Mostrando entradas con la etiqueta amargura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amargura. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de octubre de 2019

Toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia


¿Qué debemos de quitarnos nosotros?
Toda amargura, enojo, ira, maledicencia, etc.: “No me explico por qué reacciono con enojo, para todo tengo como respuesta ira en manojo.”—dijo frustrado Eulalio. Su maestro el sabio Gaudencio le dijo esto despacio: “Debes aprender a quitarte todas esas malas actitudes: amargura, enojo, maledicencia. Todo resentimiento, ira y malicia. Pero para ello debes primero conocerte, saber que de todo eso padeces para luego pedirle, al Santo Espíritu que te lo quite” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Conocer lo malo en ti para quitarlo en Cristo por fin”; 07-10-2019.

Hacerse un autoexamen, o lo que se conoce como un inventario personal, requiere indagar y escarbar dentro de uno mismo, para encontrarse con la miasma interna personal. Es algo que provoca un shock en uno, porque hasta ahora te das cuenta de la realidad: estamos llenos de puras actitudes nocivas, o bien, defectos de carácter; o, lo que conocemos como pecados. Pero sólo sabiendo qué y cuánto de esto tenemos, podremos pedirle a Dios que nos quite esos defectos. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.” Efe.4:31.

Padre, enséñame Señor a poder auto examinarme con el fin de saber qué padezco mi Dios, y así pedirte a Ti puedas quitar todo pecado en mí, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 2 de junio de 2019

Y José lloró mientras hablaban


¿Cómo eliminamos los resentimientos?
Con el perdón de corazón: “Aurelio estaba muy molesto, así le confesó al maestro Gaudencio: “Tengo grandes resentimientos. Mis padres me abandonaron cuando yo era muy pequeño. Me di cuenta años después, cuando ellos quisieron volver con la familia que me dejaron. Yo ya no quise a ellos amarlos.”—dijo mientras se soltaba en llanto. Su maestro le hablo calmándolo: “Si tú cargas con resentimientos tu vida será un martirio, sólo tendrás sufrimientos. Te voy a guiar para que puedas a tus padres perdonar, verás cómo en tu vida todo cambiará” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “El resentimiento se sana con el perdón”; 01-06-2019.

Cuando padecemos de resentimientos profundos, nuestra vida se llena de futilezas, vacíos y de constantes infelicidades. La amargura nos cubre y los bueno que podemos disfrutar se diluye en disensiones, pleitos, acusaciones, gritería y maledicencias. Lo único que puede detener el crecimiento de los resentimientos, es el perdonar de corazón a tu ofensor. Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.” Gén.50:17.

Padre, que mi corazón siempre esté dispuesto a perdonar las ofensas que me puedan hacer los demás, de tal manera que no haya en mi alma resentimientos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 5 de mayo de 2019

Enojo, ira, gritería, maledicencia


¿Qué desea Dios que abandonemos?
Todo sentimiento y emoción negativa: “Aurelio llegó molesto tirando sillas, Eulogia lo sacó de sus casillas: “Esta mujer ya no la soporto—dijo gritando—es un tropezón en ayunas, ya no la aguanto. Ojalá nunca la hubiera conocido, pues sólo malestar trajo conmigo”. Su maestro, lo escuchó atento y le dijo contento: “Aurelio, quítate ese enojo, cae de hinojos y pídeselo al Señor. Que te quite esa amargura, esa gritería, ese dolor. Y toda maledicencia salga de tu boca, más toda malicia que hablar mal te provoca”. Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Abandonemos toda mal emoción y mal sentimiento”; 04-05-2019.

Alguien dijo por ahí, “la ira es un lujo que no me puedo permitir”. Cuando uno está airado, tiende a ser dominado por esta negativa emoción. Pero además, debo de desechar los resentimientos, las amarguras; porque están son las bases para la gritería y la maledicencia. Si abrazamos estos sentimientos y emociones, nos volvemos más vulnerables a los ataques y enfermedades. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.” Efe.4:31. 

Padre amado, que no abrace yo ninguna de estas emociones negativas, ninguno de estos sentimientos egocéntricos. Líbrame Señor de todos ellos, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 13 de marzo de 2018

Resentimiento que perdura es amargura

¿Qué es la amargura?
Un sentimiento duradero del resentimiento: “Yo tengo errores, pero él es peor que yo. Odioso, amargado, lleno de defectos y pecados. Lo más lindo es que pretende ante los demás, ser mejor, está loco este señor”—se quejó Eulalio ante su profe Gaudencio, sí el maestro sabio. Ya sabemos que Gaudencio le dice como consejo: “No pretendas nunca sentirte mejor porque señalas las faltas demás, lo que te hará sentir mejor es que tú no guardes rencor, y procedas en un momento a limpiarte de esos resentimientos. Si tienes en ti ese sentimiento que te perdura, sin duda, tu resentimiento se convertirá en amargura” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El resentimiento que perdura es amargura”; 12-03-2018.

Es un lastre tan pesado en la nave de nuestra vida, que termina por hundirnos totalmente. El resentimiento, es volver a sentir.  ¿Qué cosa? Un sentimiento de frustración, resentimiento, tristeza.  Especialmente cuando hemos sufrido una traición, una desilusión, un engaño o una injusticia. Como piedras guardadas en nuestro interior, cada resentimiento nos obliga a llevar una carga tan pesada, que al final caemos y nos detenemos. Pero eso no es todo, una vez en el suelo, brotan de nosotros raíces de amargura, que provoca contaminación en otros. “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” Heb.12:15.

Padre, la única manera de no tener resentimientos es perdonando a los demás, sus errores, engaños, frustraciones e injusticias. Esto de manera constante, para que no brote en mí ninguna raíz amarga que pueda contaminar a otros.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 15 de octubre de 2017

Sólo necesitamos voluntad para perdonar

¿Cuándo debemos de perdonar a quien nos ofendió?
En todo tiempo: “¡Qué gran sensación es el perdonar!  ¡Qué revelación de mi naturaleza emocional, psicológica y espiritual!  No se necesita más que la voluntad de perdonar, Dios hará el resto.  Perdonar es la forma final de amar” Reflexiones Diarias; 13 de Octubre;  AAHIVOC.

La amargura es el estado emocional de aquella persona que no ha perdonado.  Vive aún en el pasado y por lo tanto es infeliz en el presente.  Además, no deja ser feliz a los demás y busca siempre cómo infectar a otros con su amargura.  Ofende, grita, manipula, se conmisera, siempre cree tener la razón y hace guerra por ella.  Por esto es importantísimo perdonar inmediatamente a quien nos ha ofendido.  Uno de los mejores momentos para perdonar, es durante la oración.  De ahí que el propio Señor nos aconseja: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.  Mr.11:25.

Padre, aprovechamos este momento íntimo contigo para perdonar a aquellas personas que nos han ofendido.  De corazón te lo decimos: Perdonamos a nuestros enemigos, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El resentimiento que perdura es amargura

¿Qué pasa cuando el resentimiento es prolongado?
Se llena de amargura nuestra alma: “La verdad es que odio a mi padre.  Su alcoholismo fue más importante que nadie.  Ni siquiera mis ruegos de niño de que se quedara, pudieron evitar que nos abandonara.  Y luego las cosas que experimenté y viví, horribles.  Soledad, vagancia, drogas, todo fue terrible.”—se quejó Eulalio con su amigo Eustaquio.  “Resentido estás con tu padre, y ese sentimiento que te perdura ha llenado tu alma de amargura.  Y esto no te dejará vivir, pues vivarás siempre atado a tu pasado.  Todas tus acciones, esto es una ley segura, estarán infectadas por tu amargura” Cuentos del Reino Daniel Aragón; “Resentimiento que perdura, es amargura”; 20-09-2017. 
La amargura del corazón, es ese sentimiento prolongado de frustración o resentimiento, es ese sentimiento intenso y duradero de pena o aflicción.  La amargura te hace víctima y llegas a vivir encerrado en la conmiseración.  Por lo tanto, te vuelve una persona carente de amor, de cariño y de consideración hacia los demás.  Constantemente estás de malhumor y lleno de hostilidad que te hace la vida imposible a ti y a quienes te rodean.  Vive sufriendo y normalmente usará una válvula de escape para intentar mitigar su dolor: alcohol o drogas.  Mas las punzadas en el corazón, sólo Cristo nuestro Señor, podrá arrancarlas. “Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.”  Sal.73:21.

Padre, te presento mi dolor, mi resentimiento, la amargura de mi corazón.  Te pido perdón por esto Señor.  Arranca de mí este terrible sentimiento y llénalo de tu amor, gozo y paz.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Qué causa violencia y enferma a las personas no violentas?
El resentimiento: “¿Qué puedo hacer con mis resentimientos?  Ellos me embargan, toman mis emociones y lo que quiero es devolverlos con odio y asolamientos.”—gritó Eulalio a los cuatro vientos.  El sabio Gaudencio habló y así le aconsejó: “¿Sabes qué puedes hacer con ellos?  Anótalos y pregúntate ¡el porqué de tal o cual resentimiento!  Vas a descubrir que tu autoestima, o tus finanzas, o tus ambiciones vanas; quizás, tus relaciones personales, han sido heridas o de alguna forma amenazadas.  Si contigo eres sincero; vas a aprender, que lo peor que puedes hacer con tus resentimientos, es vivir ensayando formas de devolverlos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A los resentimientos no hay que devolverlos”; 08-08-2017;

El resentimiento es volver a sentir una y otra vez aquel sentimiento lleno de dolor y amargura que sufrimos alguna vez.  El resentimiento lo hace a uno violento, vengativo, obcecado, intolerante, amargado y odioso.  En las personas que están alrededor de un (a) resentido (a) hay temor, incertidumbre y sufren el maltrato, aunque ellas no hayan sido quienes hayan ofendido al resentido (a).   Lo mejor que podemos hacer es como José, perdonar y saber que jamás tenemos que devolver a los demás, ningún mal.  “Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.”  Gé.50:15.

Padre, sólo Tú puedes dar sanidad a nuestra alma y quitar de nosotros resentimientos y raíces de amargura.  En el nombre de Jesús te pido, que tu Santo Espíritu arranque en nosotros esos sentimientos de muerte y nos llene de paz y de gozo, de buenas palabras y obras para tu gloria.  Amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 17 de julio de 2017

Nosotros hacemos nuestros planes, ¿mas qué hace el Señor?
Endereza nuestros pasos: “Estoy caminando por la calle, y escucho que una moza le dice a otra, en tono de mucho convencimiento: "Yo programé mi vida de la siguiente manera..." Me quedé pensando: ¿Será que ella cuenta con las cosas que aparecen justamente cuando no las estamos esperando? ¿Pensará que Dios tal vez tenga un plan diferente, y mucho más interesante? ¿Habrá considerado la hipótesis de que -al realizar otras personas su programación estén interfiriendo con otras ideas y proyectos?  No sé si la frase que escuché fue fruto de la inexperiencia o de un delirio absoluto.”

La vida en este mundo nos da constantemente giros sorprendentes.  De llegar a estar en una privilegiada y deseada posición, podemos pasar en un “tris” a otra que puede que la califiquemos como amarga.  De estar sonriendo y festejando, a estar llorando y enlutados.  O totalmente contrario: de una situación de derrota, podemos pasar a una victoriosa.  Esto puede provocarnos angustias y ansiedades.  Pero, ¿hemos puesto nuestros planes al Señor?  Si así ha sido; ¿confiamos que Él es quien planifica y guía nuestra vida?  “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.” Pr.16:9.

Padre, continuamente estamos pensando en realizar nuestros propios planes.  Cuando los mismos no suceden como deseamos, la incomodidad, falta de fe, y carencia de hacer tu voluntad sobresale en una vida amargada y frustrada.  Por eso, hoy pongo mi vida y voluntad a tus cuidados y sé Tú guiándola en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 14 de julio de 2017

¿Cómo llegamos a obtener paz y descanso para nuestras almas?
Cuando aprendiendo de Jesucristo, nos volvemos mansos y humildes:“Por más que quiera no puedo.  Es que ser manso y humilde no lo quiero.  Si así soy, todos me van pisotear, conmigo todos se van a desquitar”—gritaba desesperado el joven Eulalio.  Mas así le aconsejó su amigo Eustaquio: “La humildad y mansedumbre no proviene de nosotros, esto sólo brota del Señor. Nosotros somos arrogantes, respondones, amargados y prepotentes. Así que necesitamos aprender de Dios, porque para ser humildes, debemos de llegar a realizar la voluntad de Jehová.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Humildad: Dios que haga tu voluntad”.  13-07-2017. 

Encontramos la humildad cuando estamos dispuestos a reconocer nuestros errores y defectos; cuando obedecemos las sugerencias o consejos de nuestras autoridades, cuando queremos servir a todos por igual sin hacer acepciones de personas. Encontrar la humildad es una alegría sin par, es agradecerle a Dios y a los demás; es querer cambiar, es desearlo y anhelarlo.  La humildad está cuando nos interesa el bienestar de los demás primero y no el mío propio.  Humildad es disponerse a hacer todo lo posible por no volver atrás. ¡¡La humildad es un paso de buena voluntad!! La humildad en resumen es: Hacer la voluntad de Dios y no la mía. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”  Mt.11:29.

Padre, te pido que me enseñes a hacer tu voluntad, que pueda aprender de Ti.  Sé que en mí no hay manera de cómo pueda realizarlo, pero con la ayuda de tu Santo Espíritu podré lograrlo, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.