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lunes, 12 de febrero de 2018

Perfeccionándonos por el dolor

¿De qué forma llegamos a perfeccionarnos?
Con el padecimiento y el dolor: “El dolor es sin duda uno de nuestros mejores maestros. Aunque todavía me resulta difícil aceptar las penas e inquietudes de hoy con mucha serenidad - como, según parece, los más avanzados en la vida espiritual pueden hacer - puedo no obstante dar gracias por los dolores del presente. Encuentro la voluntad para hacer esto al contemplar las lecciones aprendidas de los sufrimientos del pasado - lecciones que me han llevado a las bendiciones de las que ahora disfruto” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.272.

¿Cómo puedes tener victoria después de un fracaso? ¿Cómo puedes recibir al dar? ¿Cómo puedes crecer y perfeccionarte en el padecimiento y dolor? Sólo con el Señor. ¿Por qué es necesario padecer sufrimiento? Porque de hecho en este mundo todos padecemos del mismo.  Cuando nuestro corazón y vida están en Dios, este dolor produce en nosotros un efecto de perfeccionamiento, fortalecimiento y establecimiento. Demos gracias a Dios por esto, pues Él cambia nuestro lamento en baile, y nuestro llanto en gozo. “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” 1P5:10.

Padre, en medio de las dificultades y problemas, cuando aún estamos en medio de la tormenta, cuando padecemos dolor, sufrimiento y angustias, ahí Tú nos das paz y podemos ver cómo nuestra vida cambia para bien. Esta experiencia dolorosa nos produce un crecimiento y perfeccionamiento en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.