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domingo, 28 de abril de 2019

Desmayó su corazón en él


¿Qué desea Dios sanarnos y que controlemos?
Nuestras emociones: “Laurentino no pudo sujetar sus emociones ni por un rato, por eso le gritó Aureliano: “Eres la peor alimaña que pueda encontrarse, ¡me dan ganas de matarte!”—vociferó muy enojado. El maestro Gaudencio, después que Laurentino se hubo calmado, le dijo mientras se ponía a su lado: “Con Dios puedes sanar tu corazón, pues debes de aprender a tener en ti un mejor control. Tus emociones te pueden afectar y dañar, y tu futuro totalmente truncar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Con Dios puedes tener control de tu emoción”; 27-04-2019.

Hubo un momento en mi vida, que tenía serias dificultades en controlar las relaciones interpersonales. Presa de la miseria emocional y la desesperación por querer todo controlar, me encontraba en un laberinto emocional que oscilaba en los extremos del enojo, el temor, la dependencia, la auto conmiseración, el sarcasmo, la impulsividad y la intolerancia. Esto no sólo me hacía infeliz, pues me hacía tener problemas con las personas, sino que también no podía servirle a los demás.  Pero con Dios todo cambió, y ahora sí puedo tener bastante control de mis emociones. Esto sucede porque dejo de pensar en mí: “Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.” 1Sam.25:37.

Padre, Tú eres quien me da la paz necesaria y la serenidad para aceptar aquellas personas, situaciones y circunstancias que no puedo cambiar. El valor suficiente para cambiar las que sí puedo. Me das la sabiduría necesaria para discernir entre una y otra en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 22 de febrero de 2018

La ira y sus disfraces

¿Qué debo hacer para no enojarme ni hacer enojar?
Una blanda respuesta dar: “No lo entiendo maestro Gaudencio, simplemente no lo entiendo. Ya nos habíamos calmado, y aunque suave, reconozco que le hablé con sarcasmo.  Esto provocó una explosión y fuimos subiendo los dos el tono de nuestra voz. Cuando vi, ambos airados estábamos, y malas palabras y maldiciones nos decíamos”—le confesó Eulalio al sabio. Éste último le dijo raudo: “La ira, mi querido muchacho, se infiltra subrepticiamente utilizando muchos disfraces: el sarcasmo, lo que tú usaste. Pero también está presente en la intolerancia, en la angustia, en la envida, en el cinismo y la desconfianza. En el descontento, la autocompasión, la malicia, las sospechas, los celos, la conmiseración.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La ira y sus disfraces”; 21-02-2018.

Dar una respuesta blanda, significa una palabra sincera, amable y con suave tono. Pero cuando usamos ironía, sarcasmo, intolerancia y desconfianza, por ejemplo; estamos disfrazando nuestra respuesta “amable”, pues dentro de ella hay una emocional fórmula reactiva que va a causar una gran explosión por medio de la ira. Por eso debemos de auto examinarnos y con nosotros sincerarnos: ¿Qué disfraz del enojo usé en mi respuesta? Esos sentimientos como la malicia, sospechas y celos, son autodestructivos. Me impedirán dar una buena respuesta que va a hacernos enojar. “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Pr.15:1.

Padre, líbrame de esos disfraces emocionales y sentimentales que la ira tiene para infiltrase y que impedirán que pueda dar una respuesta amable. Que pueda tener autocontrol y sepa apaciguar la cólera con una respuesta noble para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

martes, 21 de noviembre de 2017

La oración, un bien para nosotros

¿Si la oración nos libera de males, por qué dejamos de orar?
Por rebeldía, por comodidad, por confiarnos: ¿Ya has orado ante tu situación?  ¿Le has puesto todo esto en manos del Señor? —preguntó interesado Gaudencio.  Eulalio respondió casi de inmediato: “¿Por qué he de hacerlo?  ¿Es que acaso no puedo este problema resolverlo? ¿No le veo ninguna ciencia hacerlo?”—contestó de forma irónica el joven.  “Escucho ironía en tu forma de contestar, eso es señal de rebeldía para no querer orar. Una peligrosa forma de pensar y actuar.  Sigue así, y te he de ver luego llorar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Las excusas para no orarle al Señor”; 21-11-2017. 

Muchas veces no oramos por nuestra necia rebeldía corrosiva. O bien, porque estamos cómodos con las bendiciones que Dios nos ha dado, entonces nos preguntamos; ¿para qué afectarlo?  Otras veces no lo hacemos por confiados.  Creemos que por esta vez no es necesario. Así vamos llegando de una mala situación, a una situación peor.  Hasta que de pronto sentimos que hemos caído a un precipicio, y nos hemos aferrado con una mano a una rama o un pedazo roca saliente para no precipitarnos.  Entonces oramos. “Cuando los Sidonios, los Amalecitas y los Maonitas los oprimían, clamaron a Mí, y Yo los libré de sus manos.” Jue.10:12. (versión NBLH: Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy).

Padre, Tú nos has ordenado que oremos en todo tiempo y lugar.  Esto es que toda situación que tengamos, la pongamos en tus manos.  Que la oración siempre fluya entre Tú y nosotros, pues sabemos lo bueno que hay cuando así lo hacemos, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.