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martes, 6 de agosto de 2019

Y dijeron: Levantémonos y efiquemos


¿Qué decimos cuándo declaramos la buena mano de Dios sobre nosotros?
Levantémonos y edifiquemos: “Fue una experiencia única la que experimenté, en una conversación la buena mano de Dios sobre mi vida les declaré. Y cuando ellos estuvieron conscientes de que Dios es quien te levanta y edifica en todo lo que hacemos, me dijeron: Ven a darnos clases para que nos levantemos y nos edifiquemos”—contó como una maravilla más en su vida bien presto, el maestro Gaudencio.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Levantémonos y edifiquemos en el Señor”; 05-08-2019.

Declarar lo bueno que ha sido la mano de Dios sobre nuestras vidas, a manera de testimonio, trae como consecuencia el deseo en los demás de levantarse de su estado de oprobio y afectación, para edificar su vida en la Palabra de Dios y en una íntima relación con el mismo Señor. Tenemos que construir esos muros que a base de la Palabra y el discipulado intenso, levantamos para la gloria de Dios y nuestra. “Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.” Neh.2:18.

Padre, he conocido y experimentado en carne propia tus maravillas, la buena mano tuya sobre mi vida, por tanto sé que Tú me levantas para poder edificar en mí tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 19 de enero de 2018

Aceptar que solo no puedo

¿Por qué debemos de aceptar las cosas que nos afectan?
Porque tenemos un Dios que nos sustenta: “Todos nosotros cometeremos errores, algunos reparables y otros no. A menudo nos encontraremos con fracasos - a veces por accidente, a veces causados por nosotros mismos, y aun otras veces provocados por la injusticia y la violencia de otra gente. La mayoría de nosotros llegaremos a alcanzar algún grado de éxito material en el mundo, y en cuanto a esto, el problema del tipo apropiado de aceptación será verdaderamente difícil. Luego se presentarán la enfermedad y la muerte. ¿Cómo podremos aceptar todas estas cosas?” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.270.

¿Aceptar que cometo errores y tengo defectos? ¿Tener que reconocer que he fracasado? ¿Concluir que no puedo controlar sucesos, acontecimientos, ni accidentes? ¿Determinar que solo no puedo conmigo mismo, menos que tenga poder para manipular las reacciones de las demás personas, enrumbar su criterio, y controlar las injusticias?  ¡Eso es rendirme! ¡Es aceptar que he sido vencido!  ¡Es llegar a la conclusión que necesito de Dios!  Tarde o temprano llegaremos a esta determinación: Dios te necesito hoy, porque desfallezco en este mundo afectado y caído.  Pero Él me dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Is.41:10.

Padre, he luchado toda mi vida y he pensado en que solo podía ganarle a este mundo.  Pero concluí que no pude ni conmigo mismo.  No pude cambiar, menos cambiar los resultados de este mundo afectado.  Pero contigo y tu Palabra, sí he podido por Ti ser amado y sustentado, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.