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martes, 11 de febrero de 2020

Porque estoy solo y profundamente angustiado

¿Qué soledad debemos de evitar?
Aquella en que estamos así por haber sido dañados: “Prefiero estar a solas, en ella me siento a gusto—confesó Eustorgia a su maestro—porque de esa manera evito que me pregunten cosas”—se expresó sinceramente. El sabio Gaudencio le dijo esto vehementemente: “Es bueno que estés sola, si en ella buscas a Dios o bien, si en tu actuar reflexionas. Más si es por miedo a que te dañen, te afectará en tus relaciones interpersonales. Con Dios debes de aprender a no temer si te lastima alguien” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “En Soledad por temor al mal que me harán”; 10-02-2020.

Puede ser porque hemos vivido experiencias intensas de rechazo, que hayamos sido lastimados por no saber algo, porque de nuestro actuar se burlaron, o porque nuestra situación social sea peor que el desamparo. La soledad puedes experimentarla y anhelarla cuando tienes un pasado doloroso, hayas sido abandonado (a), o bien, sí sufriste de intensa indagación por algo malo que hiciste. Antrofobia, desarrollas. Es el miedo silencioso a las personas porque temes ser dañado (a), “Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado.  Mis problemas van de mal en peor, ¡oh, líbrame de todos ellos!

Padre, que jamás me encuentre solo porque esté angustiado o porque mis problemas vayan de mal en peor porque temo ser por las personas dañado. Que mi soledad sea para buscarte y poder autoanalizarme o para reflexionar en tu andar; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.


¿En qué resultan los problemas para nosotros?
En herramientas para fortalecernos: “Aureliano llegó preocupado ante su maestro, y triste le confesó esto: “Tengo un enorme problema que parece va a tragarme todo, de veras. No sé cómo evitarlo, siento que ya abrió su boca para todo lo mío devorarlo.  Dígame, ¿qué hago?”—le preguntó angustiado. El sabio Gaudencio quedó un rato en silencio, y luego le dijo presto: “Absolutamente nada. Deja que te trague ese monstruo, pues podrá tragarte pero nunca acabarte. Debes de saber que Dios siempre te va a proteger, y que esa amenaza se convertirá para ti en fortaleza y enseñanza” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “De los pequeños y enormes problemas no tengas temor”; 10-11-2019.

Con Dios, nuestros problemas enormes no son más que lecciones e indicaciones para tomar un rumbo diferente que nos hará llegar a realizar la voluntad de Dios, sus propósitos para nuestras vidas. Siempre éstos nos hacen ser más fuertes y llegar a crecer mucho más en la fe. Jamás debemos de estar intimidades ante ellos, o querer rendirnos. Espera en Dios, que Él siempre tendrá una gran salida y te mostrará la mejor para ti. No temas, aunque sientas que es como un gran pez, que te quiere comer. “Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.” Jon.1:17.

Padre, que mi confianza absoluta esté en Ti, jamás en los problemas por muy difíciles que estos sean. Tú siempre me sacarás de ahí, para mostrarme el camino mejor para mí, que debo seguir, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 25 de mayo de 2019

Esperaré en el Dios de mi salvación


¿A quién hemos de mirar cuando los problemas no se hacen esperar?
A Jehová: “Eulogia entró llorando, cuando todos asustados hablar la escucharon: “Es mi hogar: mi papá está muy mal. A mi hermana la corrieron del trabajo, a mi hermano hace poco lo asaltaron. Si es mi mamá sólo es llorar y llorar”—terminó de decir mientras se quebrantaba aún más. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo con emoción estas palabras a manera de consolación: “No importa cómo está tu situación, tienes que aprender a no poner tu mirada en cada problema, mejor ponla en tu Dios. Él es tu salvación y Él a vos te oirá y todo así cambiará” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “En Dios pondré mi mirada y mi esperanza”; 24-05-2019.

La situación en la familia puede ser, en momentos, bien afectada. El profeta Miqueas nos describe en el capítulo siete que todos en cada familia de Israel, están en una situación caótica. Los problemas en las familias no son nuevos, y pueden afectarnos tanto, que si no nos asentamos en Dios, puede deprimirnos y dañarnos. Miqueas nos recomienda: “Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.” Miq.7:7.

Padre, gracias te doy porque en mi familia primaria hay paz y tranquilidad; pero sabemos que en la familia más allá de nuestros hijos, siempre hay situaciones convulsivas y problemas. Mas yo te miro a Ti, porque Tú eres el Dios de mi salvación, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 8 de julio de 2018

Vasijas forjadas en amor

¿Qué somos en las manos del Señor?
Vasijas formadas en su amor: “Aquella confesión fue como una explosión. El fulgor que de ella salió, trajo paz y tranquilidad: “No me recargo con los problemas de la vida, ni por los esfuerzos que mañana he de hacer. Un escultor esculpe con tranquilidad sobre el granito, para dar el trazo perfecto, de manera que su obra llegue a ser un hito. De la misma manera descanso yo. Sé que mi Creador es como un Alfarero, un excelso Artesano. Integra cada parte de mi vida en una obra perfecta, que Él está confeccionando y no en vano. Por eso, yo tengo descanso” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Barro soy en las manos de mi Señor”; 07-07-2017.

Simplemente no me desespero, confío enteramente en Dios. Mis errores y defectos van siendo tratados por quien es mi Alfarero. Me doy la oportunidad de dejar mi vida en las manos de este gran Artesano, y sé que está haciendo en mí su mejor obra, porque a imagen de Él me forma. Por medio de su amor aprendo y creo más por Él. Cambian mis pensamientos y también mis actitudes por supuesto. “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” Jer.18:4.

Padre, no es por mi esfuerzo, es por mi buena voluntad. Es por amarte y estar atento a tu Palabra, es tener mi corazón abierto a Ti. Es dejar que seas Tú quien me formes, como Tú creas mejor. Quiero ser esa vasija que en manos de su Creador y Forjador. Y sé que para usos de honra por Ti será perfeccionada, para Tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

sábado, 3 de marzo de 2018

Te entrego hoy mis problemas Señor

¿A quién debo de entregar mis problemas?
Al Señor: Estoy abrumada, tengo problemas por todos lados—casi gritó Eulogia—ellos me atormentan, me angustian y me enferman” El sabio maestro Gaudencio, mirándola con amor así le contestó: “Debes de encomendar a Dios tu diario caminar. Esos problemas que te obsesionan tanto, entrégaselos a Él en sus manos.  Olvídate de ellos, y espera en Él. Él hará, ten fe, descansa en Él” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios abrirá camino a tu caminar”; 02-02-2018. 

Permitimos muchas veces que los problemas nos angustien y nos encierren.  Pensamos y pensamos en ellos en vez de aprender a entregárselos a Dios nuestro Señor. Sí, ya sé que estamos pensando que somos nosotros los que debemos de afrontarlos. Porque nos decimos, debemos de ser responsables. Pero, aprendamos a confiar en nuestro Padre Celestial. Cuando a Él le entregamos nuestra terrible situación, y descansamos; te aseguro: vendrán a ti pensamientos de solución, o bien, verás cambios y actuación de otras personas que te darán a ti la victoria. Y tú sabrás que es cierto que Dios hará. “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” Sal.37:5.

Padre, te entrego mi problema hoy, sea éste cual sea. Si es de adicción, si es falta de trabajo, si es una enfermedad, si es una terrible situación sé mi Dios por experiencia, que Tú harás y me darás a mí la victoria, la solución, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Las noches oscuras preceden al amanecer

¿Cómo podemos vencer nuestras noches oscuras?
Con la Luz, nuestro Dios y Señor: “No he podido ver el sol claro. Estoy pasando por verdaderas noches oscuras casi a diario, mas cuánto quisiera que un rayo de esperanza a mí viniera.”—se quejó Eulogia.  Gaudencio que le escuchó, así le aconsejó: “Aparta tus lágrimas derramadas por la aflicción, pues ellas no te dejan ver las estrellas.  No te apures por tu noche oscura, antes de amanecer y ver la luz es más oscura todavía. Recuerda, Dios hizo la luz, las tinieblas es la falta de ellas. ¿Quieres al amanecer ver salir?, recurre ya a quien puede iluminar tu oscuridad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La luz en verdad, vence la oscuridad”; 06-02-2018. 

Queramos o no, vamos a pasar nuestras noches donde la oscuridad es densa y además son noches largas.  Situaciones que vivimos de momentos de angustias, problemas, o que nos encontremos en situaciones extremas. No vemos que amanece y buscamos el amanecer desesperadamente. Pero con Dios, quien es la Luz, ese amanecer se vuelve glorioso e imponente. “El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?” Dn.6:19-20.

Padre, hasta nuestro Señor Jesucristo tuvo su noche de angustia y de dolor, antes de ser crucificado estuvo a Ti orando toda la noche en Getsemaní.  Él te buscó, porque ciertamente Tú eres quien nos das fuerzas y nos sostienes para ver tu gloria en ese amanecer lleno de luz y esperanza en el nombre de Jesús. Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

miércoles, 31 de enero de 2018

Enfrentando los problemas

¿Qué nos enseña nuestro Dios cuando se levantan enemigos?
A no huir, ellos serán los que huirán: “…la derrota, si se acepta de la forma apropiada, no tiene porqué ser un desastre. Ahora sabemos que no tenemos que huir, ni debemos de nuevo tratar de superar la adversidad por medio de otra ofensiva precipitada que sólo nos creará obstáculos más rápidamente de lo que podamos derribarlos.” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.271.

Muchos de nosotros aprendimos desde pequeños a no enfrentar las consecuencias de nuestros actos. Si podíamos culpar a otros, si aprovechábamos huyendo a tiempo de la escena del delito, si gritábamos y altercábamos para confundir y enredar el asunto, era mil veces preferible que afrontar la situación. También podíamos huir de los problemas, de nuestros errores, de las responsabilidades. Pero hemos aprendido en el Señor a confiar en Él y su palabra. Ya no tenemos que huir, porque de alguna manera al enfrentar la terrible situación con Dios, ésta huirá de nosotros. “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.” Dt.28:7.

Padre, Tú me has enseñado que la derrota no es tan grave como parece cuando te he confesado la misma delante de Ti. Que mis errores pueden ser la llave de mi crecimiento. Enfrentarme a los problemas es lo mejor que puedo hacer, porque ahora creo en Ti y tus promesas, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

sábado, 20 de enero de 2018

Una montaña de un grano de arena

¿Cómo vemos nuestros problemas cuando nos falta fe?
Como una gran montaña cuando son un grano de arena: “Parece que algunos hacemos con nuestros problemas una montaña de un grano de arena. Incluso aquellos que hemos llegado a cierto grado de serenidad, en algún momento de nuestra recuperación probablemente hayamos exagerado un problema fuera de toda proporción. Y si todavía no lo hemos hecho, quizás lo hagamos pronto.” AA HIVOC.coHACER UNA MONTAÑA DE UN GRANO DE ARENA”

Cada problema o situación a la que nos enfrentamos, a medida que se va poniendo más difícil, tiene la particularidad de obsesionarnos. Falta de trabajo estable, deudas pendientes, situaciones gravosas que de pronto nos saltan en el aire, incomprensión en las relaciones, despidos, rechazos, bullying, etc, etc. Nuestra falta de fe los llega a ver como grandes montañas inamovibles, cuando con la fe en Dios son en realidad simples granos de arena.  De veras, pues, aunque fueran montañas, podríamos con fe removerlas. “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” Mr.11:23

Padre, que siempre tenga fe para ver a esos problemas como simples granos de arena.  En realidad, comparados con tu Poder y grandeza, eso son. Pero si hubieren montañas que me obstaculizaran para poder avanzar, pueda yo con la fe echarlas al mar.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Llevemos como el águila a nuestro enemigo a lo alto


¿Dónde debo de llevar mis conflictos y problemas a Dios?
Arriba, delante de su presencia: “Se dice entre los cetreros (entrenadores de aves rapaces para la caza) que un águila no pelea jamás contra una serpiente en la tierra.  Ella la atrapa y la sube a los aires y la deja caer. Una serpiente no tiene aguante, poder o balance en el aire.  De tal manera que al caer se mata y luego el águila puede comérsela sin peligro alguno” Tomado de:  https://www.pinterest.com/pin/505247651922236460/

Qué tal si nuestros problemas, nuestros errores, nuestras enfermedades, nuestras angustias, nuestras ansiedades, nuestras tragedias y afectaciones; todas ellas causadas por el enemigo del ser humano: la serpiente antigua llamada Diablo o Satanás; sean tomadas por nosotros y llevadas a lo alto a nuestro Dios y Señor a través de nuestras oraciones, para ahí soltarlas.  Si tratamos de luchar con ellas en tierra, eso sería un terrible error, pero si las llevamos en oración a lo alto y ahí las soltamos, como hace el águila con la serpiente, dejamos que Dios se encargue de ellas y cuando caigan a tierra, entonces podremos vencerlas.  “Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.”

Padre, te pongo en tus manos mi angustia y afectación, yo no puedo con ellas en tierra Señor, pero suba mi oración delante de Ti y ahí, las suelto y las dejo ir, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

jueves, 29 de junio de 2017

¿Cuántas pueden ser las aflicciones del justo?

Muchas, pero de todas ellas lo librará el Señor: “No entiendo, no entiendo.  Soy hijo de Dios, pero estoy sufriendo.  Del nuevo trabajo me corrieron, ahora estoy sin empleo.  Mi hijo lo tengo enfermo y me vienen constantemente a cobrar cosas que yo adeudo. ¡No aguanto tanto traqueteo!”—se quejó Eulalio llorando.  Mas su amigo Eustaquio lo tranquilizó diciendo: “Tienes que saber cómo actuarás interiormente ante esa problemática.  La vida es una actitud interior.  ¡Y esa es una verdad básica!  Contéstame con calma, ¿acaso puedes recordar tus mayores problemas de hace una semana?  No, no puedes.  ¿sabes qué fue lo que pasó?  El Señor de ellos te libró.  ¡Y así Él hará con estos que tienes hoy!”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón.  “De todo problema te librará el Señor” 28-06-2017.  

Muchos de nuestros hermanos creen que, porque nosotros somos hijos de Dios nada que nos pueda hacer sufrir, podrá pasar en nuestras vidas.  Eso es errado.  Jesucristo mismo padeció aflicciones.  Porque en este mundo afectado, las afectaciones están a la orden del día.  Sin embargo, cuando le creemos a Dios, nuestra actitud interior es conforme a su Palabra, entonces estamos seguros que seremos librados.  Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.”  Sal.34:19.

Padre, recibe nuestro agradecimiento porque sabemos que Tú eres quien nos ha librado de muchísimas aflicciones.  Sin embargo, es cierto, de las congojas que sufrimos hace una semana, no nos acordamos.  Esto porque Tú nos has librado y en Ti hemos confiado.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.