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lunes, 19 de junio de 2017

¿Qué le dice mi alma a Dios?
Tú eres mi Señor y no hay para mí bien, fuera de Ti: “¿Qué es el alma?  ¿Dónde está?”—preguntó Aurelio con mucho recelo.  Gaudencio lo escuchó y así le contestó: “El alma es una de las tres partes que componen nuestro ser.  Está compuesta por nuestro intelecto, emociones, sentimientos y voluntad.  ¿Dónde está?  Tócate la cabeza y ahí la encontrarás.  Podríamos decir con mucho ahínco, que el alma es nuestro sistema límbico.  El mismo lo conforman: el hipocampo, núcleo accumbes, la amígdala cerebral, la glándula pituitaria y el hipotálamo. Es fabuloso, todo está unido a nuestro sistema nervioso y el sistema nervioso a nuestros órganos.  Una afectación patológica a este sistema, y desde el alma la persona muy seguro se enferma” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No hay para mi alma bien fuera del Señor”, 18-06-2017. 

El hipocampo es el encargado de que podamos adquirir enseñanza a corto y largo plazo; el núcleo accumbes se atribuye una función importante en el placer incluyendo la risa y la recompensa, así como el miedo, la agresión, la adicción y el efecto placebo.  La amígdala almacena las reacciones, emociones y sentimientos; y, las envía al hipotálamo que a su vez segrega hormonas que alteran o calman a nuestro sistema nervioso, que tiene efecto sobre nuestros órganos vitales. Odios, resentimientos, amarguras, van a la amígdala, afectando al hipocampo (problemas de aprendizaje) y envía información a la pituitaria que a su vez regula al hipotálamo y otras glándulas, éste segrega hormonas que  alteran el sistema nervioso que afecta a nuestros órganos. O perdonas, haces bien y sucede todo lo contario.  Mira qué nos dice Dios en su Palabra: “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.”  Sal.16:2.

Padre, Tú hiciste nuestra alma y la misma está diseñada para recibir el bien para ella en Ti.  La relación íntima contigo, tu Palabra y el trabajar en tu Reino fortalecen nuestra alma y regula con bien las funciones de nuestro cuerpo haciendo que tenga amor, gozo, paz y bondad; lo que me trae constante sanidad en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.