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martes, 29 de octubre de 2019

Y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad


¿Qué dice Dios acerca de nuestras enfermedades?
Que nos traerá sanidad y medicina: “Interesante saber que estamos afectados en todo nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu han sido dañados por el pecado. Mas, ¿cuándo llegamos al Señor qué se puede hacer por nuestra sanidad integral? ¿Me puede usted explicar?”—preguntó Aurelio a su maestro el sabio Gaudencio. El mentor le dijo con amor: “La promesa del Señor es que nos dará sanidad, medicina y que nos va a curar. Esto incluye que nos dará paz, con ello evitará los trastornos emocionales, y además nos revelará la verdad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sanidad integral nos promete el Señor”; 28-10-2019.

El mundo afectado en que vivimos nos ha integralmente dañado. Todo nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu están afectados como ya hemos visto en escritos anteriores. Pero lo importante no es saber eso, lo maravilloso es conocer sobre la promesa de Dios que nos dice: “los curaré”. Y con ello nos revelará abundancia de paz y de verdad. Qué preciosa promesa tenemos de Él. “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Jer.33:6.

Padre, pongo mi vida y voluntad a tu cuidado, y te pido Señor que sea sanado de toda enfermedad y afectación integral. Además revélame y regálame abundante paz y verdad, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 21 de junio de 2019

Sino los enfermos


¿Quiénes tienen necesidad de médico?
Los enfermos: “Entusiasmado Eulalio gritó a los cuatro vientos: “¡No necesito médico! Yo no estoy enfermo. Estoy completamente sano, ya me hice un profundo chequeo médico”—exclamó con mucha emoción. Su maestro, el sabio Gaudencio, le llamó la atención: “Eulalio, ¿cómo que estás sano? ¿Acaso personalmente no necesitas algo? En esta vida, todos estamos enfermos, por eso necesitamos del Médico y Jesús, es el mejor doctor” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Enfermo soy, necesito a diario del Señor”; 21-06-2019.

Cada uno de nosotros necesita de este magnífico doctor, para que nos vea y nos sane diversas enfermedades. Dios nos proporciona a cada uno, la medicina que cada uno necesita. Si el problema es físico, mental, emocional, sentimental o espiritual, el médico tiene la medicina necesaria para nuestra sanidad. Yo al menos, a diario necesito de Él, porque sé que enfermo estoy de cada una de esas áreas. “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.” Mt.9:12.

Padre, gracias te doy porque Tú eres el mejor doctor para mí; me has enviado a los especialistas en sanidad: Jesucristo y su Santo Espíritu; Padre, que me asistan cada uno de ellos para sanar cada una de mis afectaciones para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 12 de junio de 2019

Clamaré y él oirá mi voz


¿Por qué debo de buscar a Jehová?
Para mi sanidad espiritual: “Aureliano se sintió derrotado, las amenazas que se cernían sobre él lo tenían desolado: “No sé si aguantaré más ataques a mi ser, me tienen por perder totalmente mi sano juicio. Creo que voy a perder mi equilibrio”—confesó con sinceridad. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo la verdad: “Lo que padeces es un mal espiritual, cuando llegamos a tener una relación con Jesucristo, nos componemos de manera física y mental” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Buscaré a Jehová para mi sanidad espiritual”; 11-06-2019.

Muchas veces nuestro gran orgullo, disfrazado astutamente de algún éxito material como producto de mi poder intelectual, no nos deja reconocer que padecemos de un gran vacío espiritual. Y como estamos vacíos nos empuja a buscar el éxito en tener un gran prestigio, una gran fortuna, a buscar más títulos y poseer propiedades. Pero cuando las tormentas de esta vida se avecinan y amenazan con sacarnos de nuestro status quo, sentimos la necesidad de llenarnos espiritualmente, pues comprobamos que estamos por dentro vacíos totalmente. “Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz” Sal.17.

Padre, yo necesito de tu llenura de Espíritu a diario, y cada día a toda hora. Por eso necesito de tu presencia, de tu compañía.  Señor, reconozco que sin Ti, tengo mi vida vacía. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.

domingo, 26 de mayo de 2019

Y orad unos por otros, para que seáis sanados


¿Cómo puedes encontrar sanidad interior?
Confesando tus defectos y errores y orando: “Aureliano se animó y así a su maestro le confesó: “He sufrido mucho en mi niñez, y esto causó un gran resentimiento como lo ves. Pero luego hice lo malo: alcohol, drogas, sexo a diario. Me vi perdido y sólo me salvó Jesucristo.”—le dijo el joven. El maestro Gaudencio se quedó pensativo, y al rato esto le dijo: “Es bueno que me hayas confesado tus ofensas y dolor, es un paso importante para tu sanidad y total restauración. Ahora voy a orar por vos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Confesando a otros nuestros errores”; 25-05-2019.

No es difícil confesarle a Dios tus pecados y errores. Tampoco lo es confesarlos ante nosotros mismos, pero hacerlo delante de otra u otras personas, eso sí que es como saltar un gran abismo. Sin embargo, la sanidad total viene cuando confesamos ante otra persona y le contamos nuestros defectos y fallas. Luego que esta persona ore por mí y la sanidad vendrá total. “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” Sgo.5:16.

Padre, ayúdame siempre a ser valiente y poder confesar mis pecados y errores a Ti y delante de otro ser humano. Dame inteligencia para escoger a un buen confesor, sé que mis pecados sólo Tú los perdonas, pero me das sanidad cuando los confieso a otra persona y ésta por mí ora, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 15 de febrero de 2019

A los pies de Jesús, y los sanó


¿Qué pasa si estamos cojos en algún área?
Jesús nos sana: “Es que yo sé que con las finanzas no hay problemas, pero con el querer sobresalir eso sí no sé si pueda. Siento que en esa área cojeo, estoy lisiado, ¿qué puedo hacer maestro para no seguir errado?”—preguntó angustiado Eulalio. “Arroja la muleta con que andas en esa área y apoya tu mano en los hombros de Jesús, Él te tocará y te aseguro que en un dos por tres te sanará” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Entrega tu lesión al Rey y te sanará en un santiamén”; 14-02-2019.

Si no entregamos nuestras muletas y nuestra discapacidad en el área que cojeamos al Señor, no recibiremos sanación. Debemos de aprender a tirar esos soportes y apoyarnos en el poder, la misericordia y gracia de Dios. Sé que su Palabra basta para levantarme y caminar sin dudar hacia ver cambiado mi mal, por el bien que el Señor me dará. Si me rindo a sus pies, Él me sanará y levantará. “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;” Mt.15:30.

Padre, desde hoy no me apoyaré en recursos humanos para soliviantar mi discapacitada situación. Mejor espero en Vos, porque sé que si yo me rindo a tus pies como lo hago hoy, Tú me levantarás y sanarás en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Toda cabeza está enferma


¿Qué tenemos dañado todos nosotros?
La cabeza, las emociones, el espíritu: “Aurelio no se detuvo a tiempo, por tanto corriendo llego diciendo esto: “No entiendo por qué si Orquídea es una excelente cristiana, tiene que estar en un grupo de neuróticos cada mañana.” –dijo casi preguntando. Gaudencio, el sabio maestro le explico esto: “Aurelio, todos los seres humanos, incluidos nosotros, estamos enfermos del alma, de la mente, del cuerpo. Con el pecado esto va de la mano. Dios a través de estos grupos de terapia, se manifiesta en su gracia para curar diversas enfermedades del espíritu y del alma. Por eso Orquídea es una excelente cristiana”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios sana el cuerpo, el corazón y el alma” 02-11’2018.

Los efectos del pecado se manifiestan en nuestras emociones dañadas, en nuestra mente afectada, en nuestro cuerpo enfermo. Cuando sabemos esto, podemos llegar a entender mejor el comportamiento extraño, y muchas veces ilógico, que algunos de pronto tenemos. Dios, nuestro sanador, se manifiesta de mil maneras diferentes para darnos sanidad, de ahí que los grupos de terapia ayudan muchísimo a buscar esa sobriedad emocional, mental y espiritual. “…Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.” Is.1:5b.

Padre, gracias porque contigo tengo sanidad integral. Dame esa sanidad corporal, mental y espiritual que necesito hoy para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 1 de octubre de 2018

Los enfermos necesitan de un médico

¿Quiénes necesitan sanarse?
Los enfermos: “Aurelio le confesó al maestro Gaudencio: “Mi pasado es caos.  Por donde la mire sólo hay en mí mal, y estoy lleno de remordimiento y culpabilidad. ¿Cómo conmigo Dios va funcionar? ¿Qué buena relación con Él puedo yo llegar a tener”—dijo el joven sinceramente. El maestro le dijo esto: “Aurelio, los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Desde ya estás comenzando muy bien, para con Dios una buena relación tener. Porque Él quiere que seas honesto, que le expongas lo que eres, que todo le confieses. Verás cómo el Señor te va a responder, y tu sanidad total vas a tener” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; 01-10-2018.

Admitir nuestra condición de pecadores, es el inicio para decirnos: “Estoy enfermo, necesito un médico”. Sin declarar nuestra condición, sin reconocerla de corazón, no podemos hallar gracia delante del Señor. Y esto es válido para cualquier ocasión. No sólo para recibirle, sino también para pedir su oportuna intervención y socorro en cualquier área de nuestra vida, que estando enferma, necesite la total restauración. “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” Mr.2:17.

Padre, las áreas de mi vida donde estoy enfermo son innumerables, tanto en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual. Por eso he acudido hoy a Ti, para pedirte tu divina sanidad y restauración total, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 25 de febrero de 2018

El río del amor de Dios

¿Dónde debo de aprender a nadar?

Tener confianza; saber expresarse, incluso reclamar con amabilidad e inteligencia; entregarse totalmente a las buenas prácticas y hábitos; son difíciles actos de buena voluntad que nos cuesta alcanzar. Siempre ponemos estás esclusas para retener el río caudaloso del amor, de Dios y hacer nuestro propio nivel de navegación, aunque sea en una miserable porción.  Pero Dios nos va sanando y quitando esas esclusas con su amor y bendición para nadar por su ancho, largo y caudaloso río de amor. “Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado. ...Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.” Ezq.47:5,12.


Gracias Padre por tu amor, es un hermoso y ancho río donde quiero aprender a nadar yo.  Sumergirme en tus aguas y por su corriente dejarme llevar. Dame esa sanidad en las aguas de tu santuario, para aprender a nadar en tu río y saber amar para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

miércoles, 3 de enero de 2018

Venciendo con Dios el abatimiento y la turbación

¿La mejor medicina contra el abatimiento y la turbación?
Dios, nuestro amado Señor y Salvador: “La verdad Gaudencio, es que estoy desesperada: Me deprimo, estoy ansiosa, sé que tengo una enfermedad del alma. Si me preguntas, estoy harta de mí, de la persona que soy, de vivir una vida absurda.  Estoy tan mal, lo sé lo creo, que algunas veces ni siquiera quiero verme en un espejo.”—expresó con sinceridad la Eulogia. El sabio la vio con ojos de amor, y así le dijo sin ningún resquemor: “Esta vida te ha dejado mujer completamente abatida, tu alma se turba dentro de ti.  La mejor medicina para vos, es que tengas a Jesucristo como tu Dios y Salvador.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Señor, nuestra mejor medicina contra la turbación”; 02-01-2018.

Cuando una persona ha perdido las fuerzas físicas, está aturdido moralmente, no tiene energías y se le ha decaído el ánimo; entonces decimos que está abatida.  El abatimiento causa también la turbación, pues esto sucede cuando la persona afectada no sabe qué hacer. Y cuando estamos así, la mejor medicina que podemos tener es elevar una oración y platicar con Dios.  Alabarle y exaltar su nombre tiene un poder tremendo sobre el abatimiento. Pruébalo y verás sus buenos resultados. Y, como nos dice el cronista deportivo Edgar Tijerino: “Póngale sello”. “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Sal.42:5.

Padre, toda turbación, decaimiento de espíritu y abatimiento, se van cuando contigo contamos en todo momento.  Tú y tu Palabra, nos dan renuevo interno y nos saca de toda turbación y abatimiento en el nombre de Jesús, nuestro maestro.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

domingo, 3 de diciembre de 2017

El que tenga ojos para ver que vea

¿Qué tenemos que agudizar?
Nuestra visión ocular: “¿Cuál Reino se está estableciendo?  Yo no veo que haya ningún Reino bueno.  ¿Si el Reino de Dios se ha acercado, dónde está?, pues éste no se ve cercano.”—dijo un poco enojado Aureliano. Pero Eustaquio no se quedó callado: “Para poder ver el Reino de Dios, tienes que tener una excelente visión.  Mas te digo, si tú el Reino de Dios quieres ver, los ojos de la fe debes de tener” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Para ver el Reino de Dios, debes tener fe y amor”; 30-11-2017.  "El que tenga ojos para ver, que vea."

En este mundo afectado, pareciera que no existe el establecimiento del Reino de Dios por ningún lado.  Pero es que, para verlo, necesitamos tener su amor y la fe como lentes.  Sólo así podremos ver la sanidad y los milagros, la liberación de quienes han permanecido cautivos y esposados.  Por el amor hay amistad, cooperación, servicio, reconciliación, perdón, restauración. Pero son los ojos de la fe, quienes pueden ver el establecimiento del Reino y su mover. Diría el Señor: "El que tenga ojos para ver, que vea.": “…Y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos,…”Mt.13:15b

Padre, abre mis ojos por medio de la fe, a través del amor, para poder ver mejor.  Saber dónde está tu mover, dónde está tu propósito y tu voluntad, aquellos bueno que se establece en este mismo mundo convulsivo y maligno.  Abre mis ojos para ver, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

jueves, 5 de octubre de 2017

Muestra tu fe en el bien a los demás

¿Cómo podemos mostrar nuestra fe en Dios?
Por nuestras obras: “Por lo tanto, la fe es mucho más que nuestra más preciada dádiva; compartirla con otros es nuestra mayor responsabilidad. Que nosotros… busquemos continuamente la sabiduría y la buena voluntad que nos permitan cumplir con la obligación que el dador de todas las dádivas perfectas nos ha encomendado.” Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”; pág.254.

Compartir la dádiva de Dios en cada área de nuestra vida con otros, es cuando la fe se hace efectiva y viva.  La salvación y presentarles el plan de Dios a otros.  Mostrar la sanidad de Dios en ti en cualquier enfermedad, compartirla y ver que otros se sanan.  Exponer y demostrar que Dios te ha sacado de toda desesperación, depresión, ansiedad y temor; mostrárselo a quien padece de esto y verlo (a) sanar es fe que obra.  Animar, consolar, fortalecer, restaurar, amar a otros, son parte de las numerosas expresiones de una fe que obra para bien.  “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”  Sgo.2:18.

Padre, nuestra fe debe de ser productiva.  Porque lo que Tú nos has regalado al creerte es la fuente del cauce donde tu amor se derrama para darte a conocer y bendecir a otros. Que nuestra fe produzca muchísimas obras en otros para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.  

sábado, 16 de septiembre de 2017

Anhelo tu presencia

¿Qué es la presencia de Dios en nuestras vidas?
Lo es todo: “Encuentro sanidad, encuentro libertad, en tu presencia.  Encuentro hoy perdón, encuentro salvación, en tu presencia.  Correremos hacia ti, el cielo hoy está aquí: //amamos tu presencia oh Dios// //amamos tu presencia oh Dios//” Dice la canción: “Amamos Tu Presencia”; Miel San Marcos, autor: Marcos Brunet.

Cuando deseamos tener una relación con Dios, entonces no buscamos tener una religión.  Anhelar su presencia y además reconocer en cada momento, en cada suceso, en cada expresión, en cada resolución de un conflicto, en cada sanidad, en gozar de plena libertad, en cada “gracias por hoy”, en cada servicio, en cada expresión de amor, en la alabanza, en la vida, en la alegría, en la tristeza, en la victoria o en la misma derrota; reconocer su presencia, su compañía y su consejo, es poder asegurar que Dios está con nosotros.  “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.  Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.” Dt.33:14-15.

Padre, anhelamos Tu Presencia con nosotros; porque sólo tu Presencia es suficiente para vencer todas las afectaciones que puede presentársenos en este mundo afectado y caído.  Con tu sola Presencia puedo vencer hasta la misma muerte en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 8 de septiembre de 2017

La gloria sea al nombre de Jesús

¿A quién se debe de dar la gloria, aun cuando Dios nos use para cosas sorprendentes?
No a nosotros, sino al nombre de Jesús, sea dada la gloria. “-No puedo volver al cielo sin haberte concedido un milagro. Si no eliges, te verás obligado a aceptar uno. (le dijo un ángel enviado por Dios a un hombre que a todos perdonaba). El hombre reflexionó un momento, y terminó por responder: -Entonces, deseo que el Bien se haga por mi intermedio, pero sin que nadie se dé cuenta -ni yo mismo, que podría entonces pecar de vanidoso.  Y el ángel hizo que la sombra del hombre tuviera el poder de curar, pero sólo cuando el sol estuviese dándole en el rostro. De esta manera, por dondequiera que pasaba, los enfermos se curaban, la tierra volvía a ser fértil, y las personas tristes recuperaban la alegría.  El hombre caminó muchos años por la Tierra, sin darse cuenta nunca de los milagros que realizaba, porque -cuando estaba de frente al sol, tenía a su sombra detrás. De esta manera, pudo vivir y morir sin tener conciencia de su propia santidad.” Paulo Coelho, Reflexiones Diarias, pág. 95; EL HOMBRE QUE PERDONABA.

Dios sana, fortalece, levanta y derrama su Espíritu a través de sus escogidos, santos, siervos del Dios Altísimo.  Todo aquel que cree que puede ser un instrumento del Señor, puede ser utilizado como tal por Dios y llevar esperanza, alegría, sanidad.  Pero, sobre todo, salvación y vida eterna.  ¿Estamos dispuestos a que Dios se lleve toda la gloria, y no dejar ni una pizca para nosotros?  “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad.” Sal.115:1

Padre, que halla en nosotros la suficiente humildad para que todo lo que hagamos, lo hagamos en tu nombre.  Para que Tú seas glorificado en todas las cosas, porque Tú eres quien nos amó, de esa tal manera.  A Ti, a tu nombre, toda la gloria en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

jueves, 24 de agosto de 2017

Vivas Verdades

¿A qué nos manda el Señor cuando nos ha liberado de algo terrible?
A que le glorifiquemos al hablar a otros de sus maravillas: “Ninguna de las ideas de Ebby era realmente nueva. Yo ya las había oído todas. Pero por haberme sido comunicadas por su potente línea de transmisión, no las consideré como en otras circunstancias lo hubiera hecho, o sea, unas simples máximas tradicionales en cuanto a la manera de comportarse como un buen feligrés. Yo las veía como vivas verdades que me podrían liberar tal como le habían liberado a él. Ebby me podía tocar en lo más profundo.”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.245.

Ninguna predicación tiene tanto poder como aquella que ha surgido del yunque del dolor, de la desesperación, o del sufrimiento.  Cuando testificamos a otros del poder del Señor y narramos cómo estaba nuestra condición primaria, esto tiene un efecto poderoso sobre aquellas personas que están sufriendo lo mismo o algo parecido.  Es mucho más sustancial, pues es una real demostración de que la Palabra de Dios es en realidad liberadora; como liberó al gadareno: “Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.”  Lc.8:39.

Padre, gracias porque Tú me has sacado del dolor, la angustia y el sufrimiento.  Gracias porque sólo Tú me has salvado y liberado de terribles males, para tu gloria Rey, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 19 de junio de 2017

¿Qué le dice mi alma a Dios?
Tú eres mi Señor y no hay para mí bien, fuera de Ti: “¿Qué es el alma?  ¿Dónde está?”—preguntó Aurelio con mucho recelo.  Gaudencio lo escuchó y así le contestó: “El alma es una de las tres partes que componen nuestro ser.  Está compuesta por nuestro intelecto, emociones, sentimientos y voluntad.  ¿Dónde está?  Tócate la cabeza y ahí la encontrarás.  Podríamos decir con mucho ahínco, que el alma es nuestro sistema límbico.  El mismo lo conforman: el hipocampo, núcleo accumbes, la amígdala cerebral, la glándula pituitaria y el hipotálamo. Es fabuloso, todo está unido a nuestro sistema nervioso y el sistema nervioso a nuestros órganos.  Una afectación patológica a este sistema, y desde el alma la persona muy seguro se enferma” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No hay para mi alma bien fuera del Señor”, 18-06-2017. 

El hipocampo es el encargado de que podamos adquirir enseñanza a corto y largo plazo; el núcleo accumbes se atribuye una función importante en el placer incluyendo la risa y la recompensa, así como el miedo, la agresión, la adicción y el efecto placebo.  La amígdala almacena las reacciones, emociones y sentimientos; y, las envía al hipotálamo que a su vez segrega hormonas que alteran o calman a nuestro sistema nervioso, que tiene efecto sobre nuestros órganos vitales. Odios, resentimientos, amarguras, van a la amígdala, afectando al hipocampo (problemas de aprendizaje) y envía información a la pituitaria que a su vez regula al hipotálamo y otras glándulas, éste segrega hormonas que  alteran el sistema nervioso que afecta a nuestros órganos. O perdonas, haces bien y sucede todo lo contario.  Mira qué nos dice Dios en su Palabra: “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.”  Sal.16:2.

Padre, Tú hiciste nuestra alma y la misma está diseñada para recibir el bien para ella en Ti.  La relación íntima contigo, tu Palabra y el trabajar en tu Reino fortalecen nuestra alma y regula con bien las funciones de nuestro cuerpo haciendo que tenga amor, gozo, paz y bondad; lo que me trae constante sanidad en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.