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martes, 29 de octubre de 2019

Y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad


¿Qué dice Dios acerca de nuestras enfermedades?
Que nos traerá sanidad y medicina: “Interesante saber que estamos afectados en todo nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu han sido dañados por el pecado. Mas, ¿cuándo llegamos al Señor qué se puede hacer por nuestra sanidad integral? ¿Me puede usted explicar?”—preguntó Aurelio a su maestro el sabio Gaudencio. El mentor le dijo con amor: “La promesa del Señor es que nos dará sanidad, medicina y que nos va a curar. Esto incluye que nos dará paz, con ello evitará los trastornos emocionales, y además nos revelará la verdad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sanidad integral nos promete el Señor”; 28-10-2019.

El mundo afectado en que vivimos nos ha integralmente dañado. Todo nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu están afectados como ya hemos visto en escritos anteriores. Pero lo importante no es saber eso, lo maravilloso es conocer sobre la promesa de Dios que nos dice: “los curaré”. Y con ello nos revelará abundancia de paz y de verdad. Qué preciosa promesa tenemos de Él. “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Jer.33:6.

Padre, pongo mi vida y voluntad a tu cuidado, y te pido Señor que sea sanado de toda enfermedad y afectación integral. Además revélame y regálame abundante paz y verdad, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 11 de abril de 2018

La tristeza te abate


¿Qué te causa la tristeza?
Te seca los huesos: “Y hay de aquellos que son atrapados por la tristeza—siguió exponiendo el buen maestro—porque son huraños, melancólicas, conmiseradas, pesimistas, tímidos, acosados por la soledad desde antaño, que se vuelven insociables y ermitaños. Su espíritu se quebranta y se apaga y todo su ser se enferma por esa terrible tristeza. No come, no duerme, vivir no quiere.  La única medicina es la alegría, mas sólo en Dios la encontraría” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “La tristeza: una nociva emoción”; 10-04-2018. 

La tristeza te abate, te deprime, te quebranta y al final quedamos como huesos secos puestos en un valle de sufrimiento y llanto. Es una emoción que debemos evitar caer. Pero, ¿cómo no estar tristes en un mundo donde el dolor, las lágrimas, el sufrimiento y la muerte circundan nuestra existencia? Sólo en Dios es posible vencer esos momentos de dolor, y que haya gozo en nuestro corazón. “El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos.” Pr.17:22.

Padre, sólo por medio de Ti puedo vencer la tristeza y la amargura de mi corazón. Cuando estoy en tu presencia, la alegría y el gozo inunda mi vida, porque en Ti tengo un propósito y en Ti hay vida, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 3 de enero de 2018

Venciendo con Dios el abatimiento y la turbación

¿La mejor medicina contra el abatimiento y la turbación?
Dios, nuestro amado Señor y Salvador: “La verdad Gaudencio, es que estoy desesperada: Me deprimo, estoy ansiosa, sé que tengo una enfermedad del alma. Si me preguntas, estoy harta de mí, de la persona que soy, de vivir una vida absurda.  Estoy tan mal, lo sé lo creo, que algunas veces ni siquiera quiero verme en un espejo.”—expresó con sinceridad la Eulogia. El sabio la vio con ojos de amor, y así le dijo sin ningún resquemor: “Esta vida te ha dejado mujer completamente abatida, tu alma se turba dentro de ti.  La mejor medicina para vos, es que tengas a Jesucristo como tu Dios y Salvador.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Señor, nuestra mejor medicina contra la turbación”; 02-01-2018.

Cuando una persona ha perdido las fuerzas físicas, está aturdido moralmente, no tiene energías y se le ha decaído el ánimo; entonces decimos que está abatida.  El abatimiento causa también la turbación, pues esto sucede cuando la persona afectada no sabe qué hacer. Y cuando estamos así, la mejor medicina que podemos tener es elevar una oración y platicar con Dios.  Alabarle y exaltar su nombre tiene un poder tremendo sobre el abatimiento. Pruébalo y verás sus buenos resultados. Y, como nos dice el cronista deportivo Edgar Tijerino: “Póngale sello”. “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Sal.42:5.

Padre, toda turbación, decaimiento de espíritu y abatimiento, se van cuando contigo contamos en todo momento.  Tú y tu Palabra, nos dan renuevo interno y nos saca de toda turbación y abatimiento en el nombre de Jesús, nuestro maestro.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.