Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de octubre de 2019

Os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial


¿Qué sucede cuando perdonamos a los que nos ofenden?
Nos libramos de esa carga y Dios nos libra de la nuestra: “La confesión de Eulalio dejó a todos un poco asustados: “No lo he perdonado—se expresó angustiado— a mi padre lo odio y lo odio por lo que nos hizo a todos nosotros. Sé que tampoco he tenido paz, pues he vivido cargando un lastre de más”—dijo mientras se agachaba como si un gran peso cargara. El maestro Gaudencio le dijo estas sabias palabras: “Eulalio, amado hijo, cuando tú perdonas no sólo te libras de la pesada carga del pasado, también Dios te libera de la carga que tú mismo has generado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Al perdonar te liberas de tu carga y la de los demás”; 06-10-2019.

Mira qué cosa más importante sucede a nuestro bien cuando perdonamos a los demás sus ofensas y daños. Por un lado, nos liberamos de esa pesada carga del pasado. Andamos cargando sobre nosotros esas maletas bien pesadas de la falta de perdón y del odio. Cuando perdonamos, “pum”; se desaparecen y ya no andamos por la vida todos corvados, como muertos. Ahora estamos ligeros, y hay más, Dios al perdonar, nos libra de nuestros pecados. Así que es doble la liberación del peso de la falta de perdón. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.” Mt.6:14.

Padre, perdona mis ofensas como yo perdono amado Padre, a quien me ofende. Que siempre tenga esta disposición de perdonar a mi agresor (a), en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 20 de agosto de 2019

Es más tenaz que una ciudad fuerte


¿Cómo es el hermano ofendido?
Mas tenaz que una ciudad fuerte: “Eulalio se sentía frustrado, Laurentino su hermano no quería perdonarlo: “Ya me he disculpado con él, sé que lo ofendí y con lo que le dije lo herí. Pero la ofensa lo tiene atrapado, no quiere que sea por él perdonado.”—dijo un poco afectado. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo pausado: “Derribar la muralla de un castillo, es más fácil que conseguir el perdón del hermano ofendido. Pues las contiendas entre hermanos son como las cerraduras de los bancos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La difícil tarea del perdonar a los demás”; 19-08-2019.

Sufrimos muchas veces porque estamos inmersos en torbellinos de resentimientos. Esto por la falta de perdón. Siempre está aquel pleito, el conflicto entre el miedo y el orgullo. Y la mayoría de veces ganaba el orgullo y otro tanto el miedo. Pero el pedir perdón y el perdonar estaban alejados de nuestras vidas. En Cristo esto cambia, pero cuando te encuentras con personas que no son cristianas, su orgullo es más fuerte que una muralla. “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.” Pr.18:19.

Padre, permíteme que pueda siempre perdonar a quien me ofende; permíteme tener siempre la humildad necesaria para pedir perdón por mi error; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 3 de junio de 2019

Como también nosotros perdonamos


¿Cómo se nos perdonan nuestras ofensas?
Perdonando las ofensas de otros: “Eustorgia le preguntó a su amiga, quería saber qué opinaba Orquídea: “Dime amiga, te escucho hablar: ¿Qué tan importante es el perdonar?”—fue la pregunta que le hizo. Orquídea se interesó muchísimo, así le dijo: “Cuando te perdono a ti las ofensas que me hiciste, Dios me perdona a mí los pecados que cometí. Es tan poderoso el perdonar, que nosotros conseguimos con los hombres y Dios, estar en completa paz” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdonar me trae completa paz”; 02-0-2019.

Es un ejercicio, no se necesita “sentir” perdonar. Sólo hay que hacerlo y luego, a medida que lo practicamos, sentiremos la necesidad de perdonar a los demás el daño que puedan causarnos. Cualquiera que sea la intensidad de la ofensa. Cuando perdonamos, qué grata sensación de bienestar sentimos, es integral: física, emocional, espiritual y mental. El perdón trae a nosotros bienestar, y fortalece nuestra comunión con el Creador. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Mt.6:12.

Padre, Tú me has revestido con esa disposición de practicar el perdón de las ofensas ajenas. Y como yo mismo ofendo a los demás, Tú siempre estás dispuesto a perdonar mis faltas, porque esa ha sido mi práctica aprendida de Ti. Gracias por darme de tu temor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 7 de mayo de 2019

Nos engañamos a nosotros mismos


¿Qué pasa si nos auto-engañamos?
La verdad no está en nosotros: “Parecía que lo que Laurentino afirmaba no tenía en sí mentira: “No necesito de un Dios ni de un Señor para ser un ciudadano modelo. Soy buena gente, no le hago ningún mal a nadie, eso es seguro compadre”—le dijo a su amigo Eulalio. El maestro Gaudencio que por ahí pasaba, le dijo estas palabras: “Laurentino, el ser humano tiende siempre al autoengaño. Por muy aparentemente buenos que seamos, te digo, a Dios siempre le fallamos. No te engañes, eso es del Diablo. Si quieres saber la verdad, a Jesús debes de recibir y adorar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El autoengaño te dice: Nunca fallamos”; 06-05-2019.

La afectación que hemos sufrido por ser parte de este mundo caído, nos ocasiona males que están presentes, en lo físico, lo psicológico, lo mental, lo emocional y lo espiritual. Fallamos con cada parte de nuestro ser, y si decimos que no hemos fallado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Por eso es importante conocernos, para saber qué defectos de carácter padecemos. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” 1Jn.1:8.

Padre, Tú conoces mejor que yo, la naturaleza exacta de mis defectos. Y Tú me los has mostrado y he podido confesarlos delante de Ti. Por tanto, sé que soy un pecador y que he fallado de palabra, de hecho, de omisión y de pensamiento. Sea tu perdón para mí, por tu gracia y misericordia en Cristo nuestro Señor. Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 7 de abril de 2019

Para que vuestro Padre os perdone vuestras ofensas


¿Por qué es importante que perdonemos?
Porque nos beneficia a nosotros: “Eulalio llegó furioso; dijo presuroso: “Este Eustaquio anda loco, pues me pidió que a mi padre le perdone todo. ¿Cómo voy a perdonar semejante barbaridad? Él nos hizo sufrir y llorar; yo, definitivamente, no lo voy a perdonar. Además le voy a hacer un favor con mi perdón.”—dijo temblando del enojo. El maestro Gaudencio, esto le dijo con arrojo: “No Eulalio, estás muy equivocado. Lo que Eustaquio te sugirió está bien argumentado; ¿No sabes que cuando perdonas, tú eres quien más sale beneficiado?” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdonando para que mi Padre me perdone”; 06-04-2019.

Puede que tenga la falsa percepción de creer que si yo perdono a quien me ha dañado, injuriado, o de mí se ha burlado, le haré un favor a esta persona. Pero no, al perdonar con todo mi corazón a esta persona, me libro del resentimiento, la ira, la amargura, la intolerancia y otras. Cuando yo perdono, la paz puede habitar en mi alma. Y sobre todo, gozo de la misericordia de Dios, pues cada día que yo perdono, Él me perdona mi error. “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.” Mr.11:25.

Padre bendito, permite que mi corazón siempre esté limpio y pueda perdonar a quien me ofenda, me dañe, me engañe o me hiera y me maltrate; de manera que pueda siempre ser electo en tu perdón; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 24 de marzo de 2019

De la manera que Cristo perdonó, así hagámoslo nosotros


¿Qué no debemos de presentar a Dios?
Quejas por otros, sino decisión de perdón: “Eustorgia llegó llorando, de Eulogia se vino quejando: “Es que no la soporto, donde quiera que va es sólo alboroto. Nunca se está quieta, y sólo haciendo bromas pasa la nena. Además, se burla de los demás, y seria no se comporta jamás”—expuso la joven sobre su hermana. Su maestro le dijo con calma: “Esutorgia, en vez de ella quejarte, debes de perdonarla. La única manera de no quejarnos por alguien, es soportalo, perdonarlo y además tolerarlo. Y cuando se acaba la tolerancia, entra en acción la paciencia, a Dios cual fragancia” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A Dios no quejas, sino tolerancia y perdón”; 23-03-2019.

Cuántas veces hemos estado culpando a otros y quejándonos contra los demás por las circunstancias o los momentos difíciles que vivimos tantas veces en este mundo afectado y dañado. Nos quejamos de todo: de nosotros, de nuestra familia, de nuestros parientes, de los vecinos, de nuestro trabajo, de nuestra Iglesia, de nuestro país y hasta de Dios. La queja es conmiseración y ésta es hija predilecta del egocentrismo y la soberbia. Pero Dios nos manda a perdonarnos y no a quejarnos. “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Col.3:13.

Padre, que siempre pueda tener esa paciencia, benignidad y fe para soportar a los demás. Que pueda conocerme totalmente para que mi tolerancia hacia los demás aumente. Que pueda perdonar y restaurar, que pueda soportar con amor a los demás, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Andemos también por el Espíritu


¿Cómo debemos de andar si vivimos por el Espíritu?
Por el Espíritu: “Esta vez era Aurelio, quien quería saber, por eso le preguntó a su maestro, el sabio Gaudencio: “¿Qué significa andar en el Espíritu? ¿Es que acaso debemos de caminar todo despacio, como si estuviéramos volando?”—preguntó son sinceridad. El maestro se rio y le dijo así nomás: “No, no, Aurelio, ¡claro que no! Andar en el Espíritu significa que Él puede guiarte en la toma de decisiones importantes. También puede ayudarte a decidir qué camino te conviene tomar para en él andar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Espíritu te aconseja y te guía”; 26-12-2018.

Andar en el Espíritu significa abrirse por entero a los demás para ayudar sinceramente a nuestros semejantes. Dios puede ayudarnos, aconsejarnos y guiarnos en la toma de decisiones importantes, y esto lo hace, cuando en el Espíritu Santo andamos.  Cuando hacemos esto logramos tener para nuestras vidas, una preciosa armonía entre lo que hacemos, y el propósito de Dios en nuestras vidas. “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”  Gál.5:25.

Padre, que tu Santo Espíritu me guíe siempre hacia la toma de decisiones correctas basadas en tus propósitos y planes, que siempre tenga tu Consejo, tu Guía tu Palabra, tu perdón y tu amor eterno; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 27 de noviembre de 2018

No te vengarás


¿Qué quiere el Señor que hagas en vez de vengarte y resentirte?
Amar a tu prójimo: “Orquídea le preguntó a su maestro: “Dígame sabio Gaudencio, ¿qué relación hay entre venganza y resentimiento? ¿Puede usted guiarme acerca de esto?”—el mentor asintió un momento sonriendo, y le dijo esto: “La venganza es hija del resentimiento. Ahí, entre odios, conmiseración y quejas al por mayor, ahí, de esa forma se gesta. Pero tú y yo sabemos por experiencia, que tomar venganza jamás te deja tranquila y quieta; y guardarle rencor a alguien, es la vida amargarse” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Resentimiento y venganza afectan tu alma”; 26-11-2018.

El resentimiento, esa macabra urdimbre que teje su red con odios, con deseos de venganza, con revanchismos, frustraciones y hasta neurosis; tiende la maligna trama en forma de venganza. Y la venganza produce más amargura, más inquietud y más incertidumbre convirtiéndose en poderosa poción mortal y dañina. Sólo se puede vencer con el perdón y el amor. Por eso, Dios nos ordenó: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Lev.19:18.

Padre, quita de mí todo resentimiento, amargura, conmiseración y rencor; que pueda perdonar a quien me ha dañado y que jamás nazca en mí el deseo de cobrar venganza; mejor, lo dejo a Ti en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Reconozco mis rebeliones


¿Qué debemos de reconocer delante de Dios y los hombres?
Nuestras rebeliones, nuestros errores: “Le preguntaron sus estudiantes al maestro, qué pasaba cuando él se equivocaba. Él contestó presto: “Analizo y medito acerca de los pormenores del específico suceso, trato de hallar qué elemento fue el catalizador que me impulsó a realizar ese mal. Luego le pido a Dios su perdón, y le dejo a Él que me dé las fuerzas para lograrlo y en el futuro vencer. Pero también, si ofendí a alguien, voy y pido perdón tratándolo de hacerlo casi al instante” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Reconocer tu error delante de Dios y a quien usted ofendió”; 30-10-2018.

Cuando me equivoco, cuando yerro o peco, y lo reconozco inmediatamente delante de Dios y de los hombres, suceden tres cosas al mismo tiempo: Renuevo la esperanza; la esperanza que podré vencer en un determinado momento; venceré en esto que me causó problemas. Regenero mi fe, porque me doy cuenta que Dios está conmigo para vencer. Y recobro mi dignidad y respeto; yo mismo: delante de Dios y delante de mí, principalmente. “Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” Sal.51:3.

Padre, gracias te doy porque me permites revisarme y reconocer qué son mis defectos, mis pecados, mis rebeliones. Y cuando he fallado, esta falla está delante de mí, para reflexionar y meditar; y luego admitirla delante de Ti y los hombres, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


sábado, 22 de septiembre de 2018

Por la gracia de Dios soy lo que soy


¿Por qué soy lo que soy?
Por la gracia de Dios: “La muchacha ante otras personas, así habló, así testificó: “Ahora vivo una vida diferente, eso sí. Tengo mejor y diferente percepción del mundo y la gente. Cuando veo a las personas esclavizadas por alguna dependencia, no las critico, ni las señalo, ni me creo mejor que ellas. O bien, si observo gente sufriendo, porque están sumidas en pecado sus vidas; yo, sólo me digo: Ese sería yo, pero ya no soy así, no por mí, sino por la gracia de Dios en mí”—expuso con valentía la gracia de Dios en su vida, la joven Orquídea.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No por vos, sino por la gracia de Dios”; 21-09-2018.

Sí, no somos mejor que otros, pero eso sí, somos diferentes. Y somos diferentes porque ha actuado en nosotros la gracia de Dios. Esa bendita gracia, que me dio perdón y restauración por medio del sacrificio de mi Señor, es la responsable de mi cambio, de mi transformación. Esta es la verdad: la bendita gracia de Dios fue la que me dio otra oportunidad. “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.” 1Cor.15:10.

Padre, es tu gracia, la gracia sobre mí derramada por tu misericordia y perdón. Me guías, me fortaleces, me das sabiduría, me vuelves hacia tu Camino, me perdonas, me restableces, me levantas, me das vida en abundancia. Es por tu gracia que soy lo que soy, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Reedificarán las ruinas antiguas


¿Qué debo de hacer para restaurar relaciones arruinadas?
Limpiar los escombros, levantar los asolamientos: “Lo tuve que hacer, reedificar sobre ruinas antiguas. Pero antes, limpiar de escombros mi vida. No es fácil, porque para ello tienes que humillarte. Ahh, ¿quieres restaurar relaciones afectadas? Bueno, tienes primero que perdonar, o bien, pedir perdón. Luego hay que limpiar nuestra vida de escombros, muchas veces son un montón. Y luego, reedificar sobre aquello que antes se destruyó. Mas este edificio nuevo, debe de ser mucho mejor que el anterior. Con más sólidos cimientos: lleno de fortaleza, de esperanzas nuevas y de amor eterno.”— confesó ante su clase el sabio maestro Gaudencio” Cuentos del Reino; “Limpiando escombros para reedificar hermoso”; 18-09-2018.

En nuestra vida por este mundo es fácil, por nuestra equivocada actitud, asolar relaciones primarias: Con tus padres, tus hermanos y hermanas, tus parientes; o bien, tu familia: esposa e hijos, amigos. El pecado que nos afecta, tiene como objetivo la destrucción de las relaciones. El evangelio del Señor Jesucristo, es restaurador de las mismas. Restaura primero la relación con Dios, luego contigo y después la de los demás. Pero, para edificar, primero tenemos que limpiar los escombros. Esto es: creencias, pensamientos y actitudes que nos llevaron a que fuéramos asolados. Sobre la base del perdón, comenzamos a limpiar escombros. No hay que dejar ni uno, porque estando ahí podemos fácilmente tropezar de nuevo. Y luego, edificar con cimientos nuevos. “Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.” Is.61:4.

Padre, permíteme tener la humildad y la sabiduría necesaria para poder limpiar mi vida de todos aquellos escombros que me impiden reedificar con cimientos de amor mis relaciones dañadas. Te pido perdón, y pido perdón a quienes he dañado, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Sana a los quebrantados de corazón



¿Quién me sana de mis heridas emocionales?
El Señor: “Orquídea llegó llorando, traía el corazón lastimado. Por eso dijo casi gritando: “Esta vez terminamos, esto ya es demasiado. Maestro, Eustaquio me ofendió con palabras que profundamente me dolieron. Yo no esperaba de él eso, me ha dejado quebrantada y no creo que esta herida en mi alma pueda sanar de la noche a la mañana” El sabio ayo la quedó viendo de soslayo y le dijo inquieto: “El objetivo de todo pecado es romper relaciones. Primero es con Dios, luego contigo mismo y después con tu prójimo y la creación. Pero en su gracia Dios tiene un arma que trabaja con eficacia. Le he llamado el “restablecedor de relación”; también: “Poderosa curación”; esta poderosa arma es el perdón.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Perdón, el arma que cura en el alma todo dolor”; 05-09-2018.

El pecado afecta directamente la armonía dentro de las relaciones humanas. El pecado persigue el rompimiento total de las relaciones. Por eso todo pecado es social, y todo pecado es una injusticia. El Reino de Dios es el del pleno restablecimiento de las relaciones, por eso acaba primero con el pecado, porque es la causa de los rompimientos. Esto lo hizo Jesucristo, venció al pecado como hombre. Como Dios tuvo que usar de un elemento restaurador y sanador: El perdón. Y nos lo dejó a todos nosotros. Por ello, cuando estamos afectados en el corazón, Él es nuestro ideal sanador. Nos invita a usar el perdón para nuestro corazón sanar. “Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.” Sal.147:3.

Padre, recibimos quebrantos constantemente en el intercambio de relaciones que tenemos con la gente. Porque todos estamos dañados y enfermos, nos ofendemos. Mas a través del perdón podemos no sólo restaurar la relación, sino que también sanar nuestro corazón. Yo perdono, a quien me halla ofendido en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 25 de agosto de 2018

Ten piedad de mí oh Dios


¿Quién te libra de toda culpa?
El perdón y la misericordia del Señor: “La culpabilidad me mata. De mi paz y tranquilidad este sentimiento me saca. Cometí un error muy grave y ofendí a quien me daba su apoyo, usted sabe. Ahora, ¿qué voy a hacer? Contantemente en mi mente me atormenta esta culpabilidad tan tremenda.” –se refirió de esta manera Eulalio ante Gaudencio, el maestro sabio. Este le aconsejó: “Lo mejor que puedes hacer es pedirle perdón. Dile que le has ofendido y que quieres volver a ser ese amigo. Confiésale que estás arrepentido. Luego ve donde el Señor y también pídele perdón. Si la persona ofendida, tus disculpas no comparte, no vuelas a ver atrás si no quiere perdonarte. Ten la seguridad que Dios sí te va a perdonar y tu culpa te va a quitar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios te quita toda culpa al darte el perdón”; 24-08-2018.

No puedes dejar anidar sobre ti la culpabilidad, el fracaso y las faltas cometidas en el pasado. Estas te van a afectar y posiblemente te hagan caer en depresiones y mantendrás una autoestima baja. Te hará una persona huraña y a la defensiva. Es como cuando corres y caes. Tienes que levantarte, curar tus heridas y seguir adelante. La experiencia y los daños son parte de nuestro aprendizaje. Por eso, si hemos dañado lo mejor es pedir perdón y ponerse ante Dios. Él borrará nuestro pecado y nos quitará esa culpabilidad. “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.” Sal.57:1-2.

Padre, siempre todo pecado que yo haga está delante de Ti. En cierta manera contra Ti peco. Te pido perdón por esto. Te pido que conforme a tus misericordias borres todas mis transgresiones y no permitas que anide la culpabilidad en mí, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

viernes, 17 de agosto de 2018

Perdona nuestras ofensas


¿Por qué debemos de perdonar?
Porque nosotros alcanzamos con ello el perdón: “Llorando entró Eulogia, y dijo casi gritando: “¡Lo odio, lo odio! Yo no lo perdono. Lo que me ha hecho no tiene nombre, me ha herido, me ha destrozado ese hombre. Maestro Gaudencio, deme fuerzas para poder destruirlo por completo”—solicitó la joven. El maestro le espetó esto: “¿Quieres que nunca te vuelva a hacer más daño?—sí contestó la chica—entonces tienes que perdonarlo. Sí, no te asombres. Perdónalo porque al perdonarlo eres tú la que sale ganando” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdono Señor como tú me perdonas ahora”; 16-08-2018.

Cuando hemos leído o nos hemos aprendido de memoria el Padre Nuestro, debemos de recordar que pedimos y suplicamos perdón al Creador, y este perdón está en correspondencia de la manera que yo mismo perdono a quienes me ofenden. Así que, el perdonar, es un acto que me beneficia más a mí, que a la persona que estoy perdonando. Esto lo debo de tener en cuenta cuando los resentimientos quieran decirme otra cosa. Me digo a mí mismo: perdono a quien sea, que me haya afectado de cualquier modo, en cualquier circunstancia. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Mt.6:12.

Padre, perdono a quienes me han herido, afectado y dañado. En mi lista son varias personas. Y muchas veces una que otra persona. Más perdono todo, y bendigo a quienes me han herido. Ahora te pido perdón por el daño que yo Te he causado a Ti, al afectar a otros, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 22 de mayo de 2018

Dios te libra de tus perseguidores


¿Quién puede salvarnos del pasado?
Dios nuestro Señor: “Vengo destrozado, Eulogia vomitó sobre mí y me sacó todo mi pasado. Perversidades, maldades, traiciones, me dijo lo malo que hice a montones. Estoy afectado, ¿qué puedo hacer maestro, si sólo he hecho pecados?”—se expresó angustiado Aurelio. El sabio Gaudencio le habló así al muchacho: “De todo tu pasado, Dios es quien se ha encargado. Simplemente lo ha borrado. Quienes ahora te persiguen para señalarte y acusarte, no son más que ayudantes de quien no deja de acusarte jamás, este es Satanás. Pero no debes dejar que afecten tu alma, ten calma, Dios, Jehová te librará” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Todo tu pasado Dios lo ha perdonado y olvidado”; 21-05-2018.

Muchos son aquellos que querrán acusarte y afectarte por algo o por mucho, del pasado. Desean perseguirte para que no tengas paz. Acusan y señalan para que tu alma sea desgarrada con el fin de que te sientas mal, y ellos entonces estén muy bien.  Mas nuestro Dios nos libra de toda esta persecución y nos da tranquilidad y paz. “Jehová Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, No sea que desgarren mi alma cual león, y me destrocen sin que haya quien me libre.” Sal.7:1-2.

Padre, líbrame de todos aquellos que me persiguen y me señalan para querer destrozar mi alma. Porque sé que Tú eres quien justificas y perdonas. Yo les bendigo y les perdono todo su furor y odio, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 30 de abril de 2018

En el amor no hay temor


¿En qué lugar no hay temor?
En el amor: “Por lo tanto, el problema de superar el miedo tiene dos aspectos. Trataremos de lograr liberamos del miedo tanto como nos sea posible. Después, tendremos que buscar el valor y la gracia para enfrentarnos de una forma constructiva con los temores que nos queden. El intentar comprender nuestros temores, y los temores de los demás, no es sino el primer paso. La cuestión más importante es cómo y adónde vamos desde aquí.” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “Este asunto del miedo”; pág. 266.

El temor, el miedo, cuando se convierte en esa “hebra maligna” que nos anquilosa y nos atrapa, sólo puede ser superado por el amor. El amor, en su estado puro, sólo puede ser encontrado en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y por supuesto, que estas tres personas son una: Dios Todopoderoso. Así que cuando nos acercamos a Él, todo temor logramos vencer.  Incluso el miedo al castigo. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1Jn.4:8.

Padre, cuando hemos sigo perfeccionado en el amor en Ti, el temor se va.  Todo tipo de temor es echado fuera, incluyendo ese terrible temor al castigo. Gracias Señor porque en Ti, no tengo ningún temor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 13 de abril de 2018

La destrucción de la vergüenza


¿Qué es lo que no te causa vergüenza?
La esperanza en Cristo Jesús: “Por último—ser refirió el maestro Gaudencio—tenemos la vergüenza, esta emoción secundaria que nos sirve para comportarnos adecuadamente en sociedad puede atraparnos con muchas consecuencias negativas. La vergüenza refuerza las dependencias, nuestros miedos, nuestra tristeza, empeorando nuestra autoestima, y acentuando nuestro aislamiento de la sociedad. Casi todos hemos experimentado mortificación crónica, el sentirnos humillados por otros, y sentir vergüenza de nuestro pasado; hemos sentido vergüenza de nosotros mismos, o de donde somos y por quienes somos; vergüenza por nuestra incapacidad para parar de hacer lo malo, o vergüenza por nuestra inhabilidad para lograr nuestras metas y sueños. La única arma divina para destruir la vergüenza es el perdón de Dios. Esta esperanza, no avergüenza” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios elimina toda vergüenza”; 12-04-2018.

La vergüenza es una emoción que sirve de catalizador para acentuar otras emociones como el miedo y la tristeza; y puede terminar afectándonos totalmente. La vergüenza es acentuada por la culpa.  Por eso, sólo quitando la culpabilidad, el error, el pecado de nuestras vidas, se destruye la vergüenza. De ahí que la esperanza que tenemos en Cristo, cuya sangre nos perdona de todo pecado, no nos deja nunca ser avergonzados: “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Rom5:5.

Padre, a través de confesar mi pecado, de ayudarme a vencer los mismos, pero, sobre todo; al perdonarme, has podido quitar de mí toda vergüenza. Y esta esperanza vivifica porque ha sido enseñada por tu Espíritu y hecha posible en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. feliz día en el Señor.

jueves, 29 de marzo de 2018

Ni venganza ni rencor


¿Qué es lo que no quiere en ti el Señor?
Ni venganza, ni rencor: “Eulalio resoplaba, no había quien lo parara. Tiraba y lanzaba por los aires: sillas, mesas, botellas, en pares. Era mucho el daño hecho y llegó la policía, pero también el maestro Gaudencio. “Qué te pasa Eulalio, ¿por qué haces tanto daño?”—le preguntó el sabio. “Maestro, todo me sale mal.  Hoy no me pude, de mi padre vengar. Cuando era pequeño el dejó a mi mamá. Recuerdo también que le pegaba, ella se quejaba del dolor.  Esto me causó muchísimo rencor. Hoy quise acabar con él, pero, cuando le iba a disparar, algo me detuvo de accionar”—se sinceró el muchacho. “Gloria a Dios—atinó a exclamar Gaudencio—eso es obra del Señor. Eulalio, muchacho, te has quedado anquilosado en el denso barro del pasado. Dios te ordena: “No te vengarás”, también te dice: “Rencor no guardarás”; por lo tanto, deja de dañar y dañarte más” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Ni venganza ni rencor en ti quiere el Señor”; 28-03-2018. 

Cuando llegamos a tener ese sentimiento de hostilidad hacia una persona a causa de una ofensa o un daño recibidos, esto se llama rencor.  El rencor y resentimiento son un mismo sentimiento. Las ofensas, los agravios, enojos, opresiones, errores, injusticias, decepciones y heridas nos llegan a causar rencores. Esto por supuesto es de doble vía: si los recibo, como también sí se los hago a otros. Los resentimientos y rencores son las causas de las venganzas. Peligrosos y dañinos. Sólo se cura perdonando. “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Lv.19:18.

Padre, perdono a quien me haya ofendido, porque ciertamente es la poderosa arma para eliminar el rencor o resentimiento. De manera que todo deseo de venganza en mí, sea destruido por perdonar, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 10 de febrero de 2018

Dios nos libera de la culpa

¿Cuál es el sentimiento que más te puede afectar?
La culpa: “Día a día, tratamos de acercarnos un poco a la perfección de Dios. Así que no tenemos que consumirnos con un sentimiento sensiblero de culpa si no logramos alcanzar Su imagen y semejanza el jueves que viene. Nuestra meta es el progreso, y Su perfección es el faro, a años luz de distancia, que nos sigue guiando.” William Wilson; “Como lo ve Bill”, *-LA CULPA-*, pág.15.

La culpa, es ese sentimiento que experimentamos y cuyo origen emerge cuando realizamos una acción que provocó a otra persona, u otras, un daño. También se produce cuando se omite de manera intencionada algún hecho. La culpa, es la herramienta preferida por nuestro enemigo, Satanás, para acosarnos y acusarnos. Podemos llegar a experimentar sentimientos de culpa por ofender verbalmente o con hechos; por no haber alcanzado alguna meta propuesta; por no haber dejado tal actitud, adicción o hábito; o bien, porque no cumplí algo prometido. Hay un sinnúmero de situaciones en que sentimos culpa.  Dios, es el único que nos libera de ella, cuando hemos confesado a Él nuestros errores y le pedimos ayuda para superarlos. “Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.”

Padre, Tú nos has librado de toda culpa cuando hemos creído a tu anuncio de perdón e indulto en Cristo Jesús.  La culpa es un sentimiento que me hace vivir en el pasado, me pone angustiado, y además me baja la autoestima poniendo mi ánimo por debajo. Pero Tú, me has perdonado toda falta y me guías para pedir perdón por mis errores, superarlos y enmendarlos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 5 de febrero de 2018

Morir para vivir

¿Qué pasa cuando nos rendimos a Cristo y somos muertos en Él?
Ganamos en Él, viviremos en Él: “Es una paradoja hermosa, extraída directamente de la idea Bíblica de "nacer de nuevo" o "en perder la vida para encontrarla. Nos rendimos para ganar, regalamos para mantener, sufrimos para conseguir estar bien, morimos para vivir.” “Compartiendo Experiencia, Fortaleza y Esperanza, pág.156. Nar-Anon FGH, Inc.

Es de las muertes más lentas, la muerte de nuestro viejo yo, de nuestro viejo hombre. A medida que conocemos a Dios, poco a poco vamos entrando en un nuevo estado de conciencia.  Este nuevo estado de conciencia está basado en los preceptos bíblicos del perdón, de confesión de pecados, de humildad, de diligencia, de entrega, de buenas palabras, buen trato, de aceptar lo que no puedo cambiar porque confío en Dios, de servicio, de amor. Cosas, actitudes, y desempeños que no conocíamos. Poco a poco muere el viejo hombre en mí, para dar vida, a una nueva vida en mí. “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;” 2Tim.2:11.

Padre, realmente morir a mí no es tan difícil cuando me conozco con mis defectos y errores. Cuando admito que no puedo cambiarme solo, que te necesito a Ti, porque sin ti Ti nada puedo hacer. Y aceptar tu llamado para caminar a tu lado, morir para vivir en Ti.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.