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martes, 19 de marzo de 2019

Creed en Cristo


¿Qué hacemos para que no se turbe nuestro corazón?
Creer en Cristo el Señor: “Eustorgia llegó afectada, se miraba muy desalentada: “Es Eulogia mi hermana, se ha ido a trabajar a España. NO sé qué podrá ser de su vida, esto me tiene muy angustiada. Ya no me quedan fuerzas para seguir llorando, estoy destrozada, es como si me hubiera salido un espanto”—confesó la joven al sabio maestro. Gaudencio quedó en silencio por un momento, luego le indicó esto: “Para evitar el desaliento debes de ponerle al Señor todo tu sufrimiento. ¿Crees en Dios? –la joven Eustorgia asintió en silencio—¡Bien!, ahora en su Hijo Jesucristo también creerás, a Él podrás verter toda tu ansiedad”—le indicó el maestro mientras la llevaba con Jesucristo a conocerlo” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “No se turbe tu corazón, cree que Jesucristo es el Señor”; 18-03-2019.

Cuando las esperanzas están puestas en nosotros, y de pronto vemos que esas esperanzas son para nada realistas, el desaliento se apodera de nosotros. El desaliento viene porque queremos control de todo, deseamos que las cosas y las personas actúen y respondan tal y como nosotros queremos. Pero debo de reconocer que el control de todo es terreno de Dios, por lo tanto es al único que debo de recurrir y saber esperar en Él. Y Él me ha dado a su Hijo para todos mis problemas en el verter. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.” Jn.14:1.

Padre, he comprobado que cuando te dejo a Ti el control, cuando vierto mi angustia en Cristo y tengo la seguridad que me responderá, la turbación de mi corazón se disipa y tan sólo humildemente llegó a la conclusión de aceptar tu voluntad Señor; cómo descansa mi alma en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 3 de enero de 2018

Venciendo con Dios el abatimiento y la turbación

¿La mejor medicina contra el abatimiento y la turbación?
Dios, nuestro amado Señor y Salvador: “La verdad Gaudencio, es que estoy desesperada: Me deprimo, estoy ansiosa, sé que tengo una enfermedad del alma. Si me preguntas, estoy harta de mí, de la persona que soy, de vivir una vida absurda.  Estoy tan mal, lo sé lo creo, que algunas veces ni siquiera quiero verme en un espejo.”—expresó con sinceridad la Eulogia. El sabio la vio con ojos de amor, y así le dijo sin ningún resquemor: “Esta vida te ha dejado mujer completamente abatida, tu alma se turba dentro de ti.  La mejor medicina para vos, es que tengas a Jesucristo como tu Dios y Salvador.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Señor, nuestra mejor medicina contra la turbación”; 02-01-2018.

Cuando una persona ha perdido las fuerzas físicas, está aturdido moralmente, no tiene energías y se le ha decaído el ánimo; entonces decimos que está abatida.  El abatimiento causa también la turbación, pues esto sucede cuando la persona afectada no sabe qué hacer. Y cuando estamos así, la mejor medicina que podemos tener es elevar una oración y platicar con Dios.  Alabarle y exaltar su nombre tiene un poder tremendo sobre el abatimiento. Pruébalo y verás sus buenos resultados. Y, como nos dice el cronista deportivo Edgar Tijerino: “Póngale sello”. “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Sal.42:5.

Padre, toda turbación, decaimiento de espíritu y abatimiento, se van cuando contigo contamos en todo momento.  Tú y tu Palabra, nos dan renuevo interno y nos saca de toda turbación y abatimiento en el nombre de Jesús, nuestro maestro.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.