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viernes, 3 de mayo de 2019

Enseñándoles a que guarden todas las cosas


¿Qué somos del Señor y qué debemos hacer para Él?
Discípulos: “Laurentino se acercó al maestro y le vino con esto: “Maestro Gaudencio, dígame como si estuviera escrito: ¿Qué es realmente ser un discípulo de Cristo?”—preguntó con verdadera devoción. Su maestro le habló a viva voz: “Alguien que practica la disciplina del Reino y por lo tanto se vuelve disciplinado por fuera y por dentro. Esto hay que aprenderlo. Así que en la Palabra de Dios es enseñado el discípulo, y luego pone en práctica en su vida, la disciplina de Cristo” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Ser discípulo es aprender la disciplina de Cristo”. 02-05-2019.

Para ser un (a) discípulo (a) debemos de aprender a amar. Ejercitarme en desechar odios, temores, orgullo, vanidad, lujuria, murmuración, idolatría, dependencias, amarguras, egocentrismos, avaricia, soberbia, envidia, pereza, gula, etc. Y ejercitarme en perdonar, en ser humilde, confiado, amar a Dios, ser dadivoso, bondadoso, tener fe, llenarme de paz, gozo, alegría y servir a los demás amando a mi prójimo.  Y esto sucede cuando tengo una relación con mi Señor y medito, reflexiono en su Palabra. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mt.28:19-20.

Padre, que siempre pueda ser un discípulo tuyo, que esté en constante ejercicio de practicar tu disciplina, la disciplina de tu amado Hijo Cristo. Que tu Santo Espíritu pueda enseñarme a poner en práctica su fruto, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 12 de octubre de 2018

Todo aquel que lleva fruto lo limpiará


¿Qué pasa con la rama que lleva fruto?
Dios la poda para que lleve más fruto: “Orquídea estaba en su jardín, limpiando y desramando a sus bellas plantas. Eulogia se le acercó emocionada: “Orquídea—le dijo—¿cómo teniendo plantas tan bellas tienes que recortarle ramas a todas ellas? –preguntó la amiga de Orquídea. Ella le contestó con sincera respuesta: “Es para que crezcan fuertes y bellas. Yo no sé si mis planas sienten, pero sé que pronto se verán muy diferentes. Así que sé, que son necesarios darles estos tijerazos fuertes” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La poda necesaria del Señor”; 11-10-2018.

Todos pensamos que el dolor es algo malo. Pero en este mundo afectado, vamos a sufrirlo de manera constante y continua.  Dios, aprovecha esto para preparar a los que van a ser su pueblo. A sus ramas, a sus pámpanos que llevan fruto, los limpiará y los podará para que puedan llevar aún más. Así que, ese dolor se convierte en abono de cambio para la gloria del Señor. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” Jn.15:2.

Padre, gracias porque como buen Labrador, Tú nos podas Señor para prepararnos con el fin de producir más fruto de nuestro trabajo, labor que realizamos en tu Reino de amor para la gloria de tu nombre Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 11 de agosto de 2018

Parte cayó en tierra buena

¿Qué pasa cuando la semilla cae en buena tierra?
Da frutos al ciento, al sesenta y hasta treinta por uno: “Eustaquio estaba gozoso, le había ido muy bien en aquel negocio. Se sentía realizado y además su salario se lo habían aumentado. “Le creí al Señor y me entregué a mi labor con amor. Y he podido ser testigo de todo lo que Dios ha hecho. Prácticamente hemos crecido y servido en un momento. Cuando comenzamos no había nada y ahora tenemos edificios, personal calificado; y mucha gente para el Reino hemos alcanzado.” El maestro Gaudencio le dijo con acierto: “La semilla del Señor cayó en tierra buena, por eso has tenido mucho éxito: ¡Enhorabuena!” Cuentos del Reino; Daniel Argón; “La semilla produce en tierra buena”; 09-08-2018.

Cuando por fe le has creído a al Señor sobre ese trabajo que anhelaste, ese ministerio que obtuviste, esa relación que conseguiste, esas oportunidades de estudios que adquiriste, esas propiedades que a ti añadiste, y tantas y tantas oportunidades; vas a ver cómo dedicándote a ellas con amor, alegría y agradecimiento te producen al treinta, al sesenta y hasta el ciento por uno. Ves la multiplicación del Señor en esto porque te dispusiste a vencer tus miedos y no te desviaste por más dinero. “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.”  Mt.13:8.

Padre, mantén mi corazón y disposición para mantener limpio mi corazón y así tener un terreno fértil para que tu palabra germine y fructifique para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

miércoles, 13 de junio de 2018

Sembrando el fruto de la justicia


¿Cómo se siembra el fruto de justicia?
En paz para aquellos que hacen la paz: “Eulalio estaba enojado, mascullaba carbones y se expresó todo airado: “Es lo que le digo Gaudencio, quiero hacer justicia en mi familia. Un sobrino ofendió hoy a mi hija sin razón, mas yo voy a darle su merecido a ese bufón. Si no lo hago, si no lo detengo y lo mantengo a ras, no vamos a nunca a tener paz.”—se quejó dando bufidos.  El sabio le dijo: “La justicia no se reclama en violencia, eso no es fácil, debes de llenarte de mucha paciencia. Si tú quieres justicia, ese fruto hay que sembrarlo en paz, para todos los que hacen la paz.  Este es el principio del Reino, que es justicia, paz y gozo. Y como este Reino no hay otro.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Cómo se siembra el fruto de Justicia: En paz”; 12-06-2018.

Un axioma dice por ahí, que si queremos tener resultados diferentes, debemos de hacer cosas diferentes. No podemos tener frutos de justicia, sembrando este fruto, en violencia. De hecho, ¿cuándo hemos obtenido paz de esa manera? Nosotros somos bienaventurados cuando actuamos como pacificadores, y si somos gente de paz, hacemos la paz y así sembramos el fruto de la justicia.  “Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” Sgo.3:18.

Padre, se necesita ser muy valiente y tener mucho de tu carácter cuando estando en violencia procedemos a sembrar el fruto de justicia en paz. Tú lo hiciste Señor, no respondiste con violencia a la injusticia y fuiste martirizado para traer esa paz del Reino que tanto anhelamos. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


jueves, 22 de marzo de 2018

El fruto del Espíritu


¿Qué es lo que debo de anhelar?
El fruto del Espíritu para poder amar: : “No entiendo por qué debo de perdonar a los demás y ser paciente y tolerante además. Me parece que con tratar de no dañarles, es más que suficiente.  ¿Amarles, para qué? Basta con no odiarles”—le dijo Eulalio al gran maestro Gaudencio. Éste se quedó pensando un rato, y de pronto le contestó raudo: “Existen la luz o las tinieblas, pero un punto neutro, donde no se manifieste ni la luz, ni la oscuridad, no hay. Por tanto, no es suficiente con no odiar, todos debemos de aprender a amar si la luz en nosotros ha de brillar. Pero esto no puede ser por nosotros aprendido, debemos de tener la ayuda del Espíritu”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El fruto del Espíritu de Dios es amor”; 21-03-201. 

Uno es el fruto del Espíritu, uno solo: El amor. Ahora, cuando perdono, ¿acaso no hay en mí gozo?  Y si tengo tolerancia con las personas: les acepto sus comentarios, sus actitudes, sus comportamientos, sus señalamientos y les perdono por dentro, les bendigo y oro por ellos.  Si acepto las circunstancias que vivo y comprendo que son para mi bien, ¿acaso no tendré paz y paciencia? Si además soy amable, si me sujeto a mis superiores y autoridades, la bondad y la mansedumbre me cubrirán. ¿Cómo hago esto? Sólo si a Dios le creo, si su Palabra está en mi corazón. Si tengo fe. Y si hago lo correcto y no me dejo llevar por mis emociones, tendré dominio propio. Ahora, todo eso es amor, todo junto. Del Espíritu, su fruto: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” Ga.5:22-33.

Padre, cuando hice pacto contigo por medio de tu amado Hijo Jesucristo, Tú habitaste en nosotros por medio de tu Santo Espíritu. Tú eres amor, y es el fruto, la esencia de tu ser. Que pueda llevar este fruto tuyo en mí, que pueda dar de ese amor tuyo a los demás, en todas esas bellas formas en que se expresa, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.