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martes, 30 de enero de 2018

Libre de la joroba de nuestra pesada carga

¿De qué nos endereza el Señor?

Cuando hemos hecho algo, que sabemos que bien no ha estado, nos intranquiliza, nos desasosiega, y llegamos a tener un sentimiento de culpabilidad.  Esto es remordimiento. Cuando esto es reiterante, cada cosa que hemos hecho mal, se nos va acumulando.  A tal grado que se va haciendo una cada vez más y más pesada carga sobre nuestras vidas. Vamos en cada paso cargando tantas culpas, que con el tiempo nos va encorvando.  Pero Jesucristo no desea que estemos en ese estado y Él nos endereza, sí lo pedimos, con rapidez y entereza. “y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.” Lc.13:11-13.
Padre qué alegría nos da que Tú nos has liberado de la culpabilidad, de esa pesada carga que acumulábamos en el pasado que nos hacían caminar encorvado.  Pero tu mano ha caído sobre nuestra espalda y Tú te has llevado nuestras cargas en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

sábado, 12 de agosto de 2017

Culpabilidad y soberbia, dos caras de una misma moneda

¿Quién nos libra de toda culpa?
Nuestro Dios y Señor: “Hoy, creo que puedo percibir una clara conexión entre mi culpabilidad y mi soberbia. Ambas me servían para atraer la atención de la gente. En mi soberbia podía decir: "¡Mira lo magnífico que soy!" Sumido en la culpabilidad, lloraba, "Soy un hombre horrible." Por lo tanto, la culpabilidad es la otra cara de la moneda de la soberbia. La culpabilidad nos encamina a la autodestrucción, y la soberbia está encaminada a la destrucción de otra gente.”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “La humildad para hoy” pág.258.

La culpa es la mejor arma que tiene el enemigo para querer destruirnos.  La culpa nos sume en estados depresivos autodestructivos.  Interesante la postura de Bill Wilson, en cuanto a que la culpa es la otra cara de la moneda de la soberbia.  Pero, mientras la soberbia afecta a otras personas, la culpabilidad lleva el objetivo de la autodestrucción.  Destruimos la culpabilidad confesando nuestros pecados a nuestro Dios y Señor, así como reparando el daño (cuando esto es posible) a quienes hemos afectado.  Jesucristo nos libra de toda culpa. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.  Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Sal.32:5.

Padre, nuestro pecado siempre está delante de Ti.  Cuando confesamos los mismos, Tú nos libra de toda iniquidad, por lo tanto, nos liberas de culpabilidad.  Por supuesto, que siempre seremos responsables de las consecuencias de nuestros pecados, pero somos libres de toda culpa, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.