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miércoles, 31 de octubre de 2018

Reconozco mis rebeliones


¿Qué debemos de reconocer delante de Dios y los hombres?
Nuestras rebeliones, nuestros errores: “Le preguntaron sus estudiantes al maestro, qué pasaba cuando él se equivocaba. Él contestó presto: “Analizo y medito acerca de los pormenores del específico suceso, trato de hallar qué elemento fue el catalizador que me impulsó a realizar ese mal. Luego le pido a Dios su perdón, y le dejo a Él que me dé las fuerzas para lograrlo y en el futuro vencer. Pero también, si ofendí a alguien, voy y pido perdón tratándolo de hacerlo casi al instante” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Reconocer tu error delante de Dios y a quien usted ofendió”; 30-10-2018.

Cuando me equivoco, cuando yerro o peco, y lo reconozco inmediatamente delante de Dios y de los hombres, suceden tres cosas al mismo tiempo: Renuevo la esperanza; la esperanza que podré vencer en un determinado momento; venceré en esto que me causó problemas. Regenero mi fe, porque me doy cuenta que Dios está conmigo para vencer. Y recobro mi dignidad y respeto; yo mismo: delante de Dios y delante de mí, principalmente. “Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” Sal.51:3.

Padre, gracias te doy porque me permites revisarme y reconocer qué son mis defectos, mis pecados, mis rebeliones. Y cuando he fallado, esta falla está delante de mí, para reflexionar y meditar; y luego admitirla delante de Ti y los hombres, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


lunes, 1 de octubre de 2018

Los enfermos necesitan de un médico

¿Quiénes necesitan sanarse?
Los enfermos: “Aurelio le confesó al maestro Gaudencio: “Mi pasado es caos.  Por donde la mire sólo hay en mí mal, y estoy lleno de remordimiento y culpabilidad. ¿Cómo conmigo Dios va funcionar? ¿Qué buena relación con Él puedo yo llegar a tener”—dijo el joven sinceramente. El maestro le dijo esto: “Aurelio, los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Desde ya estás comenzando muy bien, para con Dios una buena relación tener. Porque Él quiere que seas honesto, que le expongas lo que eres, que todo le confieses. Verás cómo el Señor te va a responder, y tu sanidad total vas a tener” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; 01-10-2018.

Admitir nuestra condición de pecadores, es el inicio para decirnos: “Estoy enfermo, necesito un médico”. Sin declarar nuestra condición, sin reconocerla de corazón, no podemos hallar gracia delante del Señor. Y esto es válido para cualquier ocasión. No sólo para recibirle, sino también para pedir su oportuna intervención y socorro en cualquier área de nuestra vida, que estando enferma, necesite la total restauración. “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” Mr.2:17.

Padre, las áreas de mi vida donde estoy enfermo son innumerables, tanto en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual. Por eso he acudido hoy a Ti, para pedirte tu divina sanidad y restauración total, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Por la gracia de Dios soy lo que soy


¿Por qué soy lo que soy?
Por la gracia de Dios: “La muchacha ante otras personas, así habló, así testificó: “Ahora vivo una vida diferente, eso sí. Tengo mejor y diferente percepción del mundo y la gente. Cuando veo a las personas esclavizadas por alguna dependencia, no las critico, ni las señalo, ni me creo mejor que ellas. O bien, si observo gente sufriendo, porque están sumidas en pecado sus vidas; yo, sólo me digo: Ese sería yo, pero ya no soy así, no por mí, sino por la gracia de Dios en mí”—expuso con valentía la gracia de Dios en su vida, la joven Orquídea.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No por vos, sino por la gracia de Dios”; 21-09-2018.

Sí, no somos mejor que otros, pero eso sí, somos diferentes. Y somos diferentes porque ha actuado en nosotros la gracia de Dios. Esa bendita gracia, que me dio perdón y restauración por medio del sacrificio de mi Señor, es la responsable de mi cambio, de mi transformación. Esta es la verdad: la bendita gracia de Dios fue la que me dio otra oportunidad. “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.” 1Cor.15:10.

Padre, es tu gracia, la gracia sobre mí derramada por tu misericordia y perdón. Me guías, me fortaleces, me das sabiduría, me vuelves hacia tu Camino, me perdonas, me restableces, me levantas, me das vida en abundancia. Es por tu gracia que soy lo que soy, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Sana a los quebrantados de corazón



¿Quién me sana de mis heridas emocionales?
El Señor: “Orquídea llegó llorando, traía el corazón lastimado. Por eso dijo casi gritando: “Esta vez terminamos, esto ya es demasiado. Maestro, Eustaquio me ofendió con palabras que profundamente me dolieron. Yo no esperaba de él eso, me ha dejado quebrantada y no creo que esta herida en mi alma pueda sanar de la noche a la mañana” El sabio ayo la quedó viendo de soslayo y le dijo inquieto: “El objetivo de todo pecado es romper relaciones. Primero es con Dios, luego contigo mismo y después con tu prójimo y la creación. Pero en su gracia Dios tiene un arma que trabaja con eficacia. Le he llamado el “restablecedor de relación”; también: “Poderosa curación”; esta poderosa arma es el perdón.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Perdón, el arma que cura en el alma todo dolor”; 05-09-2018.

El pecado afecta directamente la armonía dentro de las relaciones humanas. El pecado persigue el rompimiento total de las relaciones. Por eso todo pecado es social, y todo pecado es una injusticia. El Reino de Dios es el del pleno restablecimiento de las relaciones, por eso acaba primero con el pecado, porque es la causa de los rompimientos. Esto lo hizo Jesucristo, venció al pecado como hombre. Como Dios tuvo que usar de un elemento restaurador y sanador: El perdón. Y nos lo dejó a todos nosotros. Por ello, cuando estamos afectados en el corazón, Él es nuestro ideal sanador. Nos invita a usar el perdón para nuestro corazón sanar. “Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.” Sal.147:3.

Padre, recibimos quebrantos constantemente en el intercambio de relaciones que tenemos con la gente. Porque todos estamos dañados y enfermos, nos ofendemos. Mas a través del perdón podemos no sólo restaurar la relación, sino que también sanar nuestro corazón. Yo perdono, a quien me halla ofendido en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 4 de mayo de 2018

Dios nos libra de nuestros complejos y traumas


¿Hasta de qué nos restaura el Señor?
De nuestros complejos, traumas e indignidad: “Cuando era niño, sufrí algunos traumas emocionales muy fuertes. Había graves trastornos familiares; yo tenía un aspecto físico desgarbado y otras cosas por el estilo. Otros muchachos, por supuesto, también padecen de estas dificultades emocionales y salen de ellas sanos y salvos. Pero yo no. Es evidente que yo era hipersensible, y por lo tanto, súper temeroso. Fuera lo que fuera, se desarrolló en mí una fobia cierta de que yo no era como los demás muchachos, y nunca podría serlo. Al principio esto hizo que me hundiera en una depresión y de ahí me llevó a la soledad del aislamiento” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.266; “Este asunto del miedo”.

Cuando padecemos de complejos ocasionados por algo tenebroso que nos sucedió de pequeños, tendemos a padecer no sólo de continuas depresiones, sino también de una baja autoestima ocasionada por ello. Así, podemos llegar a expresar un despreciable concepto de nosotros mismos.  Pero Dios, nos libra totalmente de esto y nos devuelve el honor y la dignidad perdidos. “Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?  Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.” 2Sam.9:8-9.

Padre, de todos mis complejos y traumas me has librado para tener un concepto digno y mesurable de mí mismo. Porque Tú has restaurado mi total dignidad afectada por complejos, traumas y demás, vividos en mi infancia. Gracias, Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.  


sábado, 10 de febrero de 2018

Dios nos libera de la culpa

¿Cuál es el sentimiento que más te puede afectar?
La culpa: “Día a día, tratamos de acercarnos un poco a la perfección de Dios. Así que no tenemos que consumirnos con un sentimiento sensiblero de culpa si no logramos alcanzar Su imagen y semejanza el jueves que viene. Nuestra meta es el progreso, y Su perfección es el faro, a años luz de distancia, que nos sigue guiando.” William Wilson; “Como lo ve Bill”, *-LA CULPA-*, pág.15.

La culpa, es ese sentimiento que experimentamos y cuyo origen emerge cuando realizamos una acción que provocó a otra persona, u otras, un daño. También se produce cuando se omite de manera intencionada algún hecho. La culpa, es la herramienta preferida por nuestro enemigo, Satanás, para acosarnos y acusarnos. Podemos llegar a experimentar sentimientos de culpa por ofender verbalmente o con hechos; por no haber alcanzado alguna meta propuesta; por no haber dejado tal actitud, adicción o hábito; o bien, porque no cumplí algo prometido. Hay un sinnúmero de situaciones en que sentimos culpa.  Dios, es el único que nos libera de ella, cuando hemos confesado a Él nuestros errores y le pedimos ayuda para superarlos. “Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.”

Padre, Tú nos has librado de toda culpa cuando hemos creído a tu anuncio de perdón e indulto en Cristo Jesús.  La culpa es un sentimiento que me hace vivir en el pasado, me pone angustiado, y además me baja la autoestima poniendo mi ánimo por debajo. Pero Tú, me has perdonado toda falta y me guías para pedir perdón por mis errores, superarlos y enmendarlos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 29 de enero de 2018

La culpa, ese nefasto sentimiento que angustia

¿Cómo puedo liberarme de la culpa?
Declarando mi pecado al Señor o ante otra (s) persona (s): “Me siento mal, no sé si me pueda perdonar. He dañado, he maltratado, he herido a mi mejor amigo.  Lo he desilusionado. Me dijo cosas importantes sobre finanzas, me manifestó su confianza, ¿y qué hice? Divulgué esa información y cuál fue el resultado: lo corrieron de su trabajo”—confesó angustiado Aureliano. El sabio Gaudencio lo escuchó con atención y así se expresó: “Lo que ahora padeces sin duda, se llama culpa.  La culpa es ese sentimiento negativo que sientes, por una acción nefasta voluntaria o negligente, que ha causado daños a terceros. La culpa es señalamiento interno y la única manera de liberarse de ella es confesar lo que hiciste a Dios o a otra persona, y luego pedir perdón y reparar el daño que has causado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Al confesar nuestras faltas, nos liberamos de la culpa nefasta”; 28-01-2018.

Esa limpieza interior, qué necesaria que es para nuestra salud emocional, psíquica y física. Hay tantas cosas que nos agobian: Complejos, traumas, manías, deseos ocultos, defectos, acciones malévolas, odios, resentimientos, amargura, etc. Cuando logramos confesar esto delante de Dios o de otra persona, y le pedimos perdón al Señor, nos arrepentimos de eso, Él nos libera de esa transgresión perdona la maldad de nuestro pecado.  Ahí somos de la culpa liberados. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Sal.32:5.

Padre, sólo Tú puedes provocar en nosotros ese deseo de confesar nuestra maldad a Ti o a otra persona delante de Ti. Que siempre esté dispuesto a declarar mis pecados, defectos e iniquidades.  Que siempre pueda pedir perdón y tratar de enmendar mi error. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

El que tenga ojos para ver que vea

¿Qué tenemos que agudizar?
Nuestra visión ocular: “¿Cuál Reino se está estableciendo?  Yo no veo que haya ningún Reino bueno.  ¿Si el Reino de Dios se ha acercado, dónde está?, pues éste no se ve cercano.”—dijo un poco enojado Aureliano. Pero Eustaquio no se quedó callado: “Para poder ver el Reino de Dios, tienes que tener una excelente visión.  Mas te digo, si tú el Reino de Dios quieres ver, los ojos de la fe debes de tener” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Para ver el Reino de Dios, debes tener fe y amor”; 30-11-2017.  "El que tenga ojos para ver, que vea."

En este mundo afectado, pareciera que no existe el establecimiento del Reino de Dios por ningún lado.  Pero es que, para verlo, necesitamos tener su amor y la fe como lentes.  Sólo así podremos ver la sanidad y los milagros, la liberación de quienes han permanecido cautivos y esposados.  Por el amor hay amistad, cooperación, servicio, reconciliación, perdón, restauración. Pero son los ojos de la fe, quienes pueden ver el establecimiento del Reino y su mover. Diría el Señor: "El que tenga ojos para ver, que vea.": “…Y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos,…”Mt.13:15b

Padre, abre mis ojos por medio de la fe, a través del amor, para poder ver mejor.  Saber dónde está tu mover, dónde está tu propósito y tu voluntad, aquellos bueno que se establece en este mismo mundo convulsivo y maligno.  Abre mis ojos para ver, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.