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jueves, 27 de julio de 2017

¿Qué pasa con el que ama el dinero?
Nunca será suficiente tener mucho: “Mahatma Gandhi, después de haber conseguido la independencia de la India, fue de visita a Inglaterra. Paseaba con algunas personas por las calles de Londres, cuando se sintió atraído por la vidriera de una famosa joyería.  Y allí se quedó Gandhi, mirando las piedras preciosas y las joyas ricamente trabajadas. El dueño de la joyería lo reconoció de inmediato, y salió a la calle, a saludarlo: “Me honra mucho que el Mahatma esté aquí, contemplando nuestro trabajo. Tenemos muchas cosas de inmenso valor, belleza, arte, y nos gustaría obsequiarle algo.” -Sí, estoy admirado con tantas maravillas -respondió Gandhi. -Y todavía estoy más sorprendido de mí mismo, pues a pesar de saber que puedo recibir un presente tan valioso, aún puedo vivir y ser respetado sin necesidad de usar joyas.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias, GANDHI SALE DE COMPRAS; pág.76-77.
No se trata de vivir en miseria ni de conformarse con la pobreza.  Se trata de no llegar a amar el dinero ni la abundancia de cosas.  Esto se vuelve una enfermedad compulsiva y la persona que ansía a toda costa tener y tener, jamás se contentará con lo que consiga y…ahí es lo terrible, no sacará fruto de esto.  Lo vemos en las películas de narcos, a diario en las noticias sale uno que otro servidor público corrupto que es llevado a prisión, pero lo más terrible es verlo entre nosotros.  Muchos cristianos se enfocan en tener dinero como bendición de Dios y no en el servir y amar al prójimo.  Tener el amor de Dios en nuestras vidas, paz, alegría, gozo, fe, esperanza, familia, trabajo digno y estudios que nos ayuden a ser mejores servidores, es algo que no se puede comprar con dinero. “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.”  Ecl.5:10.
Padre, que nuestras vidas, mentes, creencias y deseos; sean adorarte y servirte.  Ayudar al prójimo y amarlo.  Encontrar el verdadero gozo de dar, el amor al servir, la paz al perdonar, las ventajas de la prudencia, la gracia de la tolerancia y la bendición de contar con personas a tu lado para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor.