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sábado, 4 de mayo de 2019

El Juez está delante de la puerta


¿Cuál es la práctica que trae condenación?
La queja: “Eulogia quería explicación, por ello se dirigió al maestro Gaudencio y le dijo de romplón: “Maestro, ¿qué es conmiseración?”—le preguntó. El maestro sopesó la pregunta y le dijo a su alumna: “Una reclamación por obtener atención de manera exagerada. En uno mismo está centrada. Es una queja constante de tu situación, y lo que deseas es echarle la culpa a las actitudes de otras personas o eventos circunstanciales, pero nunca te señalas vos.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La queja y murmuración no le agradan a Dios”; 03-05-2019.

La queja o la conmiseración es uno de los defectos que más nos carcomen, llega a ser un obstáculo para nuestro desarrollo integral y nos separa de los demás, pues ser quejumbrosos a nadie le agrada, menos a Dios. Desde un principio, Dios ha condenado la queja, y “la forma sensiblera del martirio”—como la llamó Bill Wilson—que es la auto conmiseración. Al juez no le gusta que te quejes de las demás personas o de las circunstancias que te afectan, pues es una señal de falta de fe y de confiar en Dios. “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.” Sgo.5:9.

Padre, líbrame Señor de la queja y la conmiseración; que por el contrario, siempre te vea a Ti y me goce en tu Presencia amado Dios, en tus promesas dadas a mí en tu Palabra, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 27 de noviembre de 2018

No te vengarás


¿Qué quiere el Señor que hagas en vez de vengarte y resentirte?
Amar a tu prójimo: “Orquídea le preguntó a su maestro: “Dígame sabio Gaudencio, ¿qué relación hay entre venganza y resentimiento? ¿Puede usted guiarme acerca de esto?”—el mentor asintió un momento sonriendo, y le dijo esto: “La venganza es hija del resentimiento. Ahí, entre odios, conmiseración y quejas al por mayor, ahí, de esa forma se gesta. Pero tú y yo sabemos por experiencia, que tomar venganza jamás te deja tranquila y quieta; y guardarle rencor a alguien, es la vida amargarse” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Resentimiento y venganza afectan tu alma”; 26-11-2018.

El resentimiento, esa macabra urdimbre que teje su red con odios, con deseos de venganza, con revanchismos, frustraciones y hasta neurosis; tiende la maligna trama en forma de venganza. Y la venganza produce más amargura, más inquietud y más incertidumbre convirtiéndose en poderosa poción mortal y dañina. Sólo se puede vencer con el perdón y el amor. Por eso, Dios nos ordenó: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Lev.19:18.

Padre, quita de mí todo resentimiento, amargura, conmiseración y rencor; que pueda perdonar a quien me ha dañado y que jamás nazca en mí el deseo de cobrar venganza; mejor, lo dejo a Ti en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 8 de abril de 2018

La paz de Dios controla mi emoción

¿Qué guardará a mis emociones?
La paz de Dios: 
Nuestras emociones tienen el poder de controlar todo nuestro ser. Incluso el razonamiento, el intelecto, y las buenas costumbres ceden bajo la influencia emocional.  Por eso a ellas hay que controlar. Dicen los psicólogos que hay cuatro emociones primarias: Alegría, ira, tristeza y miedo. Sentimientos que las afectan como el amor, el odio, el rencor, la pasión, el egoísmo, los celos, la lujuria, la venganza; y otros subyacentes como la vergüenza, la conmiseración, el recelo, etc.  Las emociones están presentes en nosotros casi desde nuestro nacimiento mucho antes que habláramos y nos ayudan para adaptarnos a las diversas situaciones experimentadas.  Por ello, qué importante es dominarlas: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.” Flp.4:7.

Padre, pongo mis emociones dañadas bajo tu voluntad. Te pido por ellas sanidad y que tu Santo Espíritu me pueda dar siempre esa paz que guarda a mis emociones, a mi corazón y a mi mente en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 23 de febrero de 2018

Extraviados de espíritu

¿Quiénes aprenderán inteligencia y doctrina?
Los extraviados de espíritu y los quejumbrosos: “Vine al Señor, ¿y qué obtuve? Sólo males por doquier: del trabajo me despidieron, de mi esposa me separé. Ahora ella a mis hijos se va a llevar. ¿cómo pudo esto pasar? —se quejó Eulalio ante su maestro el sabio Gaudencio. Él le dijo sin vacilar: “La autocompasión o conmiseración es un mal que no te permite crecer ni desarrollar. Es ser un murmurador, te quejas de todo y de todos; mascullando por dentro tu dolor.  A todos responsabilizas, por supuesto, menos a vos. Es parte de una senda desviada del Camino, ese sendero Divino que Dios en Cristo nos ha regalado. Ahí está la verdad, ahí la paz. Ahí la sabiduría, ahí la inteligencia. Aprende pues a no quejarte más, y a tomar las riendas de tu vida y aceptar tu responsabilidad.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La autocompasión es un mal mayor”; 22-02-2018.

Todos de una manera o de otra hemos usado esta arma peligrosa: La autocompasión. Es dañina porque nos permite convertirnos en víctimas. Responsabilizamos a todos por nuestra afectada situación. A los padres, a los hijos, al (a la) consorte, a los amigos, al país, al trabajo, al jefe que tienes, al gobernante que está, y ¿por qué no?: A Dios nuestro Señor. La autocompasión, es parte de los caminos extraviados que hemos tomado. Pero hay una promesa en Dios: “Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.” Is.29:24.

Padre, que la autocompasión sea fuera de mí, que pueda saber y entender que yo estoy en tus manos y tú tienes pleno control de mi vida. Que todas las cosas me son para bien, y que contigo aprenderé inteligencia, sabiduría y doctrina. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

jueves, 22 de febrero de 2018

La ira y sus disfraces

¿Qué debo hacer para no enojarme ni hacer enojar?
Una blanda respuesta dar: “No lo entiendo maestro Gaudencio, simplemente no lo entiendo. Ya nos habíamos calmado, y aunque suave, reconozco que le hablé con sarcasmo.  Esto provocó una explosión y fuimos subiendo los dos el tono de nuestra voz. Cuando vi, ambos airados estábamos, y malas palabras y maldiciones nos decíamos”—le confesó Eulalio al sabio. Éste último le dijo raudo: “La ira, mi querido muchacho, se infiltra subrepticiamente utilizando muchos disfraces: el sarcasmo, lo que tú usaste. Pero también está presente en la intolerancia, en la angustia, en la envida, en el cinismo y la desconfianza. En el descontento, la autocompasión, la malicia, las sospechas, los celos, la conmiseración.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La ira y sus disfraces”; 21-02-2018.

Dar una respuesta blanda, significa una palabra sincera, amable y con suave tono. Pero cuando usamos ironía, sarcasmo, intolerancia y desconfianza, por ejemplo; estamos disfrazando nuestra respuesta “amable”, pues dentro de ella hay una emocional fórmula reactiva que va a causar una gran explosión por medio de la ira. Por eso debemos de auto examinarnos y con nosotros sincerarnos: ¿Qué disfraz del enojo usé en mi respuesta? Esos sentimientos como la malicia, sospechas y celos, son autodestructivos. Me impedirán dar una buena respuesta que va a hacernos enojar. “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Pr.15:1.

Padre, líbrame de esos disfraces emocionales y sentimentales que la ira tiene para infiltrase y que impedirán que pueda dar una respuesta amable. Que pueda tener autocontrol y sepa apaciguar la cólera con una respuesta noble para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

sábado, 13 de enero de 2018

Sin brusquedad ni egoísmo al conversar

¿Cómo debemos de hablar?
Con apacibilidad, sin brusquedad: “¿Y cómo voy a resolver este problema, si tú, cada vez que yo propongo algo, vienes con tus argumentos y lo mandas al carajo? No veo que haya una solución, me cierras cada opción.”—siguió discutiendo Eulalio en un aula de la logia, con la tal Eulogia. Lo cargado del ambiente se podía apreciar, el silencio era espeso, las heridas sangraban y Eulogia rabia transpiraba. Por eso intervino Gaudencio: “Amado Eulalio, amada Eulogia; ¿saben que ustedes hablan a manera personal? Ese es el mal. Además, son fatalistas sentencian y afirman cosas indebidas: Dicen: “cómo voy…no veo solución si tú me cierras la opción”.  O bien Eulogia habla de “no quieres a mis hijos”.  ¿Dónde está “el nosotros”?  Deben hablar: “¿Cómo vamos a resolver este problema?” “Encontremos una solución abramos juntos otra opción” “Me parece que no amas a nuestros hijos”. Recuerden; hablen con apacibilidad, y la vida encontrarán.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Con apacibilidad la solución encontrarás”; 12-01-2018.

Debemos de tener cuidado cuando hablamos.  En las discusiones tendemos a exaltarnos y de ahí que fatal y egoístamente hablamos. Somos “holofatal” (holo; todo), reduccionistas pues sólo vemos el “yo”, conmiserativos, y tendemos a hacernos las víctimas.  Afirmamos algo malo y lo aplicamos al todo, desde sólo nuestro punto de vista: “Nunca me has entendido”; “Jamás me escuchas”; “No te importan mis hijos”, “Sólo yo te he querido”; “Nunca te he importado”, “Jamás colaboras”,etc.  Debemos de aprender a hablar con apacibilidad, no con perversidad. Que nuestras palabras estén libres de brusquedad, violencia, egoísmo y fatalismo. “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” Pr.15:4.

Padre, como hemos actuado egoístamente, egoístamente discutimos y hablamos. No estamos acostumbrados al “nosotros”, sino al “yo”, pues nos encanta endiosarnos.  Que tus Palabras y tu Santo Espíritu traigan sanidad a nuestro corazón, cuerpo y espíritu para hablar apaciblemente y sin egoísmos, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

domingo, 9 de julio de 2017

¿Quién nos saca del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso?
Jesucristo, nuestro Señor: “1. Camino por la calle. Hay un pozo en la vereda. Estoy distraído, pensando en mí, y caigo en él. Me siento perdido, infeliz, incapaz de pedir ayuda. No fue mi culpa, sino de quien cavó ese pozo. Me indigno, me siento desesperado, soy una víctima de la irresponsabilidad de los otros, y quedo mucho tiempo ahí dentro.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias; “Las cinco actitudes diferentes”; pág.70.

Innumerables son la cantidad de pozos que hay en este mundo para aprisionarte.  Como le pasó a José el hijo de Israel, podemos caer en más de uno de ellos durante nuestra vida. Si mi actitud es de culpar a otros, quienes quizás fueron los responsables de haber cavado para mí ese pozo, quedaré atrapado en él y te aseguro que el tiempo no te sacará de ahí.  Mas si nosotros invocamos a nuestro Padre Celestial, para poder ser capaces de perdonar a quienes nos hicieron caer, te aseguro que nos sacará de ahí, sin más ni más.  “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”  Sal.40:2.

Padre, ayúdanos a salir de estas terribles cisternas de odio, conmiseración, amargura y dolor.  Sólo Tú lo puedes hacer Señor.  Yo mismo he experimentado tu salvación, porque tu mano poderosa me ha sacado de esos pozos de desesperación en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón,  feliz día en el Señor. 

sábado, 24 de junio de 2017

¿Conmiseración, resentimientos, envidias, falta de perdón, qué es?
Es egolatría. “Ayy de mí, pobrecito yo.  ¿Para qué nací?  Si salí de una familia disfuncional.  Desde niño fui abandonado, por eso no pude estudiar.  Odio a mi padre, porque no me dio atención y tiempo en todo momento.  Y mis amigos y compañeros pudieron tener la oportunidad de una mejor posición social”—se quejaba en puros lamentos Aurelio.  Gaudencio, que pasaba por ahí, de dijo con acierto: “¿Por qué te revuelcas en la conmiseración o en la autocompasión?  Estar llorando por los resentimientos, es vivir en el pasado, porque todo en ti está centrado.  ¿Estás enfermo por tu “justa ira”, adolorido por tu envidia?  Eso es mentira.  Sólo vives ahí preso de tus temores y ansiedades y te enfermas cada día.  Pero te digo: ¡Eso es egocentrismo, una forma de egolatría” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “Una manera de adorarme es quejarme” 23-06-2017!  

Fijémonos bien y meditemos cuál es nuestra situación: Cuando nos lamentamos, cuando nos quejamos, cuando sentimos pena y no participamos en algo, cuando estamos con envidia, cuando estamos resentidos, cuando no perdonamos, cuando sentimos que nadie nos quiere, cuando nos vamos de algún lugar u organización porque “no les importo” o no “me tratan bien”, etc.  Si buscamos nuestro bienestar en todo y nos sentimos desfallecer porque no obtuvimos lo que queríamos, eso es egocentrismo, egolatría.  Pero la Palabra de Dios me dice: “…porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.”  Lc.4:8.

Padre, mi deber es pensar en Ti, en tu voluntad y en los demás.  Después debería estar mi bienestar.  Pero sólo Tú puedes provocar en nosotros ese deseo.  Haz en nosotros posible esto, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor