Mostrando entradas con la etiqueta aceptación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aceptación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de diciembre de 2018

No soy digno


¿Cómo nos acepta Jesús?
Tal y como somos: “Eulogia llegó molesta, porque no había visto cambios significativos en el nuevo miembro de la iglesia. “A mí no me engaña, ese tipo todavía tiene sus malas mañas. Y lo peor que él mismo lo reconoce, cuando ora le dice a Dios que él no mejora” –se expresó la joven. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo molesto: “¿Por qué deseas que diferente él sea? –la joven se sorprendió con la pregunta—“Por qué es lo que quiere Dios”—le contestó con vacilación. “Así es, y eso ni tú ni yo lo podemos hacer. Sólo el Señor. Sin embargo Cristo lo acepta a Él, tal y como es. De tal manera que debemos de imitar al Señor y aceptarlo sin vacilación” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Nos acepta el Señor, tal y como somos hoy”; 12-12-2018.

No necesitamos ponernos máscaras delante de Dios. Él nos conoce mucho mejor a nosotros de lo que nosotros nos conocemos realmente. Así que Él nos acepta en la condición que estamos al llegar a Él y aún en la que estamos permaneciendo en Él. Porque ninguno de nosotros por mucho que haya cambiado es perfecto como Él es. Todos cometemos errores, todos somos aún pecadores. En realidad Él nos ayuda cuando le expresamos a Él cómo realmente somos. “Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.” Mt8:8.

Padre, cuando nos examinamos detenidamente y llegamos a tener conciencia de nosotros, observamos que padecemos de muchos defectos aún, también podemos ver cómo hemos superado y mejorado en otras áreas en Ti; y Tú me aceptas así; y así me usas y me bendices para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 23 de noviembre de 2018

El Señor nos elegió

¿Hemos elegido nosotros al Señor?
No, Él nos eligió a nosotros: “Eulogia llegó sofocada, no podía aceptar lo que le pasaba: “Me siento sumamente afectada, ¿por qué estas cosas sólo a mí me pasan? Mire, estoy aquí postrada por el accidente que tuve la semana pasada. Luego las personas que en mi trabajo a los clientes atienden: ¿cómo podré aceptarlas si ellas a mí no me convienen?  La verdad que ni a mí misma me acepto, no me gusta ni como soy, ni como me siento” –dijo molesta la chica. Su maestro el sabio Gaudencio, le dijo esto: “Es un problema de aceptación. ¿Sabes? Dios a ti te eligió y te aseguro que cuando lo hizo, no le gustabas vos”. Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “No elegimos las circunstancias y personas”; 22-11-2018.

Tenemos un problema de aceptación: Aceptar las circunstancias como ellas vienen, aceptar a la gente tal como son y aceptarme yo tal como soy. No los aceptamos porque en las circunstancias nosotros no fuimos los que elegimos o no tenemos control de su reacción. Ni siquiera sobre nosotros mismos. Pero Dios nos ha elegido a cada uno de nosotros, para que llevemos fruto, y éste permanezca en nosotros. Cuando aceptamos las circunstancias, a las personas y a nosotros, elegimos la paz, la tranquilidad y la confianza en Cristo. “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Jn.15:16.


Padre, no te elegí yo, sino Tú a mí por medio de tu Hijo amado Jesucristo. Y me elegiste para tener fruto y uno de ellos es la paz, la confianza y la seguridad. En Ti encuentro todo esto. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. 

martes, 26 de junio de 2018

De los pobres de espíritu



¿De quién es el Reino de los Cielos?
De los pobres de espíritu:“Gaudencio lanzó la pregunta para despejar dudas: “¿Quiénes aquí son pobres de espíritu?”—Nadie quiso alzar la mano, todos se quedaron quietecitos. “Espero que nos les dé recelo, pero les digo: Si no eres pobre de espíritu, no heredas el reino de los cielos. —Expuso el maestro. Declararse pobre de espíritu es una aceptación, una declaración, que necesitamos a Dios. Y lo somos, queramos o no, porque en este mundo afectado, todos nosotros estamos del espíritu y a través de él, con todo nuestro ser, dañados.”
Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Pobres de espíritu, necesitados de Dios”; 25-06-2018. 

Aceptar que somos seres con mucha pobreza espiritual, es una señal de humildad, es reconocer que necesitamos de Dios y que dependemos de Él.  De hecho, si: fallamos, pecamos, nos angustiamos, nos deprimimos, nos invade la ansiedad, la duda, el temor, el miedo; la adicción, o si de algo estamos enfermos. Si padecemos de traumas, complejos, odios, rencores; o bien, si dañamos a otros, si no perdonamos, si ofendemos, si pagamos mal por mal, es porque somos pobres en el área espiritual. Reconocer esto, nos hace bienaventurados porque tendremos con Jesús, ser hijos de Dios y con Él heredaremos el Reino de los Cielos.  “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” Mt.5:3.

Padre, reconozco que soy un pobre de espíritu, que la llenura de tu Espíritu yo necesito. Que tu Palabra y Presencia me es necesaria y de ello depende mi existencia. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 10 de junio de 2018

La corrupción del mundo nos afecta


¿De qué nos libra el Señor?
De la corrupción que nos ha afectado este mundo: “Estoy confundido realmente, ¿debo aceptar mis fracasos sin hacer para mejorar algo? ¿Debo aceptar mi enfermedad sin tener que luchar?”—se expresó todo serio el joven Aurelio. Gaudencio, como siempre, le habló casi sonriente: “La raya de la aceptación de las cosas es tan angosta, tan pequeña, que puede confundirnos a toda costa. Por ejemplo, tienes éxito material, el buen nivel has conseguido: Perfectamente puedes llegar a aceptar que todo ha sido hecho por ti mismo. Recuerda que ahora tienes un Poderoso aliado, el Espíritu Santo a ti entregado. Y qué decir de Jesucristo, quien todos nuestros errores sobre sí, ha cargado.  Y nuestro Padre celestial que buena sabiduría para poder discernir, nos puede dar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios nos libra de todo mal”; 09-06-2018.

Qué fácil nos resulta frustrarnos. Hay lugar para la frustración por personas, por ciertos comentarios, por actitudes, por circunstancias o sucesos que no queremos. Tras la frustración viene la amargura. Y con la amargura los errores conscientes o inconscientes. Gracias debemos dar a nuestro Dios y Señor quien es Él quien nos libra de esta amargura y posterior corrupción. “He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.” Is.38:17.

Padre, sólo Tú puedes liberarnos de aquellas cosas y sucesos que aceptamos o que no aceptamos, y que no estaban en correspondencia con tu voluntad; porque correspondían a la filosofía de este mundo. Te pido perdón por todos mis errores y te doy gracias porque en Cristo has librado mi vida de este hoyo de corrupción. En el nombre de Jesús, el Señor. Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 8 de junio de 2018

Clamor por entender las circunstancias hoy


¿Un buen clamor para pedirle al Señor?
Dame entendimiento hoy: “Me pasó algo grave hoy, ¿cómo se me pide poder aceptar el dolor? ¿Cómo podré entender esto que me pasó?; ¿cómo podré aceptarlo yo?”—se quejó Aurelio ante el sabio Gaudencio; éste le replicó: “Humillarse ante Dios; y pedir el recurso de la gracia, por medio del cual podemos progresar, para aceptar espiritualmente las cosas, sean cuales sean las circunstancias; esto es para vos, está en la Palabra de Dios.  Luego de esto, podremos notar que el repertorio de penas y problemas de la vida se disminuirán y que poco a poco podremos llegar a aceptar las cosas que no podemos cambiar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Aceptar las cosas que no puedo cambiar”; 07-06-2018.

Hay cosas que son tan duras y difíciles de asimilar, que en realidad necesitamos poder encontrar paz. La única manera es clamarle a Jehová, nuestro Dios y Señor. Él nos podrá dar ese entendimiento de lo que nos sucede y entonces aceptaremos con gozo y gratitud aquello que nos pareció en un momento, desastroso. Sin embargo, luego veremos que eso nos vino a bien y fue necesario para nuestro crecimiento, conocimiento y entendimiento de Dios y este mundo dañado. “Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; Dame entendimiento conforme a tu palabra.” Sal.119:169.

Padre, mi clamor va hasta Ti oh Rey, para solicitarte sea conmigo el entendimiento necesario hoy, para poder aceptar aquellas cosas que me molestan de los demás, actitudes, palabras, comportamientos. Tener el entendimiento hoy para aceptar las circunstancias y tener en Ti paz, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 19 de enero de 2018

Aceptar que solo no puedo

¿Por qué debemos de aceptar las cosas que nos afectan?
Porque tenemos un Dios que nos sustenta: “Todos nosotros cometeremos errores, algunos reparables y otros no. A menudo nos encontraremos con fracasos - a veces por accidente, a veces causados por nosotros mismos, y aun otras veces provocados por la injusticia y la violencia de otra gente. La mayoría de nosotros llegaremos a alcanzar algún grado de éxito material en el mundo, y en cuanto a esto, el problema del tipo apropiado de aceptación será verdaderamente difícil. Luego se presentarán la enfermedad y la muerte. ¿Cómo podremos aceptar todas estas cosas?” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.270.

¿Aceptar que cometo errores y tengo defectos? ¿Tener que reconocer que he fracasado? ¿Concluir que no puedo controlar sucesos, acontecimientos, ni accidentes? ¿Determinar que solo no puedo conmigo mismo, menos que tenga poder para manipular las reacciones de las demás personas, enrumbar su criterio, y controlar las injusticias?  ¡Eso es rendirme! ¡Es aceptar que he sido vencido!  ¡Es llegar a la conclusión que necesito de Dios!  Tarde o temprano llegaremos a esta determinación: Dios te necesito hoy, porque desfallezco en este mundo afectado y caído.  Pero Él me dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Is.41:10.

Padre, he luchado toda mi vida y he pensado en que solo podía ganarle a este mundo.  Pero concluí que no pude ni conmigo mismo.  No pude cambiar, menos cambiar los resultados de este mundo afectado.  Pero contigo y tu Palabra, sí he podido por Ti ser amado y sustentado, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.