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domingo, 11 de marzo de 2018

La prosperidad de tu alma

¿Qué debe prosperar primero para ser prosperado integralmente?
Mi alma:“Antes de los treinta habré acumulado mi primer millón de dólares, tendré empresas, propiedades, y trabajadores a montones. Seré reconocido por todos, pues mi rostro saldrá en las principales revistas sociales, siempre llamaré la atención de algún modo”—expresó con alegría el joven Aurelio. Gaudencio su maestro, le replicó: “No pongas primero la carreta antes de los caballos.  Ten calma: Si quieres tener verdadero éxito debes de interesarte primero en prosperar tu alma. Debemos todos entender: No se trata de dinero, propiedades o fama llegar a obtener.  El verdadero éxito está en servir, en saber amar, conseguir la paz, la sobriedad emocional” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La prosperidad de tu alma”; 10-03-2018. 

La ahora, no tan nueva, ola del Evangelio de la Prosperidad está empecinado en hacernos, creer a nosotros los cristianos, que la verdadera relación con Dios debe de expresarse en una acomodada situación económica. En otras palabras, la ecuación está presentada así: Alto nivel económico, igual a alta relación con Dios. Eso no es verdad, no podemos estar empecinados con Dios en requerimientos de seguridad económica, riqueza, prestigio personal y poder. Eso le pertenece al mundo.  Nosotros perseguimos la excelencia del conocimiento de Dios, el amar a Dios, a nosotros y al prójimo; el servir a los demás, la sabiduría, la inteligencia, las ciencias, la paz interior y la paz de los demás, la misericordia, la bondad, el gozo, la fe, la gracia y la verdad. Esto es primero y de mucho más valor, junto a esto la salud integral, y después la prosperidad relacional, intelectual, económica. “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” 3Jn:2.

Padre, que sea prosperado en mi alma y tenga salud; que esa prosperidad de mi alma esté basada en la relación íntima contigo, de manera que pueda crecer y prosperar en todo lo demás para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.