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sábado, 14 de octubre de 2017

Tener la razón es animar y edificar a los demás

¿Qué debemos hacer para mejorar la comunicación?
Animarnos los unos a los otros, así como también edificarnos: “Son unos ineptos, la verdad es que en el equipo ya no los quiero.  Le hablo y hablo; les digo y les dijo, y constantemente les enseño; pero ustedes parecen estar como dormidos, con sueño.  Y otra vez les digo: razón como siempre, yo la tengo”—comunicó estas palabras duras Eulalio a su equipo de trabajo.  El sabio jefe Gaudencio lo llamó aparte y así le espetó: “Ese argumento de “tener razón” te traerá problemas al por mayor.  Realmente Eulalio, debes de sufrir de baja autoestima, pues sólo así se estima que tratas de elevarte siempre más, rebajado a los demás.  Eso a ti no te eleva ni te hace superior. Debes de saber que dependemos los unos de los otros en amor, para ayudarnos a cubrir los vacíos de nuestra compresión.  Vivimos seguros y ayudamos a otros, cuando dejamos de depender de nuestro propio poder” Cuentos del Reino, Daniel Aragón.  “Anima en amor, para fortalecer la compresión”; 13-10-2017. 

Es como un sello que ponemos, o al menos eso pretendemos, cuando imponemos nuestros argumentos.  Queremos dejar sentado que tenemos la razón sea cual sea el resultado en los demás al ofenderlos, rebajarlos y lastimarlos.  Queremos ser el centro de la atención, y nos creemos el pavo real, el rey del universo.  Esto en la casa, en el trabajo, en la comunidad, en la iglesia. Pero lo que se trata es de juntos colaborar, animarnos y edificarnos. “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como hacéis” 1Ts.5:11.

Padre, que en nosotros siempre haya humildad a la hora de exhortar y remendar.  Que podamos utilizar el animarnos y edificarnos, que tengamos esa palabra de sabiduría en nuestras vidas para los demás.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 4 de agosto de 2017

¿Qué viene junto al comportamiento soberbio?
La deshonra: “…puede que todavía nos encontremos muy lejos de la humildad. Muy a menudo, aunque bien intencionado, he actuado mal, diciendo o pensando, "Yo tengo razón y tú no la tienes," "Mi plan es correcto, el tuyo equivocado," "Gracias a Dios que tus pecados no son los míos,"... Lo alarmante de la ceguera del orgullo es la facilidad con la que se puede justificar. Pero no tenemos que buscar muy lejos para encontrar evidencia de que esta engañosa especie de auto justificación es lo que universal mente destruye la armonía y el amor. Es lo que enemista a una persona con su semejante, una nación contra la otra. Valiéndonos de la auto justificación, podemos hacer que todo tipo de locura y violencia parezca buena e incluso respetable” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.255.

Lo hemos visto a lo largo de la historia humana.  Las intenciones pueden que sean buenas, pero los actos son contrarios a las enseñanzas bíblicas.  Así “Las Cruzadas”; “La Conquista del Nuevo Mundo”; “La Esclavitud”; “La Superioridad de las Razas o Naciones”; “Las Invasiones Imperiales”; etc., etc.; son productos de las auto justificaciones, incluso poniendo la Biblia como sustento, pero sus frutos han sido de muerte y destrucción.  Así sucede entre personas, grupos, religiones, zonas, países, continentes.  Al final, la caída y la deshonra es inevitable. “Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.”  Pr.11:2.

Padre, la soberbia es un mal que está en nosotros y que produce tanto daño, que devasta personas, grupos, naciones, épocas.  Aunque en nosotros no puede haber humildad absoluta, en este cuerpo afectado; te pedimos, la dosis necesaria de humildad para hoy.  Que tengamos la capacidad de darte a Ti el honor y la gloria para que se cumpla tu voluntad en todas las áreas, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.