rey David, se manifiestan en Jesucristo, en Dios Todopoderoso. Este rey ha pedido heredad y se le ha concedido, Tú y yo también hemos hecho pacto en Jesucristo, por lo tanto, pertenecemos a los que tememos el nombre de Dios. De tal manera, que nos ha dado la potestad de llamarnos sus hijos, de tal manera que tenemos heredad por la muerte de Jesucristo: a Jehová. “Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.” Sal.61:5.

Padre, Tú eres mi heredad y mi porción. Y sé que en Jesucristo, también obtengo heredad con todos mis hermanos que temen tu nombre. Hermosa es huestra herencia, y además eterna. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

martes, 8 de abril de 2025

¿Qué afirmé en mi prosperidad?

No seré conmovido jamás: “Creía que nada me iba a afectar, en mi prosperidad me dije: No seré conmovido jamás. Pero cuando en grande pequé, fui turbado, estuve totalmente desesperado.”—declaró a su maestro Gualterio, con rostro muy serio. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo con aspecto sereno: “Ahí te equivocás, pensar que Jehová por tu prosperidad, no te puede turbar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios ante mi maldad va a reaccionar”; 04-04-2025.

Cuando obedecemos a Jehová en lo que Él nos determina hacer, la prosperidad es tan fuerte como un monte alto asentado en un valle. Pero si comenzamos a desobedecerle, Él puede mover los montes de un lugar a otro. Entonces podemos ser turbados y por un momento podemos perder su favor. “En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado.” Sal.30:6-7.

Padre, no escondas jamás tu rostro de mí Señor, muéstramelo acorde con mi fe y mi amor por Ti en Cristo Jesús. No sea turbado y hazme mejor entender, tener prudencia y buen juicio y así tener siempre tu favor.  Para tu gloria y mi bien. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.