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sábado, 25 de agosto de 2018

Ten piedad de mí oh Dios


¿Quién te libra de toda culpa?
El perdón y la misericordia del Señor: “La culpabilidad me mata. De mi paz y tranquilidad este sentimiento me saca. Cometí un error muy grave y ofendí a quien me daba su apoyo, usted sabe. Ahora, ¿qué voy a hacer? Contantemente en mi mente me atormenta esta culpabilidad tan tremenda.” –se refirió de esta manera Eulalio ante Gaudencio, el maestro sabio. Este le aconsejó: “Lo mejor que puedes hacer es pedirle perdón. Dile que le has ofendido y que quieres volver a ser ese amigo. Confiésale que estás arrepentido. Luego ve donde el Señor y también pídele perdón. Si la persona ofendida, tus disculpas no comparte, no vuelas a ver atrás si no quiere perdonarte. Ten la seguridad que Dios sí te va a perdonar y tu culpa te va a quitar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios te quita toda culpa al darte el perdón”; 24-08-2018.

No puedes dejar anidar sobre ti la culpabilidad, el fracaso y las faltas cometidas en el pasado. Estas te van a afectar y posiblemente te hagan caer en depresiones y mantendrás una autoestima baja. Te hará una persona huraña y a la defensiva. Es como cuando corres y caes. Tienes que levantarte, curar tus heridas y seguir adelante. La experiencia y los daños son parte de nuestro aprendizaje. Por eso, si hemos dañado lo mejor es pedir perdón y ponerse ante Dios. Él borrará nuestro pecado y nos quitará esa culpabilidad. “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.” Sal.57:1-2.

Padre, siempre todo pecado que yo haga está delante de Ti. En cierta manera contra Ti peco. Te pido perdón por esto. Te pido que conforme a tus misericordias borres todas mis transgresiones y no permitas que anide la culpabilidad en mí, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

sábado, 10 de febrero de 2018

Dios nos libera de la culpa

¿Cuál es el sentimiento que más te puede afectar?
La culpa: “Día a día, tratamos de acercarnos un poco a la perfección de Dios. Así que no tenemos que consumirnos con un sentimiento sensiblero de culpa si no logramos alcanzar Su imagen y semejanza el jueves que viene. Nuestra meta es el progreso, y Su perfección es el faro, a años luz de distancia, que nos sigue guiando.” William Wilson; “Como lo ve Bill”, *-LA CULPA-*, pág.15.

La culpa, es ese sentimiento que experimentamos y cuyo origen emerge cuando realizamos una acción que provocó a otra persona, u otras, un daño. También se produce cuando se omite de manera intencionada algún hecho. La culpa, es la herramienta preferida por nuestro enemigo, Satanás, para acosarnos y acusarnos. Podemos llegar a experimentar sentimientos de culpa por ofender verbalmente o con hechos; por no haber alcanzado alguna meta propuesta; por no haber dejado tal actitud, adicción o hábito; o bien, porque no cumplí algo prometido. Hay un sinnúmero de situaciones en que sentimos culpa.  Dios, es el único que nos libera de ella, cuando hemos confesado a Él nuestros errores y le pedimos ayuda para superarlos. “Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.”

Padre, Tú nos has librado de toda culpa cuando hemos creído a tu anuncio de perdón e indulto en Cristo Jesús.  La culpa es un sentimiento que me hace vivir en el pasado, me pone angustiado, y además me baja la autoestima poniendo mi ánimo por debajo. Pero Tú, me has perdonado toda falta y me guías para pedir perdón por mis errores, superarlos y enmendarlos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 9 de febrero de 2018

Creemos en un Dios amoroso

¿Dios es quien nos envía las tragedias?
Al contrario, Dios está para sacarnos victoriosos de ellas: “Algunos tenemos la impresión que las contrariedades de la vida son una serie de pruebas cósmicas destinadas a enseñarnos algo. Esta creencia se ve claramente cuando sucede algo traumático y nos lamentamos…. Puede que hasta pensemos que sufrir terriblemente por alguna tragedia de la vida sea una prueba a nuestra fe. Pero un Poder Superior bondadoso no pone a prueba nuestra recuperación, nuestro carácter ni nuestra fe. En la vida simplemente pasan cosas, y algunas son dolorosas. Muchos hemos perdido un amor sin tener la culpa. Algunos hemos perdido todos nuestros bienes materiales. Unos pocos hasta hemos sufrido la pérdida de nuestros hijos o a nuestros padres. A veces la vida puede ser terriblemente dolorosa, pero no es (Dios) quien nos hace sufrir. Más bien, ese (Divino ser), está constantemente a nuestro lado, listo para llevarnos en brazos sino podemos caminar solos. No hay daño que cause la vida que el Dios que concebimos no pueda sanar.”  “Esto no es una prueba”; A.A.HIVOC. 🇨🇴.

Muchos son los cristianos que aún creen que es Dios quien nos envía los problemas, las tragedias, o las situaciones duras de esta vida afectada.  Y eso no es así. Este mundo está afectado desde la caída.  Mas Dios muestra su amor y misericordia con sus hijos, ayudándonos e interviniendo por nosotros para bien. Sea cual sea nuestra situación, si le pedimos de corazón su ayuda viene para acabar con nuestras angustias.  “Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.” Sal.34:6.

Padre, he probado que Tú eres un Dios amoroso y bueno para con nosotros.  Que cuando clamamos en cualquiera de nuestros múltiples problemas Tú siempre nos ayudas y nos libra de todos ellos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 29 de enero de 2018

La culpa, ese nefasto sentimiento que angustia

¿Cómo puedo liberarme de la culpa?
Declarando mi pecado al Señor o ante otra (s) persona (s): “Me siento mal, no sé si me pueda perdonar. He dañado, he maltratado, he herido a mi mejor amigo.  Lo he desilusionado. Me dijo cosas importantes sobre finanzas, me manifestó su confianza, ¿y qué hice? Divulgué esa información y cuál fue el resultado: lo corrieron de su trabajo”—confesó angustiado Aureliano. El sabio Gaudencio lo escuchó con atención y así se expresó: “Lo que ahora padeces sin duda, se llama culpa.  La culpa es ese sentimiento negativo que sientes, por una acción nefasta voluntaria o negligente, que ha causado daños a terceros. La culpa es señalamiento interno y la única manera de liberarse de ella es confesar lo que hiciste a Dios o a otra persona, y luego pedir perdón y reparar el daño que has causado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Al confesar nuestras faltas, nos liberamos de la culpa nefasta”; 28-01-2018.

Esa limpieza interior, qué necesaria que es para nuestra salud emocional, psíquica y física. Hay tantas cosas que nos agobian: Complejos, traumas, manías, deseos ocultos, defectos, acciones malévolas, odios, resentimientos, amargura, etc. Cuando logramos confesar esto delante de Dios o de otra persona, y le pedimos perdón al Señor, nos arrepentimos de eso, Él nos libera de esa transgresión perdona la maldad de nuestro pecado.  Ahí somos de la culpa liberados. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Sal.32:5.

Padre, sólo Tú puedes provocar en nosotros ese deseo de confesar nuestra maldad a Ti o a otra persona delante de Ti. Que siempre esté dispuesto a declarar mis pecados, defectos e iniquidades.  Que siempre pueda pedir perdón y tratar de enmendar mi error. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

La alegría espiritual es remedio sin igual

¿Qué hace el espíritu triste y el espíritu alegre?”
El primero seca los huesos, el segundo es tremendo remedio: “Eulalio lloraba, triste se quejaba: “No sé qué voy a hacer, Eulogia me dejó, se fue con un señor.  Mira, yo la amaba, le di todo cuanto pude y ve, ahora cómo me paga.  Fui siempre un marido ejemplar, le di todo lo que le pude dar, fui amable con ella, pero la muy…”—cuando iba a decir una maldición, vino Gaudencio y lo calló.  “No te quejes ni te conmiseres Eulalio, eso es infantil. Bendice, agradece, el tiempo que con ella fuiste feliz. Si te estás deprimiendo tus huesos serán corroídos.”. Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “El espíritu contento es el mejor remedio”; 29-12-2017. 

Cuando llegamos al Señor, poco a poco vamos conquistando en nosotros el miedo, la ira, la culpa, la autocompasión o conmiseración, la depresión, la ansiedad, la duda, la negligencia, la displicencia, la procrastinación, y otros similares; estos son, las causas que hacen que tengamos un espíritu triste, contrito. Cuando vamos reemplazándolos por la seguridad, la calma, el auto indulto, la aceptación, la certeza, la diligencia, la fortaleza, aplicación, la disciplina, la autoestima, fe, presteza, y otros similares, entonces nuestro espíritu se vuelve alegre.  Esto constituye la mejor medicina para la salud espiritual, física y mental. “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos. Proverbios 17:22”

Padre, el sólo saber que soy tu hijo (a), que me has liberado de cadenas, que me has dado salvación, perdón absoluto, que nunca me abandonas, que me has encomendado una labor, me vas enseñando a conocerme y amarme, amar a los demás, y me has dado una vida con propósito, es motivo de alegría a mi vida.  Que siempre estemos alegres, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


sábado, 12 de agosto de 2017

Culpabilidad y soberbia, dos caras de una misma moneda

¿Quién nos libra de toda culpa?
Nuestro Dios y Señor: “Hoy, creo que puedo percibir una clara conexión entre mi culpabilidad y mi soberbia. Ambas me servían para atraer la atención de la gente. En mi soberbia podía decir: "¡Mira lo magnífico que soy!" Sumido en la culpabilidad, lloraba, "Soy un hombre horrible." Por lo tanto, la culpabilidad es la otra cara de la moneda de la soberbia. La culpabilidad nos encamina a la autodestrucción, y la soberbia está encaminada a la destrucción de otra gente.”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “La humildad para hoy” pág.258.

La culpa es la mejor arma que tiene el enemigo para querer destruirnos.  La culpa nos sume en estados depresivos autodestructivos.  Interesante la postura de Bill Wilson, en cuanto a que la culpa es la otra cara de la moneda de la soberbia.  Pero, mientras la soberbia afecta a otras personas, la culpabilidad lleva el objetivo de la autodestrucción.  Destruimos la culpabilidad confesando nuestros pecados a nuestro Dios y Señor, así como reparando el daño (cuando esto es posible) a quienes hemos afectado.  Jesucristo nos libra de toda culpa. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.  Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Sal.32:5.

Padre, nuestro pecado siempre está delante de Ti.  Cuando confesamos los mismos, Tú nos libra de toda iniquidad, por lo tanto, nos liberas de culpabilidad.  Por supuesto, que siempre seremos responsables de las consecuencias de nuestros pecados, pero somos libres de toda culpa, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

jueves, 20 de julio de 2017

¿Qué desea nuestro Dios y Señor de nosotros ante nuestros actos?
Que nos responsabilicemos de ellos y no le echemos la culpa a nadie: “Me echarán de mi puesto de trabajo, porque en esa empresa sólo hay sapos.”—se quejó el tal Eulalio.  Que pasa escuchándole atento el sabio Gaudencio.  “¿Por qué afirmas que, por culpa de un soplón o chivato, de tu trabajo te sacaron? —preguntó interesado.  “Porque esta persona especial me vio, cometiendo para la empresa fraude y me corrieron por ladrón.”  Arqueando las cejas Gaudencio, le dijo: “¿Sos responsable vos?—asintió Eulalio.  No—le aseguró el sabio.  Soy responsable cuando respondo por mis actos y asumo las consecuencias de ellos sin culpar a un chivato.”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “De mis actos soy responsable, asumo las consecuencias sin echarle la culpa a nadie” 19-07-2017.
Tendemos a no querer reconocer nuestras fallas y errores, pero sí echarle la culpa a los demás de nuestra actitud, reacciones, y actos.  Es común porque nos gusta hacernos las víctimas.  Pero Dios desea que aprendamos a responsabilizarnos de los mismos.  “Aprendí: Soy responsable cuando respondo por mis actos y asumo las consecuencias de los mismos, sin echarle la culpa a nadie”.  “Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.  Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.”  Dt.4:21-22.

Padre, tu Palabra me indica que Tú deseas que aprendamos a responsabilizarnos de nuestras actitudes, reacciones y actos.  Que sepamos que somos por ellos responsables y que debemos de asumirlos sin echarle la culpa a nadie.  Cuando esto hacemos, tu amor y misericordia se extiende sobre nosotros en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor. 

domingo, 9 de julio de 2017

¿Quién nos saca del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso?
Jesucristo, nuestro Señor: “1. Camino por la calle. Hay un pozo en la vereda. Estoy distraído, pensando en mí, y caigo en él. Me siento perdido, infeliz, incapaz de pedir ayuda. No fue mi culpa, sino de quien cavó ese pozo. Me indigno, me siento desesperado, soy una víctima de la irresponsabilidad de los otros, y quedo mucho tiempo ahí dentro.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias; “Las cinco actitudes diferentes”; pág.70.

Innumerables son la cantidad de pozos que hay en este mundo para aprisionarte.  Como le pasó a José el hijo de Israel, podemos caer en más de uno de ellos durante nuestra vida. Si mi actitud es de culpar a otros, quienes quizás fueron los responsables de haber cavado para mí ese pozo, quedaré atrapado en él y te aseguro que el tiempo no te sacará de ahí.  Mas si nosotros invocamos a nuestro Padre Celestial, para poder ser capaces de perdonar a quienes nos hicieron caer, te aseguro que nos sacará de ahí, sin más ni más.  “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”  Sal.40:2.

Padre, ayúdanos a salir de estas terribles cisternas de odio, conmiseración, amargura y dolor.  Sólo Tú lo puedes hacer Señor.  Yo mismo he experimentado tu salvación, porque tu mano poderosa me ha sacado de esos pozos de desesperación en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón,  feliz día en el Señor.