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viernes, 31 de agosto de 2018

El que posee entedimiento ama su alma


¿Qué debemos de amar para hallar el bien?
Nuestra alma: “Sólo fracasos, pérdidas y sufrimientos he tenido, de veras no le miento maestro amigo. Parece ser que la mala suerte está conmigo. ¿Qué puedo hacer para no seguir por este mismo camino?”—preguntó desesperado Eulalio. “Primero debes de aprender que los fracasos, las pérdidas y los sufrimientos pueden ser buenos elementos. Si tú de ellos puedes aprender y llegarte a conocer—le dijo Gaudencio con calma—te lo aseguro, llegarás a amar tu alma. Y luego, para no perder la calma, y poner lo aprendido en práctica, tienes que pedirle a Dios que te guíe en todo, que puedas vencer el dolor. Te aseguro que con Él lo lograrás, y luego ya verás: El bien vas a hallar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Entender para tu alma querer”; 30-08-2018.

Podemos sacar entendimiento de los fracasos, pérdidas y sufrimientos. Nos pueden servir para ayudar a conocernos: de qué padecemos, cuáles son nuestros defectos, qué es lo que somos por dentro. Cuando alcanzamos este entendimiento, amamos nuestra alma y si actuamos conforme aprendimos, hallamos el bien en nuestro camino. Qué importante es también servir a otros con este entendimiento y ayudarles a paliar su sufrimiento. Guiarles a que ellos también, con mucha calma, aprendan a amar su alma. “El que posee entendimiento ama su alma; El que guarda la inteligencia hallará el bien.” Pr.19:8.

Padre, Tú me das eses entendimiento en aquellas experiencias que son fracasos, pérdidas y sufrimientos. Por lo tanto, haces posible que ellas me vengan a bien, y pueda entender y amar mi alma y luego usar esta inteligencia al caminar. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


domingo, 10 de junio de 2018

La corrupción del mundo nos afecta


¿De qué nos libra el Señor?
De la corrupción que nos ha afectado este mundo: “Estoy confundido realmente, ¿debo aceptar mis fracasos sin hacer para mejorar algo? ¿Debo aceptar mi enfermedad sin tener que luchar?”—se expresó todo serio el joven Aurelio. Gaudencio, como siempre, le habló casi sonriente: “La raya de la aceptación de las cosas es tan angosta, tan pequeña, que puede confundirnos a toda costa. Por ejemplo, tienes éxito material, el buen nivel has conseguido: Perfectamente puedes llegar a aceptar que todo ha sido hecho por ti mismo. Recuerda que ahora tienes un Poderoso aliado, el Espíritu Santo a ti entregado. Y qué decir de Jesucristo, quien todos nuestros errores sobre sí, ha cargado.  Y nuestro Padre celestial que buena sabiduría para poder discernir, nos puede dar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios nos libra de todo mal”; 09-06-2018.

Qué fácil nos resulta frustrarnos. Hay lugar para la frustración por personas, por ciertos comentarios, por actitudes, por circunstancias o sucesos que no queremos. Tras la frustración viene la amargura. Y con la amargura los errores conscientes o inconscientes. Gracias debemos dar a nuestro Dios y Señor quien es Él quien nos libra de esta amargura y posterior corrupción. “He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.” Is.38:17.

Padre, sólo Tú puedes liberarnos de aquellas cosas y sucesos que aceptamos o que no aceptamos, y que no estaban en correspondencia con tu voluntad; porque correspondían a la filosofía de este mundo. Te pido perdón por todos mis errores y te doy gracias porque en Cristo has librado mi vida de este hoyo de corrupción. En el nombre de Jesús, el Señor. Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 9 de junio de 2018

Nuestras justicias como trapo de inmundicias


¿Qué son nuestras justicias ante Dios?
Como trapos de inmundicia: “Todos nosotros cometeremos errores, algunos reparables y otros no. A menudo nos encontraremos con fracasos - a veces por accidente, a veces causados por nosotros mismos, y aun otras veces provocados por la injusticia y la violencia de otra gente. La mayoría de nosotros llegaremos a alcanzar algún grado de éxito material en el mundo, y en cuanto a esto, el problema del tipo apropiado de aceptación será verdaderamente difícil. Luego se presentarán la enfermedad y la muerte. ¿Cómo podremos aceptar todas estas cosas?” 03-1962; William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.270.

Difícilmente aceptamos cometer errores y reconocer nuestros fracasos. El problema es que siempre nos consideramos tener la verdad y la justicia con nosotros. De ahí que nuestra justicia enarbolada ante un determinado problema es vacía y oscura. Pero no queremos aceptar las injusticias y las formas violentas que se expresan en otra gente; ¿y las nuestras? ¿Nos acordamos de ellas? Cuando nosotros deseamos que las personas actúen y hagan lo que nosotros consideramos es justo, ya estamos siendo injustos porque queremos ocupar el lugar de Dios. “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” Is.64:6.

Padre, aceptar tantas cosas que no me gustan de las personas de este mundo, es llegar a encontrar la paz en Ti. Pero Tú nos invitas a amarlas aún, a perdonarlas y muchas veces esto nos trae frustración y congoja. Pero cuando me acuerdo que “mis justicias” son como suciedad delante de Ti, entonces puedo llegar a aceptarlas con tu ejemplo, amor y ayuda, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 15 de diciembre de 2017

El eterno Dios es tu refugio

¿Quién es nuestro eterno refugio y quien echa a nuestros enemigos?
Nuestro eterno Dios: “…Guárdame de la ingenua creencia de que en la vida todo debe salir bien. Otórgame la lucidez de reconocer que las dificultades, las derrotas y los fracasos son oportunidades en la vida para crecer y madurar. Envíame en el momento justo a alguien que tenga el valor de decirme la verdad con amor. Haz de mí un ser humano que se sienta unido a los que sufren. Permíteme entregarles en el momento preciso un instante de bondad, con o sin palabras. No me des lo que yo pido, sino lo que necesito; en tus manos me entrego. ¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!”  Antoine de Saint-Exupéry, autor de "el Principito”; Parte de una oración en un momento especial de su vida.

Nuestra actitud al afrontar los constantes desafíos que nos ofrece este mundo afectado y caído, es, y debe de ser, la total y absoluta confianza en Dios.  Contamos con su ayuda, con su consejo, con sus milagros, con su revelación, con su fortaleza, con su paz, con su provisión, con su gozo y por supuesto: con su Amor.  Me ocupo mi Dios de servir a los demás, Tú te encargas de mí. Es un excelente dueto que en realidad en uno.  “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo…” Det.33:27.

Padre, gracias porque me haces vencer en este mundo afectado al ser Tú mi refugio.  Nos conviertes en victoriosos, aún de nuestros propios errores y fallas y echas fuera a nuestro enemigo delante nuestra. Enséñame a amar más a nuestro prójimo al servir a los demás en sus necesidades. En el nombre de Jesús, amén.