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sábado, 25 de abril de 2026

¿Sobre quién están los votos de Dios?

Sobre mí: “Los votos que a mi Dios le ofrecí, ellos están sobre mí. Porque cumpliré cada promesa que prometí.”—confirmó Eucarpio con determinación. Su maestro, el sabio Gaudencio, le expresó con admiración: “¡Qué bueno que tus votos a Dios quieras cumplir, que los mismos estén sobre ti!” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Tus votos oh Dios, están sobre mí”; 18-04-2026.

Los principales votos que el rey David tiene, es el tributarle alabanzas. Está deseoso de exaltar al Señor con la adoración que el Espíritu Santo ha puesto en su corazón. Y por supuesto, que cuando uno hace un voto ante Dios por algo, no debe de tardarlo en cumplirlo. Para su gloria. “Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas.” Sal.56:12.

Padre, te tributo alabanzas, porque adorarte me da gozo. Te tributo ofrenda y por supuesto, tus diezmos. Pero además te tributo todo lo que hago, porque es para Ti Padre amado. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

sábado, 26 de octubre de 2019

Me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres


¿Para qué me ha ungido el Espíritu del Señor?
Para servir a mi prójimo con amor: “La pregunta de Eustorgia tuvo impacto de bomba: ¿Maestro, usted podría ponerme al tanto, para qué nos unge el Espíritu Santo?”—fue lo que la chica preguntó. El sabio esto rápidamente le contestó: “La unción es dada para hacer una labor, para hacerla bien ejecutada. Te capacita, te guía y te da autoridad para servir a tu prójimo con amor y verdad. Te da poder de lo Alto, y este poder proviene del Espíritu Santo” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La unción del Señor es para realizar su labor”; 25-10-2019.

“En el camino largo, hasta los caites pesan”; dice un popular proverbio nicaragüense. Y cuando Dios nos llama para realizar las labores del Reino, necesitamos ser revestidos con poder de lo alto para predicar o exponer las buenas nuevas, para sanar a los quebrantados de corazón, para pregonar y proceder a liberar a los cautivos (drogas, alcohol, ignorancia, miedos, falta de perdón, etc.). Para poder dar vista a los ciegos y libertar a los oprimidos por el enemigo. Sin ese poder, no podemos servir, no podemos permanecer, no podemos perseverar, no podemos actuar. “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;” Luc.4:18.

Padre, la unción de tu Espíritu ha caído en cada uno de tus siervos y siervas que se aprestan a diario a realizar las tareas que Tú nos has demandado. Que esa unción divina, siga cayendo sobre mí cada día, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 6 de agosto de 2019

Y dijeron: Levantémonos y efiquemos


¿Qué decimos cuándo declaramos la buena mano de Dios sobre nosotros?
Levantémonos y edifiquemos: “Fue una experiencia única la que experimenté, en una conversación la buena mano de Dios sobre mi vida les declaré. Y cuando ellos estuvieron conscientes de que Dios es quien te levanta y edifica en todo lo que hacemos, me dijeron: Ven a darnos clases para que nos levantemos y nos edifiquemos”—contó como una maravilla más en su vida bien presto, el maestro Gaudencio.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Levantémonos y edifiquemos en el Señor”; 05-08-2019.

Declarar lo bueno que ha sido la mano de Dios sobre nuestras vidas, a manera de testimonio, trae como consecuencia el deseo en los demás de levantarse de su estado de oprobio y afectación, para edificar su vida en la Palabra de Dios y en una íntima relación con el mismo Señor. Tenemos que construir esos muros que a base de la Palabra y el discipulado intenso, levantamos para la gloria de Dios y nuestra. “Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.” Neh.2:18.

Padre, he conocido y experimentado en carne propia tus maravillas, la buena mano tuya sobre mi vida, por tanto sé que Tú me levantas para poder edificar en mí tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.