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martes, 27 de noviembre de 2018

No te vengarás


¿Qué quiere el Señor que hagas en vez de vengarte y resentirte?
Amar a tu prójimo: “Orquídea le preguntó a su maestro: “Dígame sabio Gaudencio, ¿qué relación hay entre venganza y resentimiento? ¿Puede usted guiarme acerca de esto?”—el mentor asintió un momento sonriendo, y le dijo esto: “La venganza es hija del resentimiento. Ahí, entre odios, conmiseración y quejas al por mayor, ahí, de esa forma se gesta. Pero tú y yo sabemos por experiencia, que tomar venganza jamás te deja tranquila y quieta; y guardarle rencor a alguien, es la vida amargarse” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Resentimiento y venganza afectan tu alma”; 26-11-2018.

El resentimiento, esa macabra urdimbre que teje su red con odios, con deseos de venganza, con revanchismos, frustraciones y hasta neurosis; tiende la maligna trama en forma de venganza. Y la venganza produce más amargura, más inquietud y más incertidumbre convirtiéndose en poderosa poción mortal y dañina. Sólo se puede vencer con el perdón y el amor. Por eso, Dios nos ordenó: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Lev.19:18.

Padre, quita de mí todo resentimiento, amargura, conmiseración y rencor; que pueda perdonar a quien me ha dañado y que jamás nazca en mí el deseo de cobrar venganza; mejor, lo dejo a Ti en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 8 de abril de 2018

La paz de Dios controla mi emoción

¿Qué guardará a mis emociones?
La paz de Dios: 
Nuestras emociones tienen el poder de controlar todo nuestro ser. Incluso el razonamiento, el intelecto, y las buenas costumbres ceden bajo la influencia emocional.  Por eso a ellas hay que controlar. Dicen los psicólogos que hay cuatro emociones primarias: Alegría, ira, tristeza y miedo. Sentimientos que las afectan como el amor, el odio, el rencor, la pasión, el egoísmo, los celos, la lujuria, la venganza; y otros subyacentes como la vergüenza, la conmiseración, el recelo, etc.  Las emociones están presentes en nosotros casi desde nuestro nacimiento mucho antes que habláramos y nos ayudan para adaptarnos a las diversas situaciones experimentadas.  Por ello, qué importante es dominarlas: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.” Flp.4:7.

Padre, pongo mis emociones dañadas bajo tu voluntad. Te pido por ellas sanidad y que tu Santo Espíritu me pueda dar siempre esa paz que guarda a mis emociones, a mi corazón y a mi mente en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 29 de marzo de 2018

Ni venganza ni rencor


¿Qué es lo que no quiere en ti el Señor?
Ni venganza, ni rencor: “Eulalio resoplaba, no había quien lo parara. Tiraba y lanzaba por los aires: sillas, mesas, botellas, en pares. Era mucho el daño hecho y llegó la policía, pero también el maestro Gaudencio. “Qué te pasa Eulalio, ¿por qué haces tanto daño?”—le preguntó el sabio. “Maestro, todo me sale mal.  Hoy no me pude, de mi padre vengar. Cuando era pequeño el dejó a mi mamá. Recuerdo también que le pegaba, ella se quejaba del dolor.  Esto me causó muchísimo rencor. Hoy quise acabar con él, pero, cuando le iba a disparar, algo me detuvo de accionar”—se sinceró el muchacho. “Gloria a Dios—atinó a exclamar Gaudencio—eso es obra del Señor. Eulalio, muchacho, te has quedado anquilosado en el denso barro del pasado. Dios te ordena: “No te vengarás”, también te dice: “Rencor no guardarás”; por lo tanto, deja de dañar y dañarte más” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Ni venganza ni rencor en ti quiere el Señor”; 28-03-2018. 

Cuando llegamos a tener ese sentimiento de hostilidad hacia una persona a causa de una ofensa o un daño recibidos, esto se llama rencor.  El rencor y resentimiento son un mismo sentimiento. Las ofensas, los agravios, enojos, opresiones, errores, injusticias, decepciones y heridas nos llegan a causar rencores. Esto por supuesto es de doble vía: si los recibo, como también sí se los hago a otros. Los resentimientos y rencores son las causas de las venganzas. Peligrosos y dañinos. Sólo se cura perdonando. “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” Lv.19:18.

Padre, perdono a quien me haya ofendido, porque ciertamente es la poderosa arma para eliminar el rencor o resentimiento. De manera que todo deseo de venganza en mí, sea destruido por perdonar, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.