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miércoles, 18 de septiembre de 2019

Y límpiame de mi pecado


¿Qué es lo que nos desconecta de los propósitos de Dios?
Nuestro pecado: “Eustorgia le preguntó al maestro Gaudencio: “¿Qué tan grave es pecar, usted me puede explicar?—inquirió con deseos de saber. Su maestro, le dijo esto con placer: “Te voy a contestar parafraseando a Richard Rohr”: “Los pecados son obsesiones que evitan que la energía de la vida y el amor de Dios fluyan con libertad, (más hay algo más): Son obstáculos que se levantaron por sí mismos, (no es pues algo inusual); que nos desconectan de Dios, y por lo tanto, de nuestro potencial original”. Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El pecado me desconecta del propósito de Dios”; 17-09-2019.

Los pecados pues son obsesiones que muchas veces se nos vienen en oleadas, surgen desde dentro de nosotros. Por eso es que debemos de conocernos, para saber de qué en realidad padecemos. Damos gracias al Señor que en Cristo Jesús tenemos gracia para con el Padre, y en su nombre nuestros pecados son perdonados y de esa manera con Dios y sus propósitos siempre estamos conectados. Por eso hemos de decirle: “Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.” Sal.51:2.

Padre, te pido que por la sangre de Jesús borres todos mis pecados, mis rebeliones y mis iniquidades. Porque ciertamente yo quiero estar siempre en Ti, para Ti, y por Ti; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 11 de enero de 2019

La victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo


¿Quién nos da la victoria sobre el pecado y el error?
Dios, por medio de Cristo nuestro Señor: “Eulalio no estaba contento, quería saber el por qué de tanto fallo en él. “Me propongo caminar recto, pero de pronto, vuelvo a errar cuando menos lo pienso.” –confesó esto a su maestro Gaudencio. El sabio le aconsejó presto: “Debemos de dar gracias a Dios.  Siempre ser agradecido porque Él nos da la victoria sobre el pecado, pues nosotros en Cristo Jesús hemos triunfado.  Sigue intentando luchar, pero también en Jesús a la par, puedes descansar”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “En Cristo Jesús hemos triunfado sobre el pecado”; 10-01-2019.

La victoria la tenemos asegurada en el Señor. Por ello nuestra vida debe de ser construida sobre la base de sus bendiciones y siempre tener la humildad de saber que nosotros no hemos podido, ni podíamos poder, luchar contra el pecado y sus consecuencias. Sólo la gracia y el amor de Dios por medio de Jesucristo, han sido la fórmula para vencerlo. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1Cor.15:57.

Padre, gracias por tu amor infinito, porque Tú me has hecho vencer en Cristo, sobre el pecado y sobre la muerte. Sólo Tú haces posible esto, pues tu amor, tu poder, tu promesa y sacrificio son las que nos hace victoriosos en Cristo, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día el Señor.

lunes, 29 de enero de 2018

La culpa, ese nefasto sentimiento que angustia

¿Cómo puedo liberarme de la culpa?
Declarando mi pecado al Señor o ante otra (s) persona (s): “Me siento mal, no sé si me pueda perdonar. He dañado, he maltratado, he herido a mi mejor amigo.  Lo he desilusionado. Me dijo cosas importantes sobre finanzas, me manifestó su confianza, ¿y qué hice? Divulgué esa información y cuál fue el resultado: lo corrieron de su trabajo”—confesó angustiado Aureliano. El sabio Gaudencio lo escuchó con atención y así se expresó: “Lo que ahora padeces sin duda, se llama culpa.  La culpa es ese sentimiento negativo que sientes, por una acción nefasta voluntaria o negligente, que ha causado daños a terceros. La culpa es señalamiento interno y la única manera de liberarse de ella es confesar lo que hiciste a Dios o a otra persona, y luego pedir perdón y reparar el daño que has causado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Al confesar nuestras faltas, nos liberamos de la culpa nefasta”; 28-01-2018.

Esa limpieza interior, qué necesaria que es para nuestra salud emocional, psíquica y física. Hay tantas cosas que nos agobian: Complejos, traumas, manías, deseos ocultos, defectos, acciones malévolas, odios, resentimientos, amargura, etc. Cuando logramos confesar esto delante de Dios o de otra persona, y le pedimos perdón al Señor, nos arrepentimos de eso, Él nos libera de esa transgresión perdona la maldad de nuestro pecado.  Ahí somos de la culpa liberados. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Sal.32:5.

Padre, sólo Tú puedes provocar en nosotros ese deseo de confesar nuestra maldad a Ti o a otra persona delante de Ti. Que siempre esté dispuesto a declarar mis pecados, defectos e iniquidades.  Que siempre pueda pedir perdón y tratar de enmendar mi error. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.