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viernes, 22 de noviembre de 2019

Santos y amados


¿Cómo nos debemos de vestir?
Como santos y amados, como escogidos: “Eulogia venía modelando, un vestido nuevo y caro venía en su cuerpo mostrando: “Así deberían de vestirse las hermanas de la Iglesia, no que parecen que se pusieron un costal de papas vacío, por encima de su cabeza”—dijo con aire de engreída. Su maestro la reconvino sin herirla: “Ay Eulogia, el vestir que te pide Dios es que te vistas con amor: te pongas la blusa de entrañable misericordia, uses la chaquetita de la benignidad, y luego te pongas en tu pecho el broche de la verdad. Ah, y la falda de la mansedumbre, los collares de la paciencia y unos bellos zapatos de humildad.”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El amor: el vestido que nos pide el Señor”; 22-11-2019.

Dios quiere que nos vistamos llenos de amor para mostrarnos al mundo. Esto es vestirse con misericordia, para ver y entender a los demás, sobre todo a aquellos que fallan más. Mostrar benignidad; portarse bien con los demás. Usar el abrigo de la mansedumbre, pues tenemos que estar dispuestos a servir poniendo alegría, cubrirnos con paciencia para poder soportar con amabilidad a los demás y sobre todo: ponernos la chaqueta de la humidad; pues debemos de saber que en todo este proceso Dios quiere que nos humillemos. Si vamos a amar, nos debemos de humillar. “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;” Col.3:12.

Padre, necesito de tu poder para vestirme con esas vestiduras tuyas mi Dios, como santo, amado y escogido de tu persona que soy. Revísteme con tu amor pues mi Dios en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 15 de enero de 2019

Despojaos del viejo hombre y vestíos del nuevo


¿Qué necesitamos para despojarnos del viejo hombre?
Renovarnos en el espíritu de nuestra mente: “Eustaquio no sabía qué hacer, quería saber cómo podía despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo; de ahí que preguntó con denuedo: “¿Cómo podré hacer morir los deseos de mi carne, para del hombre viejo despojarme?—inquirió encogiéndose de hombros. Su maestro, hombre sabio por cierto, le dijo esto: “Esto nos indica que para vencer al viejo hombre totalmente, debemos de hacerlo desde un acto consciente. Como cuando te vistes, te quitas la ropa sucia, te pones ropa limpia. Y lo haces porque sabes, que limpio evitas enfermedades” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Renovación: espiritual, mental y corporal”; 14-01-2019.

Resentimientos, amargura, rencores, pensamientos negligentes, pereza, desengaños, tristeza, desesperanza, odios, altivez, temores, deseos perversos, depresiones, ansiedades, etc. Realmente las vestiduras del hombre viejo son como una mortaja. Si sigo vistiendo eso más temprano que tarde me enfermo y muero. Ahh, primero, tengo que renovar mi pensamiento, estar consciente que visto todo lo anterior; y todo este vestido me ha causado (y he causado a otros); frustración y dolor. Experimento en Dios el amor, el perdón, el gozo, la alegría, la diligencia, la fe, la confianza, el servicio. Es el nuevo vestido, ahora sí puedo, con la ayuda de Dios, cambiarlo todo. “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Efe. 4:22-24.

Padre, te pido esa renovación del espíritu de mi mente, para despojarme de ese viejo hombre una vez y para siempre, y vestirme con tus sagradas túnicas, que es el nuevo hombre en y por Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.