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lunes, 21 de octubre de 2024

¿Qué me ha dado para defenderme en la batalla?

El escudo de su salvación: “A pesar de mi caída condición, Jehová me ha dado en Cristo su escudo de salvación. Su diestra de lleno me sustentó, y por su benignidad me engrandeció.”—Eustolia afirmó con plena convicción. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo con emoción: “Dios salva, sustenta y tu condición integral a lo alto eleva” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Jehová por amor, me ha dado su escudo de salvación”; 17-10-2024.

Mi amado Dios me buscó, me halló, me envió por su Espíritu a Cristo mi Señor y me dio su escudo de salvación. Es un escudo con el cual puedo defenderme, pues me permite rechazar los ataques del enemigo. Además, su diestra me sustenta, me levanta, me mantiene firme y por su gracia, por su benignidad, me ha engrandecido. “Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.” Sal.18:35.

Padre, bendito eres mi Señor, pues me has dado tu escudo, el escudo de tu salvación. Me has sustentado. Además, tu bondad, tu amada benevolencia me ha engrandecido, porque me has hecho tu hijo, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

jueves, 11 de marzo de 2021

¿Qué hace el Señor para que nuestros pies no resbalen?

Ensancha nuestros pasos: “Fue Eulogia la que se sinceró en esta ocasión: “Me rodean enemigos y me señalan; me esperan para juzgarme si mis pies resbalan”—confesó un poco taciturna. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo de manera oportuna: “Pídele a Dios que su diestra te sostenga, que te dé su escudo de salvación, incluso que te haga engrandecer; que haga despejar tu camino de manera que tus pies no resbalen y puedas caer” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Susténtame con tu diestra Dios amado y mis pasos has ensanchado”; 05-03-2021.

Cuando el enemigo acecha porque te quiere ver destruido (a); cuando están escondidos esperando a que tu pie resbale para en el suelo acabarte, podemos elevar la súplica al Altísimo para que nos dé su escudo de salvación. Que su diestra nos sostenga, que incluso su bondad nos engrandezca (delante de nuestros enemigos); de tal manera que limpie nuestro camino y ensanche nuestros pasos para no resbalar. Si Él nos sostiene: jamás nos verán caer. “Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.  Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.” Sal.18:35-36.

Padre, a Ti suplico que me escudes, me sostengas con tu diestra; que tu benignidad me engrandezca y que además ensanches mis pasos para no caer, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.