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miércoles, 4 de abril de 2018

La llave de la buena voluntad


¿Cuál es la llave que hace posible que nuestra fe produzca obras?
La buena voluntad: “Lo único que se necesita es una llave, y la decisión de abrir la puerta. Para nuestro caso solo hay una llave, que se llama la buena voluntad. Una vez que la buena voluntad ha quitado el cerrojo, la puerta se abrirá casi por sí misma. Cuando miramos a través de ella, podemos leer una inscripción: "Esta es la vía hacia una fe que obra."” AA.HIVOC.co -LA BUENA VOLUNTAD-

No es poder de lo Alto, pero sí la buena voluntad proviene de lo Alto. Para ayudar, para servir, para mostrar que tienes la fe en el Altísimo; no se necesita dirigir un ministerio especial; no se requiere tener grandes recursos, ni tampoco conocer y dominar tal o cual ciencia.  Lo que se necesita es tener buena voluntad y disponerse a ayudar a aquellos que tienen necesidad. Como Dios la tuvo para con nosotros, con el fin de darnos paz. “Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.” Sgo.2:15-17.

Padre, gracias porque a través de la buena voluntad podemos llegar a disponernos a servir a los demás en sus necesidades. Gracias porque por esta buena volutad, nuestra fe puede tener obras para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 5 de octubre de 2017

Muestra tu fe en el bien a los demás

¿Cómo podemos mostrar nuestra fe en Dios?
Por nuestras obras: “Por lo tanto, la fe es mucho más que nuestra más preciada dádiva; compartirla con otros es nuestra mayor responsabilidad. Que nosotros… busquemos continuamente la sabiduría y la buena voluntad que nos permitan cumplir con la obligación que el dador de todas las dádivas perfectas nos ha encomendado.” Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”; pág.254.

Compartir la dádiva de Dios en cada área de nuestra vida con otros, es cuando la fe se hace efectiva y viva.  La salvación y presentarles el plan de Dios a otros.  Mostrar la sanidad de Dios en ti en cualquier enfermedad, compartirla y ver que otros se sanan.  Exponer y demostrar que Dios te ha sacado de toda desesperación, depresión, ansiedad y temor; mostrárselo a quien padece de esto y verlo (a) sanar es fe que obra.  Animar, consolar, fortalecer, restaurar, amar a otros, son parte de las numerosas expresiones de una fe que obra para bien.  “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”  Sgo.2:18.

Padre, nuestra fe debe de ser productiva.  Porque lo que Tú nos has regalado al creerte es la fuente del cauce donde tu amor se derrama para darte a conocer y bendecir a otros. Que nuestra fe produzca muchísimas obras en otros para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.  

miércoles, 4 de octubre de 2017

La fe sin obra en la vida de los demás es muerta

¿Cuándo es inefectiva la fe?
Cuando no tiene obras: “Mi propio despertar espiritual me dio una fe instantánea en Dios - una verdadera dádiva. Pero yo no había sido ni humilde ni sabio. Al alardear de mi fe, olvidé mis ideales. La soberbia y la irresponsabilidad los habían reemplazado. Al apartarme así de mi propia luz, tenía poco que ofrecer a mis compañeros alcohólicos. Por lo tanto, para ellos mi fe estaba muerta. Por fin, vi por qué muchos de ellos se habían apartado - algunos para siempre.” Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”; pág.254.

La fe se hace efectiva cuando se materializa, cuando construye los cimientos de vida en mí y en otras personas.  La fe es lo que Dios ha realizado en nosotros y lo que hace en otros a través de nosotros.   Eso es obra.  La obra es el resultado de la fe, es su expresión material, es la edificación del amor mismo.  Para que pueda construirse en otros, necesitamos no sólo creer; sino también, vencer, perseverar, no desmayar.  Además, morir a nuestro yo, a nuestro ego para dar paso a la compresión, a la empatía, a tener la mente abierta y la llave de una buena voluntad para con los demás: a estar dispuestos a amar al prójimo como a ti mismo: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”  Sgo.2:17.

Padre, la fe que produce obras es aquella que reproduce el milagro que ha habido en nosotros a través de tu mano, en la vida de otros.  Son los cimientos y es el fruto del amor; es ver la salvación, la sanidad, la restauración, la reconciliación, la vida plena en otros por medio de nosotros, para darte gloria y dar a conocer tu nombre; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.