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domingo, 8 de abril de 2018

La paz de Dios controla mi emoción

¿Qué guardará a mis emociones?
La paz de Dios: 
Nuestras emociones tienen el poder de controlar todo nuestro ser. Incluso el razonamiento, el intelecto, y las buenas costumbres ceden bajo la influencia emocional.  Por eso a ellas hay que controlar. Dicen los psicólogos que hay cuatro emociones primarias: Alegría, ira, tristeza y miedo. Sentimientos que las afectan como el amor, el odio, el rencor, la pasión, el egoísmo, los celos, la lujuria, la venganza; y otros subyacentes como la vergüenza, la conmiseración, el recelo, etc.  Las emociones están presentes en nosotros casi desde nuestro nacimiento mucho antes que habláramos y nos ayudan para adaptarnos a las diversas situaciones experimentadas.  Por ello, qué importante es dominarlas: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.” Flp.4:7.

Padre, pongo mis emociones dañadas bajo tu voluntad. Te pido por ellas sanidad y que tu Santo Espíritu me pueda dar siempre esa paz que guarda a mis emociones, a mi corazón y a mi mente en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 13 de marzo de 2018

Resentimiento que perdura es amargura

¿Qué es la amargura?
Un sentimiento duradero del resentimiento: “Yo tengo errores, pero él es peor que yo. Odioso, amargado, lleno de defectos y pecados. Lo más lindo es que pretende ante los demás, ser mejor, está loco este señor”—se quejó Eulalio ante su profe Gaudencio, sí el maestro sabio. Ya sabemos que Gaudencio le dice como consejo: “No pretendas nunca sentirte mejor porque señalas las faltas demás, lo que te hará sentir mejor es que tú no guardes rencor, y procedas en un momento a limpiarte de esos resentimientos. Si tienes en ti ese sentimiento que te perdura, sin duda, tu resentimiento se convertirá en amargura” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El resentimiento que perdura es amargura”; 12-03-2018.

Es un lastre tan pesado en la nave de nuestra vida, que termina por hundirnos totalmente. El resentimiento, es volver a sentir.  ¿Qué cosa? Un sentimiento de frustración, resentimiento, tristeza.  Especialmente cuando hemos sufrido una traición, una desilusión, un engaño o una injusticia. Como piedras guardadas en nuestro interior, cada resentimiento nos obliga a llevar una carga tan pesada, que al final caemos y nos detenemos. Pero eso no es todo, una vez en el suelo, brotan de nosotros raíces de amargura, que provoca contaminación en otros. “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” Heb.12:15.

Padre, la única manera de no tener resentimientos es perdonando a los demás, sus errores, engaños, frustraciones e injusticias. Esto de manera constante, para que no brote en mí ninguna raíz amarga que pueda contaminar a otros.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.