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miércoles, 25 de septiembre de 2019

Por medio de nosotros, para la gloria de Dios


¿Cómo son las promesas de Dios en Él?
Son sí y amén: “Eustorgia quiso saber, por eso preguntó a placer: ¿Maestro, cuánto de las promesas de Dios se cumplen?  Dígame, ¿usted puedo esto conocer?—inquirió la joven frunciendo el ceño. El maestro le contestó risueño: “Claro que lo sé. Por eso puedo decirte con seguridad, las promesas de Dios en Él son siempre amén.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Ten seguridad, las promesas de Dios se cumplen a cabalidad”; 24-09-2019.

¡Qué descanso el que podemos tener! Porque todas las promesas de Dios que están en la Biblia, todas, son siempre amén.  Todas son en Él Sí; porque Dios jamás puede mentir. Y algo tan hermoso es darnos cuenta que las promesas se realizan por medio de nosotros. Ah, pero ahí no termina la cosa, porque esto es así por su Palabra, por su amor y para la gloria del mismo Señor. “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” 2Cor.1:20.

Padre, Tú nos demuestras que tu Palabra siempre la cumples, y aún más tus promesas. Por eso todas ellas son sí y amén por medio de nosotros, para tu gloria en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Con el Señor, nada puede afectarte ya

¿Qué sucede cuando le crees a las promesas del Señor?
Nada te afectará, siempre en Él confiarás: "La vida no te quita cosas: te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.  No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. No hay muerte… hay mudanza.”  Facundo Cabral.

En todo momento y dificultad Dios nos ha prometido que con nosotros estará.  No importa si hay tormentas, llueve a torrentes y todo se anega en nuestras vidas.  Las corrientes no nos ahogarán.  Y si en un momento se incendian las cosas, no importa; la flama, no nos quemará.  Ni tampoco arderá en nosotros. El viernes primero iba maneando cuando de pronto, la camioneta tomó fuego en la parte del motor. Logré abrir con dificultad el capó y las llamaradas se avivaron.  No hallaba qué hacer, no tenía agua ni extintor.  Y cuando pensé que todo se iba a consumir los ángeles del Señor aparecieron y con varios extinguidores impidieron que mi único vehículo se destruyera.  ¿A mí?, ni siquiera el calor sentí: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”  Is.43:2

Padre, cuando comprendemos que nuestra vida está a tu cuidado.  Cuando con certeza sabemos que somos servidores de tu Reino y que hay propósitos tuyos para nosotros, esto trae descanso y comenzamos a experimentar una nueva forma de vida en Cristo Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 3 de noviembre de 2017

No tenemos control del viento, pero arreglar nuestras velas podemos

¿Qué certeza debemos tener?
Dice un pensamiento del actor norteamericano James Dean «No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino».  No tenemos control sobre las cosas que sucedan a nuestro alrededor: si me va a elegir a mí en un puesto o no, si los demás cumplirán con lo que han prometido, si me ofenden cuando yo bendigo.  Pero, para mí, lo importante no es llegar a obtener ese control, pues sólo lo tiene Dios, no.  Lo importante para mí es si hoy tengo el valor para creer y hacer la voluntad del Señor, lo demás, se lo dejo a Dios.  Yo me acerco más y más a sus promesas cuando en realidad me muevo hacia ellas.  “Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.” Hch.27:25.

Padre, que siempre mire tu rostro y tenga en cuenta tus Palabras y Promesas.  Dame el valor, la fe y la confianza de saber que soy hijo tuyo y me muevo en hacer lo que Tú me has encomendado.  Lo demás, y los buenos resultados, pertenecen a tu voluntad, a tus promesas que son siempre amén.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.