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lunes, 28 de mayo de 2018

La disciplina en el Señor


¿Qué se necesita para cumplir con tareas diarias continuamente?
Disciplina en el Señor: “Puertas he tocado y tocado, pero no veo en mi ministerio ningún resultado. He tenido la promesa del Señor de que mi labor será bendecida y que podré ayudar a muchas familias. ¿Pero no veo ningún avance, ni gente que quiera recursos donarme?”—se quejó frustrado Eustaquio. El maestro Gaudencio le dijo. “¿Y eres disciplinado?”—Eustaquio quedó intrigado y preguntó: “¿Cómo así?”. El sabio prosiguió: “¿Te has levantado cada mañana y a Dios le has orado? ¿Has abierto el ministerio y has comenzado a servir tú primero? ¿Si le has creído al Señor, has puesto tú de tu dinero para empezar tu labor? ¿Te has presentado a diario en tu ministerio para servir con agrado?” Eustaquio quedó consternado y tan sólo dijo: “No”. “El primero que debe de creer en la Palabra que Dios le dio, sos vos. Y luego tienes que orar, trabajar y servir con disciplina germánica para que veas cumplir esa Palabra” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Disciplina diaria para ver cumplida su Palabra”; 27-05-2018.

La disciplina, que en este caso quiero resaltar como el conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado, no es fácil. Para adorar y alabar al Señor tenemos que tener disciplina.  Para estudiar, para trabajar, para abrir un negocio, para el ejercicio, para servir, para el ministerio del Señor; se necesita de la disciplina. Cuando hacemos algo constantemente y de la misma forma, o sea en forma disciplinada, entonces llega a convertirse en un hábito, y si se trata de hacerlo para el Señor, entonces es un buen hábito. “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.” Sal.145:1-2.

Padre, ayúdame a cumplir disciplinadamente con aquellos aspectos en mi vida que te den gloria y exaltación a tu nombre. Tú eres mi guía y maestro, soy formado en disciplina para amarte y servirte para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.