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jueves, 7 de enero de 2021


 ¿Por qué debemos de alabar a Jehová mi Roca?

Entrena mis manos, es mi aliado, mi fortaleza, escudo y más: “La pregunta de Eustosia surgió: “Maestro, dígame, qué razones tengo para alabar a Jehová nuestro Dios?”—inquieta inquirió. El sabio Gaudencio esto le contestó: “Él es la Roca de nuestra salvación. Es quien entrena mis manos, mi cuerpo y mi ser, para ganar esta guerra tan cruel. Adiestra mis dedos para las batallas; es mi dulce aliado. O sea, con quien peleo al lado. Es mi fortaleza, mi torre fuerte, quien además me rescata de la batalla. Él es mi escudo y también mi refugio” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Alaben a Jehová nuestro Dios”; 05-01-2021.  

El Señor no solamente es mi salvación, sino que además es mi entrenador. Él quiere que yo gane con Él la batalla que este mundo de dolor, afectación y daños nos ofrece producto del pecado. Pero no sólo es aquella guerra externa, también está el conflicto interno: ganarme a mí mismo. Porque venciendo mi ego, al ponerlo a Él en primer término, puedo ganar con Él esta guerra. “Alaben al Señor, mi roca. Él entrena mis manos para la guerra y da destreza a mis dedos para la batalla. Él es mi aliado amoroso y mi fortaleza, mi torre de seguridad y quien me rescata. Es mi escudo, y en él me refugio. Hace que las naciones se sometan a mí.” Sal.144:1-2 NTV.

Padre, cuántas cosas maravillosas hay en Ti y en mi Salvador Jesús, para adorarte y alabarte Señor. Tu presencia a través de tu Espíritu, todo lo que me das, y todo lo que Tú significas como refugio y escudo, es suficiente motivo para alabarte y bendecirte cada día eternamente. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 10 de junio de 2020

Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro

¿Qué es el Señor para nosotros?
Mi Roca, mi Fortaleza, mi Salvador, mi Escudo, mi Lugar Seguro: “Le preguntaron al maestro Gaudencio, por qué no se amilanaba ante la pandemia y por qué no se guardaba, pues era por su edad, de las personas que más podía el virus afectar.  Él tan sólo dijo estas palabras: “Guardado estoy, pero sin temor. Me refugio en mi Salvador; Dios es mi Roca, mi Fortaleza, mi Protector. También es mi Escudo, el poder de mi Salvación, es además; mi lugar seguro” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios es mi Escudo y mi Lugar Seguro”; 09-06-2020.

Si hacemos de nuestro Señor nuestro lugar seguro, si lo tomamos en cuenta como nuestro escudo, como mi fortaleza donde me refugio, como la Roca que me resguarda y me protege, como mi Salvador integral; entonces realmente a nada he de temer. Sólo en Él confiaré y sé que revestido de Él, me protegeré de cualquier mal. “El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro.” Sal.18:2 NTV.

Padre mío, eres mi Escudo, mi Salvador y mi Refugio; el poder que me salva y mi lugar seguro; en Ti yo estoy más que bien; gracias Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde jamás seré sacudido


¿De quién proviene mi victoria?
De Dios: “Eustaquio hablaba emocionado, él en una guerra había participado: “Cuando te bombardea el enemigo, sea por artillería pesada, o por la aviación porque quiere acabar contigo; en un bunker debes de refugiarte, sin embargo ahí tú sientes los embates. Puedes percibir cómo tiembla toda la trinchera”—testificó lleno de emoción a los chicos del salón. Su maestro, el sabio Gaudencio tan sólo agregó: “Y aún ahí no estás jamás seguro, te lo afirmo y digo. Mas cuando haces de Dios tu fortaleza, ni siquiera eres sacudido” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios es mi victoria y fortaleza a toda hora”; 10-12-2019.

Cuando el equipo de uno está perdiendo se produce en el estado un significativo silencio. En ese momento se percibe la remontada desde el fondo de tu alma, porque sabes que tu equipo es capaz de hacer eso y más. Así es cuando algo no está bien, y parece que vas a hacer derrotado: hay que esperar a Dios en silencio, porque estamos seguros que la victoria proviene de la fe en Él. Y así es, es nuestra salvación en todo, es nuestra fortaleza. Por mucho que el enemigo contra nosotros arremeta, no seremos ni siquiera sacudidos. “Espero en silencio delante de Dios, porque de él proviene mi victoria.  Sólo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde jamás seré sacudido.” Sal.62:1-2; NTV.

Padre, gracias te doy porque Tú eres mi fortaleza amado Dios y Señor; porque mi victoria es segura en Cristo Jesús, y ni siquiera seré sacudido mi Señor; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 21 de febrero de 2019

En mis alturas me hace andar


¿Para qué hace Dios mis pies como de ciervas?
Para hacerme andar en mis alturas: “Eustaquio quería triunfar, a la cima quería llegar. “Difícil es logar la cima alcanzar. Más difícil aún, permanecer en ese lugar: Estudios, disciplina, entrega, perseverancia; son algunas de las cosas que tenemos que poner en práctica.”—le confesó a su maestro. El sabio Gaudencio, con amor viéndolo, le dijo esto: “Si bien es cierto, esos valores tienes que obtener, también es cierto que con Dios el éxito puedes tener. El Señor, como de ciervas hará tus pies, y en tus alturas te hará poner; mas, no es como el mundo sueña con adquirir; pues, las alturas de Dios es tu total entrega, para a los demás servir” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Las alturas del Señor es servir con amor”; 20-02-2019.

Mucha gente tiene afán por triunfar, considerando el triunfo como lograr las prebendas que se obtienen con los cargos, las propiedades, la fama, etc. Todos vuelven a ver hacia la cima, y consideran el servir a los demás como nada. Más la cima del Señor es el servir a los demás con amor. Por eso va a preparar nuestros pies como de cierva (a enseñarnos a amar: servir a los demás), para luego, hacernos en nuestras alturas andar. “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.” Hab.3:19.

Padre, el éxito es llegar a hacer tu voluntad, servir a los demás y hacerlo desde el lugar, la posición que Tú me has dado. No tengo que desear nada más cuando amado Padre, estoy sirviendo haciendo tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.