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lunes, 27 de agosto de 2018

El alma generosa será prosperada



¿Quién será saciado?

El que saciare: “De veras, lo envidio. Mas lo envidio de buena manera. Dígame maestro Gaudencio, ¿cómo ha hecho usted para tener tanta paz, ese desborde de tranquilidad? ¿Cómo hace para recibir tanta bendición, podría usted darme la fórmula o solución?” –preguntó entusiasmado Eustaquio. Su maestro con amor lo quedó viendo, y así le dijo contento: “¿Quieres tener paz? Sacia la vida de los demás. Da consejos, atiende sin juzgar, sirve, bendice cuanto puedas. Y si puedes a alguien saciar, Dios también a ti te saciará. Sé generoso, ayuda a los demás y verás cómo tu vida prosperará” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sacia a los demás y Dios también te saciará”; 26-08-2018.

El alma está compuesta de intelecto, emociones, voluntad, sentimientos. Ser generoso (a) no sólo es serlo con dinero. No. Cuando tus pensamientos tienden a ayudar, cuando generas en tu mente (por la comunión con Dio) un proyecto para bendecir, cuando ayudas con trabajo, con alimentos, con medicina, con consejos, con alegría, con tiempo, con esperanza en Cristo, con ofrendas: tu alma se vuelve generosa. Y cuando sacias con esto la vida de los demás, tú eres saciado en todas tus áreas. “El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.” Pr.11:25.

Padre, tus nos sacias con bellas Palabras, con Promesas que se cumplen, con amor, con bondad, con generosidad, con sacrificio, con bienes y servicios. Que pueda yo imitarte siempre, y dar y darme, en tu nombre, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 11 de marzo de 2018

La prosperidad de tu alma

¿Qué debe prosperar primero para ser prosperado integralmente?
Mi alma:“Antes de los treinta habré acumulado mi primer millón de dólares, tendré empresas, propiedades, y trabajadores a montones. Seré reconocido por todos, pues mi rostro saldrá en las principales revistas sociales, siempre llamaré la atención de algún modo”—expresó con alegría el joven Aurelio. Gaudencio su maestro, le replicó: “No pongas primero la carreta antes de los caballos.  Ten calma: Si quieres tener verdadero éxito debes de interesarte primero en prosperar tu alma. Debemos todos entender: No se trata de dinero, propiedades o fama llegar a obtener.  El verdadero éxito está en servir, en saber amar, conseguir la paz, la sobriedad emocional” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La prosperidad de tu alma”; 10-03-2018. 

La ahora, no tan nueva, ola del Evangelio de la Prosperidad está empecinado en hacernos, creer a nosotros los cristianos, que la verdadera relación con Dios debe de expresarse en una acomodada situación económica. En otras palabras, la ecuación está presentada así: Alto nivel económico, igual a alta relación con Dios. Eso no es verdad, no podemos estar empecinados con Dios en requerimientos de seguridad económica, riqueza, prestigio personal y poder. Eso le pertenece al mundo.  Nosotros perseguimos la excelencia del conocimiento de Dios, el amar a Dios, a nosotros y al prójimo; el servir a los demás, la sabiduría, la inteligencia, las ciencias, la paz interior y la paz de los demás, la misericordia, la bondad, el gozo, la fe, la gracia y la verdad. Esto es primero y de mucho más valor, junto a esto la salud integral, y después la prosperidad relacional, intelectual, económica. “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” 3Jn:2.

Padre, que sea prosperado en mi alma y tenga salud; que esa prosperidad de mi alma esté basada en la relación íntima contigo, de manera que pueda crecer y prosperar en todo lo demás para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

lunes, 30 de octubre de 2017

Eres como un árbol plantado

¿Cómo será quien se goza y medita en la Palabra de Dios?
Como árbol plantado junto a corrientes de agua: “Cuando el fuego pasa por la selva todos corren: El hombre corre, las aves vuelan y hasta el león, que parece ser el más fuerte, dominador y temido de la selva, también corre. El único que no corre es el árbol. El fuego pregunta al árbol: - Ya todos corrieron. Y tú, ¿no va a correr? El árbol responde: - Yo soy árbol plantado por Dios. Tú pasarás por mí, quemarás mis frutos y mis hojas, pero dentro de algunos meses yo volveré a florecer porque mi raíz no podrás quemarlo.”  “El árbol plantado por Dios”, autor desconocido, enviado por pastor Antonio Navarrete.

“¿Te corres a los problemas, que surgen al caminar y a los cuales tienes que enfrentar?  ¿Seremos como los que quieren escapar del fuego?  ¿O estaremos como aquellos árboles que no huyen porque saben que jamás el fuego afectará sus raíces y por lo tanto, en Dios, vamos a retoñar, florecer y dar frutos al ciento por uno?  Cuando en Dios confiamos y en su Palabra meditamos, Él nos hace como esos árboles: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”  Sal.1:3.

Padre, Tú nos enseñas a enfrentarnos a nuestros problemas: con decisión, buena palabra, mente abierta.  Para aprender, perdonar y saber cuando Tú nos guías para resolver esa contrariedad en un santiamén. En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.