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viernes, 26 de octubre de 2018

Fe por la humildad

¿Qué precede a la honra?
La humildad: “Eulalio quiso saber, cómo podía obtener fe. “Es que la verdad no sé, maestro Gaudencio, cómo puedo yo obtener fe” –Gaudencio se quedó un rato en silencio y luego le dijo esto: “¿Te has puesto a pensar en qué áreas de tu vida necesitas la ayuda divina? Ponte a meditar, a reflexionar y busca qué debilidad, defecto o pecado tienes, y que vencerlo tú no puedes. Entonces invoca al Señor y dile con fervor que necesitas su ayuda hoy. Para tener fe hay que humillarse ante Él; y esto es una verdad: quieres fe, ten primero humildad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La humildad te trae fe en cantidad”; 25-10-2018.

Muchos de nosotros creemos falsamente, que a Dios no le necesito en aquellas áreas donde somos fuertes. Por eso, cuando estamos débiles en algo, pensamos que puedo fortalecerme a base de fuerza de voluntad. Y no es así, tanto nuestras áreas “fuertes” como las débiles necesitan de la intervención del poder de Dios. Lo que necesito yo antes es humildad para reconocer mi dependencia total en mi Padre Celestial. Cuando lo reconozco, se produce en mí un poder que me hace vencer, porque le creí a Él. Eso es fe. “…Y a la honra precede la humildad.” Pr.15:33.

Padre, dame la humildad necesaria hoy para reconocer mi dependencia de Ti en cada una de las áreas de mi vida Señor. Sé que si soy humilde, podré depender más de Ti y por lo tanto, ver tu gloria en mí, y eso me aumentará la fe de Ti. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 20 de agosto de 2018

Sólo los enfermos tienen necesidad de médico


¿Quiénes necesitamos del Señor?
Los que nos hemos declarado pecadores: “¿Por qué voy a recibir al Señor? ¿Acaso tengo necesidad de que me perdone pecados? Yo no le he hecho mal a nadie. Está bien que le reciba el pecador, yo no le necesito, al menos no hoy.”—contestó Aurelio cuando le hicieron el llamado para pedir perdón y declararle al Señor sus pecados. “Ese es el problema Aurelio que existe en cierta parte de personas, se creen buenas y que no necesitan de Dios y su misericordia. Mas, quienes como yo se declaran pecadores, y buscan al Señor para obtener su favor, ellos conquistan las promesas de salvación de Dios” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Yo estoy enfermo, necesito a Jesús como mi médico”; 19-08-2018.

Vivimos en un mundo afectado, donde hemos recibido daño, pero también hemos dañado. Cada uno de nosotros de alguna manera, y más de una vez, ha dañado a su prójimo. Por tanto, debemos de reconocer que en realidad estamos enfermos. Del espíritu, de la mente y del cuerpo. Por lo cual necesitamos con urgencia a nuestro médico por excelencia: Jesucristo. “Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” Mt.9:11-12.

Padre, reconozco delante de Ti y los hombres que soy pecador y por lo tanto necesito de tu Hijo Jesucristo, mi Señor y Salvador. Sé que al recibirlo en mi corazón, mis pecados son perdonados para gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 15 de diciembre de 2017

El eterno Dios es tu refugio

¿Quién es nuestro eterno refugio y quien echa a nuestros enemigos?
Nuestro eterno Dios: “…Guárdame de la ingenua creencia de que en la vida todo debe salir bien. Otórgame la lucidez de reconocer que las dificultades, las derrotas y los fracasos son oportunidades en la vida para crecer y madurar. Envíame en el momento justo a alguien que tenga el valor de decirme la verdad con amor. Haz de mí un ser humano que se sienta unido a los que sufren. Permíteme entregarles en el momento preciso un instante de bondad, con o sin palabras. No me des lo que yo pido, sino lo que necesito; en tus manos me entrego. ¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!”  Antoine de Saint-Exupéry, autor de "el Principito”; Parte de una oración en un momento especial de su vida.

Nuestra actitud al afrontar los constantes desafíos que nos ofrece este mundo afectado y caído, es, y debe de ser, la total y absoluta confianza en Dios.  Contamos con su ayuda, con su consejo, con sus milagros, con su revelación, con su fortaleza, con su paz, con su provisión, con su gozo y por supuesto: con su Amor.  Me ocupo mi Dios de servir a los demás, Tú te encargas de mí. Es un excelente dueto que en realidad en uno.  “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo…” Det.33:27.

Padre, gracias porque me haces vencer en este mundo afectado al ser Tú mi refugio.  Nos conviertes en victoriosos, aún de nuestros propios errores y fallas y echas fuera a nuestro enemigo delante nuestra. Enséñame a amar más a nuestro prójimo al servir a los demás en sus necesidades. En el nombre de Jesús, amén.