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sábado, 3 de marzo de 2018

Te entrego hoy mis problemas Señor

¿A quién debo de entregar mis problemas?
Al Señor: Estoy abrumada, tengo problemas por todos lados—casi gritó Eulogia—ellos me atormentan, me angustian y me enferman” El sabio maestro Gaudencio, mirándola con amor así le contestó: “Debes de encomendar a Dios tu diario caminar. Esos problemas que te obsesionan tanto, entrégaselos a Él en sus manos.  Olvídate de ellos, y espera en Él. Él hará, ten fe, descansa en Él” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios abrirá camino a tu caminar”; 02-02-2018. 

Permitimos muchas veces que los problemas nos angustien y nos encierren.  Pensamos y pensamos en ellos en vez de aprender a entregárselos a Dios nuestro Señor. Sí, ya sé que estamos pensando que somos nosotros los que debemos de afrontarlos. Porque nos decimos, debemos de ser responsables. Pero, aprendamos a confiar en nuestro Padre Celestial. Cuando a Él le entregamos nuestra terrible situación, y descansamos; te aseguro: vendrán a ti pensamientos de solución, o bien, verás cambios y actuación de otras personas que te darán a ti la victoria. Y tú sabrás que es cierto que Dios hará. “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” Sal.37:5.

Padre, te entrego mi problema hoy, sea éste cual sea. Si es de adicción, si es falta de trabajo, si es una enfermedad, si es una terrible situación sé mi Dios por experiencia, que Tú harás y me darás a mí la victoria, la solución, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

sábado, 13 de enero de 2018

Sin brusquedad ni egoísmo al conversar

¿Cómo debemos de hablar?
Con apacibilidad, sin brusquedad: “¿Y cómo voy a resolver este problema, si tú, cada vez que yo propongo algo, vienes con tus argumentos y lo mandas al carajo? No veo que haya una solución, me cierras cada opción.”—siguió discutiendo Eulalio en un aula de la logia, con la tal Eulogia. Lo cargado del ambiente se podía apreciar, el silencio era espeso, las heridas sangraban y Eulogia rabia transpiraba. Por eso intervino Gaudencio: “Amado Eulalio, amada Eulogia; ¿saben que ustedes hablan a manera personal? Ese es el mal. Además, son fatalistas sentencian y afirman cosas indebidas: Dicen: “cómo voy…no veo solución si tú me cierras la opción”.  O bien Eulogia habla de “no quieres a mis hijos”.  ¿Dónde está “el nosotros”?  Deben hablar: “¿Cómo vamos a resolver este problema?” “Encontremos una solución abramos juntos otra opción” “Me parece que no amas a nuestros hijos”. Recuerden; hablen con apacibilidad, y la vida encontrarán.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Con apacibilidad la solución encontrarás”; 12-01-2018.

Debemos de tener cuidado cuando hablamos.  En las discusiones tendemos a exaltarnos y de ahí que fatal y egoístamente hablamos. Somos “holofatal” (holo; todo), reduccionistas pues sólo vemos el “yo”, conmiserativos, y tendemos a hacernos las víctimas.  Afirmamos algo malo y lo aplicamos al todo, desde sólo nuestro punto de vista: “Nunca me has entendido”; “Jamás me escuchas”; “No te importan mis hijos”, “Sólo yo te he querido”; “Nunca te he importado”, “Jamás colaboras”,etc.  Debemos de aprender a hablar con apacibilidad, no con perversidad. Que nuestras palabras estén libres de brusquedad, violencia, egoísmo y fatalismo. “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” Pr.15:4.

Padre, como hemos actuado egoístamente, egoístamente discutimos y hablamos. No estamos acostumbrados al “nosotros”, sino al “yo”, pues nos encanta endiosarnos.  Que tus Palabras y tu Santo Espíritu traigan sanidad a nuestro corazón, cuerpo y espíritu para hablar apaciblemente y sin egoísmos, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La solución debe de darse dentro de vos

¿Dónde se debería producir la verdadera liberación?
Dentro de nosotros: “Aurelio se sentía insatisfecho, por eso gritó a los cuatro vientos: “¡¡Qué!!, ¡aquí yo debería ser el rey! ¡Yo sí soy un conquistador!  ¿Quién pues me pudo detener cuando en ofensiva estaba? ¿Quién de todos ustedes no sabe que era el que primero llegaba? Ahora, ¿ustedes van a decirme cómo he de comportarme, cuándo debo de callarme y cuándo debo de sentarme? ¡Ustedes no tienen el derecho moral de detenerme en nada!”—dijo mientras un montón de improperios soltaba.  Pero en la reunión estaba Gaudencio, así que le dijo sereno: “Aurelio, debes de tratar de calmarte.  Debes de aprender controlarte.  Es mejor quien tarda en airarse, que cuatro hombres tratando de dominarte.  ¿Qué tipo de conquistador eres, que aún no conquistas tu espíritu?  No sólo se trata de conquistar una ciudad, sino también que puedas conquistar tu serenidad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Mejor es controlar nuestras emociones que conquistar naciones”; 28-11-2017.

Las soluciones a nuestras adicciones, a la soledad, al temor, a la ira, a sentirnos víctimas de las situaciones, al miedo y terror a fracasar y emprender algo mejor, a la humillación, a la vergüenza, a superar el error, a la desilusión, a la traición, a la oscuridad, a la lujuria, a la codicia, a la vanidad, al reduccionismo, al radicalismo, al odio, a la falta de perdón, al resentimiento, a todo lo malo que hay en nosotros; esas soluciones no se encuentran afuera de nosotros, tienen que efectuarse dentro de nosotros. Y para poder ser conquistadores de nosotros mismos, la verdad es que no podemos solos, se necesita la ayuda, guía, fe y poder de nuestro Señor Jesucristo. “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.” Pr.16:32.

Padre, no puedo conquistar mi espíritu, menos una ciudad o a los demás. Pero en Cristo Jesús y con tu Santo Espíritu soy más que un vencedor, porque puedo vencerme a mí mismo y que se produzca en mi interior esa divina transformación, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.