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lunes, 20 de agosto de 2018

Sólo los enfermos tienen necesidad de médico


¿Quiénes necesitamos del Señor?
Los que nos hemos declarado pecadores: “¿Por qué voy a recibir al Señor? ¿Acaso tengo necesidad de que me perdone pecados? Yo no le he hecho mal a nadie. Está bien que le reciba el pecador, yo no le necesito, al menos no hoy.”—contestó Aurelio cuando le hicieron el llamado para pedir perdón y declararle al Señor sus pecados. “Ese es el problema Aurelio que existe en cierta parte de personas, se creen buenas y que no necesitan de Dios y su misericordia. Mas, quienes como yo se declaran pecadores, y buscan al Señor para obtener su favor, ellos conquistan las promesas de salvación de Dios” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Yo estoy enfermo, necesito a Jesús como mi médico”; 19-08-2018.

Vivimos en un mundo afectado, donde hemos recibido daño, pero también hemos dañado. Cada uno de nosotros de alguna manera, y más de una vez, ha dañado a su prójimo. Por tanto, debemos de reconocer que en realidad estamos enfermos. Del espíritu, de la mente y del cuerpo. Por lo cual necesitamos con urgencia a nuestro médico por excelencia: Jesucristo. “Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” Mt.9:11-12.

Padre, reconozco delante de Ti y los hombres que soy pecador y por lo tanto necesito de tu Hijo Jesucristo, mi Señor y Salvador. Sé que al recibirlo en mi corazón, mis pecados son perdonados para gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 23 de junio de 2018

Acepto que necesito del Señor


¿Qué se necesita para poder fructificar en una determinada área?
Aceptar que necesitamos al Señor: “Tuvimos que abandonar toda nuestra querida filosofía de la autosuficiencia. Esto no se consiguió con la acostumbrada fuerza de voluntad; se trataba más bien de un asunto de desarrollar la buena disposición de aceptar estas nuevas realidades de la vida. Ni huimos ni peleamos. Pero si aceptamos. Y entonces nos liberamos. No había ocurrido ningún desastre irremediable.” 03-1962; William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.271.

Nuestra vanidad muchas veces nos impide poder pedirle al Señor la dirección necesaria para vencer en tal o cual área de nuestra vida. Es aceptar el reconocer que le necesito porque no puedo ni tengo el poder para controlar personas, eventos o circunstancias. Reconocer que necesito de Él y de su ayuda para poder vencer. “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Jn.15:5.

Padre, dependo de Ti en todo, porque sin Ti no puedo llevar frutos en ninguna de mis áreas donde me desempeño y desarrollo como ser humano. Acepto que te necesito en cada una de ellas en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 14 de abril de 2018

Tengo necesidad de Ti


¿De quién tenemos necesidad en este mundo caído?
De Dios: “Nuestra necesidad es la oportunidad de Dios. En primer lugar, debemos reconocer nuestra necesitad. A menudo esto significa impotencia ante alguna debilidad o enfermedad y un reconocimiento de nuestra necesidad de ayuda.  Después viene la Fe en el poder del Espíritu de Dios, disponible para nosotros poder satisfacer esa necesidad. Antes de que cualquier necesidad pueda satisfacerse, nuestra Fe debe encontrar expresión. Esa expresión de la Fe es todo lo que Dios necesita para manifestar Su Poder en nuestras vidas.” AA.HIVOC.Co. “Meditación del día 12 de abril”

No importa cuál es la necesidad que tengamos para acercarnos a Dios, lo importante es acercarnos a Él. En este mundo afectado, las necesidades son múltiples y diversas, porque es como desierto: árido y seco. De tal manera que no debemos de preocuparnos por las necesidades, de hecho, son las vías a través de las cuales buscamos desesperadamente al Señor. “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.” Sal.63:1.

Padre, gracias porque Tú has actuado en cada necesidad que yo he tenido en este mundo afectado y caído. Gracias porque sólo Tú has resuelto todas mis necesidades. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

miércoles, 4 de abril de 2018

La llave de la buena voluntad


¿Cuál es la llave que hace posible que nuestra fe produzca obras?
La buena voluntad: “Lo único que se necesita es una llave, y la decisión de abrir la puerta. Para nuestro caso solo hay una llave, que se llama la buena voluntad. Una vez que la buena voluntad ha quitado el cerrojo, la puerta se abrirá casi por sí misma. Cuando miramos a través de ella, podemos leer una inscripción: "Esta es la vía hacia una fe que obra."” AA.HIVOC.co -LA BUENA VOLUNTAD-

No es poder de lo Alto, pero sí la buena voluntad proviene de lo Alto. Para ayudar, para servir, para mostrar que tienes la fe en el Altísimo; no se necesita dirigir un ministerio especial; no se requiere tener grandes recursos, ni tampoco conocer y dominar tal o cual ciencia.  Lo que se necesita es tener buena voluntad y disponerse a ayudar a aquellos que tienen necesidad. Como Dios la tuvo para con nosotros, con el fin de darnos paz. “Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.” Sgo.2:15-17.

Padre, gracias porque a través de la buena voluntad podemos llegar a disponernos a servir a los demás en sus necesidades. Gracias porque por esta buena volutad, nuestra fe puede tener obras para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 19 de julio de 2017

¿Cómo logramos no tener sed jamás?
Si tomamos de la fuente de agua que Jesucristo tiene para vida eterna: “¿Por qué hablar de lo que necesitamos o deseamos?  Eso es infantil.  Absurdo. Claro está que a usted le interesa lo que necesita o desea.  Esto le interesa eternamente.  Pero a nadie más le interesa.  Los demás son como usted o como yo: les interesa lo que ellos desean o necesitan.  De modo que el único medio que disponemos para influir sobre el prójimo es hablar acerca de lo que él quiere, y demostrarle cómo conseguirlo” Dale Carnegie; “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”; 1936; pág. 20.

Dos aspectos importantísimos a tomar en cuenta en nuestros mensajes (para la familia, trabajo, iglesia, comunidad): El primero es que debemos de hablar de temas que las personas quieran o deseen; y, el segundo: demostrarle cómo lograr obtener eso que quieren o desean.  Existen muchísimos tópicos que a todos nos interesan y son innumerables: vencer angustias, temores, miedos, traumas, complejos.  Obtener: éxito, alegría, paz, amor, confianza, sanidad; etc.  Jesucristo nos ha dado ejemplo: “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”  Jn.4:13-14.

Padre, queremos sabiduría para poder obtener la atención y el interés de quienes nos escuchan, leen, ven u oyen; de manera que podamos recibir y obtener el mensaje de tu Reino en todos los niveles y estratos sociales.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.