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miércoles, 11 de julio de 2018

Bájese todo monte y collado

¿Qué hará posible el Señor?
Que todo lo áspero y torcido de mi vida se enderece: “Son como altos picos, muchas veces profundos abismos. Es la geografía torcida de mi vida: egocéntrico, altivo, soberbio, a veces; depresivo, sufrido, auto conmiserativo otras tantas; es como una serie: se repite y se repite.  Como un sube y baja, como los resultados gráficos de un cardiograma.” –se quejó Aurelio ante su maestro Gaudencio. Este le expresó muy serio: “Es la vida que vivimos es una vida dañada, por ello sufrimos las asperezas de sus altos picos, los profundos abismos y sus densas oscuridades. Mas todo esto se acaba con Cristo, Él te alzará, de las hondas simas; y, las agrestes puntas de tus cimas las allanará.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Te subes o te bajes, Cristo te pone en su valle”; 10-07-2018.

Nuestra complicada existencia puedo volverse equilibrada, de manera que se enderece nuestro torcido actuar, y lo áspero de nuestra vida se vuelva liso y fino. Pero necesitamos de Cristo, con Él y por Él podemos vencer. Y nos volvemos testigos de nuestro allanado camino cuando en su llamado servimos. Entonces nuestro sendero se vuelve más tranquilo y ordenado y vemos que su Palabra y promesa se cumple en nosotros: “Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.” Is.40:4.

Padre, las fluctuaciones emocionales contigo se enderezan, lo agreste de nuestras vidas se vuelve jardín y luz vemos en tus allanados valles. Gozamos de tu paz y tranquilidad porque enderezas nuestros pasos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 30 de enero de 2018

Libre de la joroba de nuestra pesada carga

¿De qué nos endereza el Señor?

Cuando hemos hecho algo, que sabemos que bien no ha estado, nos intranquiliza, nos desasosiega, y llegamos a tener un sentimiento de culpabilidad.  Esto es remordimiento. Cuando esto es reiterante, cada cosa que hemos hecho mal, se nos va acumulando.  A tal grado que se va haciendo una cada vez más y más pesada carga sobre nuestras vidas. Vamos en cada paso cargando tantas culpas, que con el tiempo nos va encorvando.  Pero Jesucristo no desea que estemos en ese estado y Él nos endereza, sí lo pedimos, con rapidez y entereza. “y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.” Lc.13:11-13.
Padre qué alegría nos da que Tú nos has liberado de la culpabilidad, de esa pesada carga que acumulábamos en el pasado que nos hacían caminar encorvado.  Pero tu mano ha caído sobre nuestra espalda y Tú te has llevado nuestras cargas en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.