Mostrando entradas con la etiqueta paciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paciencia. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de febrero de 2020

Y él se fijó en mí y oyó mi clamor.

¿Cómo debemos de esperar la respuesta del Señor?
Con paciencia: “Eustorgia parecía angustiada, habló con su maestro casi desesperada: “Estoy en un terrible atolladero, le he orado al Señor pero siento que casi muero. Tengo la sensación que no oye mi clamor”—dijo seriamente. El sabio Gaudencio le dijo clementemente: “Todo se nos dimensiona cuando estamos en situaciones anómalas. Aunque parezca que vamos a hundirnos, yo te lo digo y afirmo: Dios está contigo, oye tu clamor y se inclinará a ti para darte su favor. Ten paciencia, te ayudará a ciencia cierta” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Con paciencia espera la pronta respuesta del Señor”; 16-02-2020.

Cuando estamos en una situación angustiante y difícil, sentimos que el mundo se nos viene encima. Oramos al Señor y quizás, podamos tener la falsa sensación que Él no nos escuchará. Pero ten la seguridad que cuando le oras de corazón, afligido (a) y humillado (a) delante de Él, siempre estará atento a tu clamor, escuchará tu oración y la atenderá con su favor. Él te sacará de esa terrible situación con bien. Ten la seguridad. Tan sólo espera pacientemente y ya lo verás. “Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor.” Sal.40:1 NTV.

Padre, siempre que he estado en situaciones adversas, Tú mi Señor has escuchado mi clamor y te has dispuesto a ayudarme para sacarme de mi angustia y aflicción; con paciencia he esperado y siempre Tú a mi favor has actuado, gracias Padre, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Santos y amados


¿Cómo nos debemos de vestir?
Como santos y amados, como escogidos: “Eulogia venía modelando, un vestido nuevo y caro venía en su cuerpo mostrando: “Así deberían de vestirse las hermanas de la Iglesia, no que parecen que se pusieron un costal de papas vacío, por encima de su cabeza”—dijo con aire de engreída. Su maestro la reconvino sin herirla: “Ay Eulogia, el vestir que te pide Dios es que te vistas con amor: te pongas la blusa de entrañable misericordia, uses la chaquetita de la benignidad, y luego te pongas en tu pecho el broche de la verdad. Ah, y la falda de la mansedumbre, los collares de la paciencia y unos bellos zapatos de humildad.”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El amor: el vestido que nos pide el Señor”; 22-11-2019.

Dios quiere que nos vistamos llenos de amor para mostrarnos al mundo. Esto es vestirse con misericordia, para ver y entender a los demás, sobre todo a aquellos que fallan más. Mostrar benignidad; portarse bien con los demás. Usar el abrigo de la mansedumbre, pues tenemos que estar dispuestos a servir poniendo alegría, cubrirnos con paciencia para poder soportar con amabilidad a los demás y sobre todo: ponernos la chaqueta de la humidad; pues debemos de saber que en todo este proceso Dios quiere que nos humillemos. Si vamos a amar, nos debemos de humillar. “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;” Col.3:12.

Padre, necesito de tu poder para vestirme con esas vestiduras tuyas mi Dios, como santo, amado y escogido de tu persona que soy. Revísteme con tu amor pues mi Dios en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 22 de marzo de 2018

El fruto del Espíritu


¿Qué es lo que debo de anhelar?
El fruto del Espíritu para poder amar: : “No entiendo por qué debo de perdonar a los demás y ser paciente y tolerante además. Me parece que con tratar de no dañarles, es más que suficiente.  ¿Amarles, para qué? Basta con no odiarles”—le dijo Eulalio al gran maestro Gaudencio. Éste se quedó pensando un rato, y de pronto le contestó raudo: “Existen la luz o las tinieblas, pero un punto neutro, donde no se manifieste ni la luz, ni la oscuridad, no hay. Por tanto, no es suficiente con no odiar, todos debemos de aprender a amar si la luz en nosotros ha de brillar. Pero esto no puede ser por nosotros aprendido, debemos de tener la ayuda del Espíritu”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El fruto del Espíritu de Dios es amor”; 21-03-201. 

Uno es el fruto del Espíritu, uno solo: El amor. Ahora, cuando perdono, ¿acaso no hay en mí gozo?  Y si tengo tolerancia con las personas: les acepto sus comentarios, sus actitudes, sus comportamientos, sus señalamientos y les perdono por dentro, les bendigo y oro por ellos.  Si acepto las circunstancias que vivo y comprendo que son para mi bien, ¿acaso no tendré paz y paciencia? Si además soy amable, si me sujeto a mis superiores y autoridades, la bondad y la mansedumbre me cubrirán. ¿Cómo hago esto? Sólo si a Dios le creo, si su Palabra está en mi corazón. Si tengo fe. Y si hago lo correcto y no me dejo llevar por mis emociones, tendré dominio propio. Ahora, todo eso es amor, todo junto. Del Espíritu, su fruto: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” Ga.5:22-33.

Padre, cuando hice pacto contigo por medio de tu amado Hijo Jesucristo, Tú habitaste en nosotros por medio de tu Santo Espíritu. Tú eres amor, y es el fruto, la esencia de tu ser. Que pueda llevar este fruto tuyo en mí, que pueda dar de ese amor tuyo a los demás, en todas esas bellas formas en que se expresa, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

viernes, 9 de marzo de 2018

Tú sustentas mi suerte

¿Tengo suerte con las personas o se construye con las actitudes?
Se confecciona con Dios: “…y si tengo suerte, ella y yo seremos felices para siempre”—le confesó Eustaquio a su maestro Gaudencio. Y éste le dijo: “NO existe la suerte en las relaciones. Debes de tomar conciencia que tu actitud hacia la vida y la gente, es lo que sustenta tu suerte. La actitud positiva hacia las personas y la vida, sólo a través de la Palabra de Dios y su relación, pueden sustentar tu suerte hoy. Cuando eres amoroso, proveedor, tierno, amable tienes un efecto positivo tangible y además mesurable (que se puede medir).  Por tanto, sólo en Cristo puedes estar lleno de amor y de gozo en todo momento, yo lo he visto” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La suerte tú y Dios la confeccionan hoy”; 08-03-2018. 

¿Cómo respondo ante los diferentes retos que me aparecen durante el intercambio de las relaciones con los seres humanos?  Esta actitud, esta respuesta que doy, ¿está ensamblada con un fundamento espiritual cristiano? Si espero que algo bueno me va a suceder hoy, seguramente así será.  Si estoy negativo, maldiciente, iracundo, intolerante, posiblemente me mantenga tenso y afectado.  Pero si en Cristo estoy contento, soy afable y tengo una buena palabra, muy posiblemente todo me salga muy bien. “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.” Sal.16:5.

Amado Padre, Tú eres quien me llena de alegría, de gozo, de paz, de afabilidad, de amabilidad, de paciencia, de tolerancia, en fin, de amor. Por eso Señor eres Tú quien sustenta mi suerte en cada acción, en cada situación, en cada momento.  Gracias Padre, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Con toda humildad y masedumbre

¿Cómo deberíamos de andar los hijos de Dios?
Con toda humildad y mansedumbre: "Es quietud perpetua del corazón. Es no tener problemas. Es nunca estar inquieto o molesto, irritable o adolorido; para extrañarme de nada de lo que se me hace a mí, para sentir nada de lo hecho en mi contra. Es estar en reposo, cuando nadie me elogia, y cuando soy culpado o menospreciado, es tener un hogar bendecido en mí donde puedo entrar y cerrar la puerta y arrodillarme ante mi Padre en secreto y estar en paz, como en un mar de tranquilidad, cuando todo a mi alrededor son problemas aparentes."  Roberto Smith; El Dr. Bob y los Buenos Veteranos, pág. 222.

Soportar a los demás tal y como son no es fácil.  Hacerlo con paciencia, menos. Pero la orden es actuar en todo momento con humildad y mansedumbre.  Ambas cualidades, ambos dones son posible por el Espíritu Santo.  Se necesita de todo un proceso espiritual y mental para estar con el corazón y la mente abierta y la total confianza en Dios para realizar lo que el Dr. Bob Smith nos indica acerca de la humildad.  Primero, es reconocer que nosotros no podemos, sólo con la ayuda de Dios.  Luego pedirle a Él que nos dé humildad, mansedumbre y paciencia: “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,” Efe.4:2

Padre, Tú me enseñas que amar a los demás es actuar con humildad, mansedumbre y paciencia al servirles y relacionarnos.  Solamente nuestra confianza puesta en Ti podrá hacerlo de manera que tu Santo Espíritu nos dé esos dones tan especiales para tratar y amar a mi prójimo.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.  

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Paciencia hay que tener para las promesas del Señor ver

¿Qué nos es necesario obtener para las promesas del Señor poder ver?
Paciencia:“Pero para alcanzar las promesas de Dios, además de fe y de haber desechado las viejas creencias, necesitas de paciencia. —siguió disertando con esmero el sabio Gaudencio. Mira Eulalio, cada vez que se me cae la comida de los perros, las cuales vienen como en pequeños granos, los veo cómo se dispersan por el suelo.  Se ve difícil volverlos a reunir a todos.  Quisiera usar una escoba y una pala, pero sé que esa no sería la solución porque llenaría de basura el alimento.  Esto sería un riesgo para mis perros.  Así que voy recogiéndolas una por una.  La tarea parece imposible y dan ganas de rendirse, pero cuando lo haces con paciencia y perseverancia, vas viendo que poco a poco, aquel gran alud de alimento dispersos por el suelo se va desapareciendo.  Cuando veo, ya no hay más.  Así es cuando luchamos con nuestros defectos.”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Con paciencia haces la voluntad de Dios y obtienes sus promesas”; 05-12-2017.  

Cuando perseveramos con paciencia en el Señor, vamos cada día obteniendo un elemento necesario para irnos preparando en, primero entender, y luego hacer, la voluntad de Dios. Entonces vemos cumplida una promesa en alguna área.  Vemos el cambio en nosotros.  A veces queremos usar una escoba y una pala para recoger de una vez el alimento, pero esto echa a perder el mismo.  Hay que tener paciencia y seguir perseverando.  Cuando vemos, ¡lo hemos hecho!; y hemos triunfado en un área.  Faltan más es cierto, pero también estate seguro que, ¡con Dios lo haremos y venceremos! “porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.” Heb.10:36.

Padre, sólo Tú puedes darnos paciencia porque es un don de tu Santo Espíritu oh Dios. Que la paciencia esté en nosotros, para que logremos perseverar y llegar a ser tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

En nuestras vidas, lo mejor está por venir

¿Qué es lo que debemos proferir?

Cuando sabemos que para todo hay un momento, y que hoy está sucediendo esto: me estoy preparando y ganando el derecho para obtener lo que para mí Dios ha dispuesto.  Esto me tranquiliza y me ayuda grandemente a ser paciente. Nos frustramos y perdemos tiempo y energía cuando queremos conseguir puestos, ministerios, niveles, reconocimientos o premios, sin estar preparados para obtenerlos. De ahí que debo de tener paciencia pues, cada día es un crecimiento.  Por hoy Dios me prepara para llegar a conseguir algo mucho mejor, que está por venir. “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”  Apo.22:12.

Padre, gracias por el día de hoy, porque me has preparado mejor para luego mostrarme tus propósitos y planes para conmigo.  Sé que, si tengo paciencia y me dispongo a prepararme mejor para hacer tu voluntad hoy, lo mejor de mí siempre está por venir.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

sábado, 26 de agosto de 2017

La prueba de nuestra fe

¿Qué es lo que produce paciencia en nosotros?
La prueba de nuestra fe: “Me entran estados de ansiedad—se expresó Eustaquio—pienso en mi difícil situación y aunque se la pongo en las manos de Dios, no dejo de sentirme afectado.  Es que no tengo trabajo.  Pienso en qué he de darle a mis hijos, cómo vamos a salir de este lío”.  Gaudencio lo escuchó y vio su rostro sombrío, por eso así le dijo: “No es la situación lo que te afecta, sino cómo piensas.  Y esto último está determinado por tus creencias.  ¿Sabes?  La prueba de tu fe en Dios te produce paciencia” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Con la prueba de tu fe, paciencia obtenés”; 25-08-2017. 

Muchos hermanos creen que las “pruebas” (situaciones donde nos encontramos en aflicciones) son las que nos producen paciencia.  Esto no es así, la prueba a que se refiere el apóstol Santiago, es la prueba de tu fe. Esto es: ¿Qué te ha dicho Dios cuando te encuentras en la situación en que te encuentras?  Por ejemplo; si no tienes ingresos, ¿acaso padecerás hambre o desnudez?  No, pues Él nos ha prometido proveernos.  El esperar con convicción lo que nos viene, es lo que nos produce paciencia.  Y ten la seguridad de que vendrá, vendrá. “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.”  Sgo.1:3.

Padre, la paciencia es un don de tu Espíritu, que por nosotros es adquirido cuando pones a prueba nuestra fe para ver si en realidad te hemos creído.  Como Abraham Señor, que esperó 25 años para ver nacer a su hijo Isaac, pero que llegó, llegó.  Danos más fe en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en Señor. 

domingo, 23 de julio de 2017

¿Qué produce en nosotros cuando nuestra fe es probada?
Produce paciencia: “Era un hombre que gustosamente nos acompañaba andando por el trecho más empinado y rocoso de nuestro camino y, si fuera necesario (como a menudo lo era), incluso hasta el fin del camino. En aquel entonces, ya había intentado ayudar a más de veinte mil borrachos y, en casi todos los casos, había fracasado. Solamente en unas raras ocasiones, en esta experiencia lúgubre de futilidad, brilló la luz de una auténtica recuperación. La gente se preguntaba a si misma cómo él podía perseverar, cómo podía seguir creyendo en la posibilidad de ayudar a los alcohólicos crónicos. No obstante, seguía creyendo, con una fe que nunca vacilaba. Seguía diciendo, "Un día encontraremos la solución."” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág. 243.

El Dr. William Duncan Silkworth atendió miles de casos de alcoholismo más en el hospital Towns de New York.  De procedencia presbiteriana, este hombre sirvió con amor a este tipo de personas que no eran vistos como enfermos y que aún hoy son rechazados en los hospitales.  Su amor produjo en él una fe inquebrantable y Dios lo unió con su paciente, Bill Wilson, para que un día encontraran la solución a esta incurable enfermedad llamada alcoholismo en junio de 1935.  “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.”  Sgo.1:3.

Padre, la solución de toda dolencia, afectación, enfermedad y la misma muerte desemboca en Ti.  Sólo Tú puedes guiarnos hacia las soluciones de aquellas cosas que nos parecen imposible de logar.  Para esto necesitamos de fe, y cuando ella es probada produce en nosotros ese don de tu Espíritu llamado paciencia y esa así cómo la adquirimos; sirviendo en el nombre de Jesús amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.