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lunes, 7 de octubre de 2019

Os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial


¿Qué sucede cuando perdonamos a los que nos ofenden?
Nos libramos de esa carga y Dios nos libra de la nuestra: “La confesión de Eulalio dejó a todos un poco asustados: “No lo he perdonado—se expresó angustiado— a mi padre lo odio y lo odio por lo que nos hizo a todos nosotros. Sé que tampoco he tenido paz, pues he vivido cargando un lastre de más”—dijo mientras se agachaba como si un gran peso cargara. El maestro Gaudencio le dijo estas sabias palabras: “Eulalio, amado hijo, cuando tú perdonas no sólo te libras de la pesada carga del pasado, también Dios te libera de la carga que tú mismo has generado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Al perdonar te liberas de tu carga y la de los demás”; 06-10-2019.

Mira qué cosa más importante sucede a nuestro bien cuando perdonamos a los demás sus ofensas y daños. Por un lado, nos liberamos de esa pesada carga del pasado. Andamos cargando sobre nosotros esas maletas bien pesadas de la falta de perdón y del odio. Cuando perdonamos, “pum”; se desaparecen y ya no andamos por la vida todos corvados, como muertos. Ahora estamos ligeros, y hay más, Dios al perdonar, nos libra de nuestros pecados. Así que es doble la liberación del peso de la falta de perdón. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.” Mt.6:14.

Padre, perdona mis ofensas como yo perdono amado Padre, a quien me ofende. Que siempre tenga esta disposición de perdonar a mi agresor (a), en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 20 de agosto de 2019

Es más tenaz que una ciudad fuerte


¿Cómo es el hermano ofendido?
Mas tenaz que una ciudad fuerte: “Eulalio se sentía frustrado, Laurentino su hermano no quería perdonarlo: “Ya me he disculpado con él, sé que lo ofendí y con lo que le dije lo herí. Pero la ofensa lo tiene atrapado, no quiere que sea por él perdonado.”—dijo un poco afectado. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo pausado: “Derribar la muralla de un castillo, es más fácil que conseguir el perdón del hermano ofendido. Pues las contiendas entre hermanos son como las cerraduras de los bancos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La difícil tarea del perdonar a los demás”; 19-08-2019.

Sufrimos muchas veces porque estamos inmersos en torbellinos de resentimientos. Esto por la falta de perdón. Siempre está aquel pleito, el conflicto entre el miedo y el orgullo. Y la mayoría de veces ganaba el orgullo y otro tanto el miedo. Pero el pedir perdón y el perdonar estaban alejados de nuestras vidas. En Cristo esto cambia, pero cuando te encuentras con personas que no son cristianas, su orgullo es más fuerte que una muralla. “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.” Pr.18:19.

Padre, permíteme que pueda siempre perdonar a quien me ofende; permíteme tener siempre la humildad necesaria para pedir perdón por mi error; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 3 de junio de 2019

Como también nosotros perdonamos


¿Cómo se nos perdonan nuestras ofensas?
Perdonando las ofensas de otros: “Eustorgia le preguntó a su amiga, quería saber qué opinaba Orquídea: “Dime amiga, te escucho hablar: ¿Qué tan importante es el perdonar?”—fue la pregunta que le hizo. Orquídea se interesó muchísimo, así le dijo: “Cuando te perdono a ti las ofensas que me hiciste, Dios me perdona a mí los pecados que cometí. Es tan poderoso el perdonar, que nosotros conseguimos con los hombres y Dios, estar en completa paz” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdonar me trae completa paz”; 02-0-2019.

Es un ejercicio, no se necesita “sentir” perdonar. Sólo hay que hacerlo y luego, a medida que lo practicamos, sentiremos la necesidad de perdonar a los demás el daño que puedan causarnos. Cualquiera que sea la intensidad de la ofensa. Cuando perdonamos, qué grata sensación de bienestar sentimos, es integral: física, emocional, espiritual y mental. El perdón trae a nosotros bienestar, y fortalece nuestra comunión con el Creador. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Mt.6:12.

Padre, Tú me has revestido con esa disposición de practicar el perdón de las ofensas ajenas. Y como yo mismo ofendo a los demás, Tú siempre estás dispuesto a perdonar mis faltas, porque esa ha sido mi práctica aprendida de Ti. Gracias por darme de tu temor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 2 de junio de 2019

Y José lloró mientras hablaban


¿Cómo eliminamos los resentimientos?
Con el perdón de corazón: “Aurelio estaba muy molesto, así le confesó al maestro Gaudencio: “Tengo grandes resentimientos. Mis padres me abandonaron cuando yo era muy pequeño. Me di cuenta años después, cuando ellos quisieron volver con la familia que me dejaron. Yo ya no quise a ellos amarlos.”—dijo mientras se soltaba en llanto. Su maestro le hablo calmándolo: “Si tú cargas con resentimientos tu vida será un martirio, sólo tendrás sufrimientos. Te voy a guiar para que puedas a tus padres perdonar, verás cómo en tu vida todo cambiará” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “El resentimiento se sana con el perdón”; 01-06-2019.

Cuando padecemos de resentimientos profundos, nuestra vida se llena de futilezas, vacíos y de constantes infelicidades. La amargura nos cubre y los bueno que podemos disfrutar se diluye en disensiones, pleitos, acusaciones, gritería y maledicencias. Lo único que puede detener el crecimiento de los resentimientos, es el perdonar de corazón a tu ofensor. Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.” Gén.50:17.

Padre, que mi corazón siempre esté dispuesto a perdonar las ofensas que me puedan hacer los demás, de tal manera que no haya en mi alma resentimientos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 7 de abril de 2019

Para que vuestro Padre os perdone vuestras ofensas


¿Por qué es importante que perdonemos?
Porque nos beneficia a nosotros: “Eulalio llegó furioso; dijo presuroso: “Este Eustaquio anda loco, pues me pidió que a mi padre le perdone todo. ¿Cómo voy a perdonar semejante barbaridad? Él nos hizo sufrir y llorar; yo, definitivamente, no lo voy a perdonar. Además le voy a hacer un favor con mi perdón.”—dijo temblando del enojo. El maestro Gaudencio, esto le dijo con arrojo: “No Eulalio, estás muy equivocado. Lo que Eustaquio te sugirió está bien argumentado; ¿No sabes que cuando perdonas, tú eres quien más sale beneficiado?” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdonando para que mi Padre me perdone”; 06-04-2019.

Puede que tenga la falsa percepción de creer que si yo perdono a quien me ha dañado, injuriado, o de mí se ha burlado, le haré un favor a esta persona. Pero no, al perdonar con todo mi corazón a esta persona, me libro del resentimiento, la ira, la amargura, la intolerancia y otras. Cuando yo perdono, la paz puede habitar en mi alma. Y sobre todo, gozo de la misericordia de Dios, pues cada día que yo perdono, Él me perdona mi error. “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.” Mr.11:25.

Padre bendito, permite que mi corazón siempre esté limpio y pueda perdonar a quien me ofenda, me dañe, me engañe o me hiera y me maltrate; de manera que pueda siempre ser electo en tu perdón; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 24 de marzo de 2019

De la manera que Cristo perdonó, así hagámoslo nosotros


¿Qué no debemos de presentar a Dios?
Quejas por otros, sino decisión de perdón: “Eustorgia llegó llorando, de Eulogia se vino quejando: “Es que no la soporto, donde quiera que va es sólo alboroto. Nunca se está quieta, y sólo haciendo bromas pasa la nena. Además, se burla de los demás, y seria no se comporta jamás”—expuso la joven sobre su hermana. Su maestro le dijo con calma: “Esutorgia, en vez de ella quejarte, debes de perdonarla. La única manera de no quejarnos por alguien, es soportalo, perdonarlo y además tolerarlo. Y cuando se acaba la tolerancia, entra en acción la paciencia, a Dios cual fragancia” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A Dios no quejas, sino tolerancia y perdón”; 23-03-2019.

Cuántas veces hemos estado culpando a otros y quejándonos contra los demás por las circunstancias o los momentos difíciles que vivimos tantas veces en este mundo afectado y dañado. Nos quejamos de todo: de nosotros, de nuestra familia, de nuestros parientes, de los vecinos, de nuestro trabajo, de nuestra Iglesia, de nuestro país y hasta de Dios. La queja es conmiseración y ésta es hija predilecta del egocentrismo y la soberbia. Pero Dios nos manda a perdonarnos y no a quejarnos. “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Col.3:13.

Padre, que siempre pueda tener esa paciencia, benignidad y fe para soportar a los demás. Que pueda conocerme totalmente para que mi tolerancia hacia los demás aumente. Que pueda perdonar y restaurar, que pueda soportar con amor a los demás, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 16 de marzo de 2019

Y no me acordaré de tus pecados


¿Qué hace Dios con nuestros pecados?
Nos los borra y no se acuerda más de ellos: “Orquídea llegó a preguntar sofocada, quería saber si Dios sus pecados perdonaba y además los olvidaba: “Maestro contésteme por favor esta pregunta que no es furtiva, ¿qué tan cierto es que Dios perdona los pecados y además los olvida?” –preguntó con inquietud la chica. El sabio Gaudencio dio una contestación asertiva: “Así es amada hija mía, Dios borra todas nuestras rebeliones, eso está comprobado, más hace algo maravilloso: No se acuerda nunca más de nuestros pecados” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios perdona y olvida”; 15-03-2019.

Dios perdona nuestras transgresiones, por amor a sí mismo. Y porque se ama a sí mismo, nunca más se acuerda de ellos. En otras palabras, no se martiriza al estarlos recordando, ni daña a quienes los hemos hecho para hacernos sentir mal al recordárselos. No. ¡Cuánto bien nos haríamos si llegáramos a hacer esto! Perdonar y olvidar y nunca más sacar a relucir las fallas que nos hicieron. Entonces podríamos decir que nos amamos a nosotros mismos,  “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.” Is.43:25.

Padre, enséñame a amarme a mí mismo, de tal manera que pueda como Tú perdonar los pecados, ofensas y transgresiones de los otros contra mí, y nunca más acordarme de sus pecados, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 26 de agosto de 2018

Si Perdono mi Padre me perdona


¿Bajo qué condición Dios perdona mis ofensas?
Si perdono a mis semejantes sus ofensas: “Nuestra relación va cada día de mal en peor. Nos gritamos, nos ofendemos y cada quien busca un sendero diferente donde andemos. Cuando nos volvemos a encontrar es para pelear. Ya no aguanto esta situación porque Eulogia y yo, no podemos llegar a un acuerdo” –se expresó Eulalio. Su maestro, el sabio Gaudencio esto le respondió a viva voz: “Tú debes de practicar el tener buena voluntad, espero que esta situación te dé un sentimiento de incomodidad y quieras buscar la paz. El primer paso que debes de dar, es perdonar. Si no perdonas tú estarás mal, y tu relación se va a terminar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdonar para las relaciones restaurar”; 25-08-2018.

Las relaciones defectuosas con los demás están basadas principalmente en la falta de perdón. Y no perdonar a los demás, trae una grave implicación a mi vida: Me salgo de la gracia Divina. Porque una condición que Dios pone para perdonar mis pecados, es si yo soy capaz de perdonar a los demás. Para restaurar mis relaciones, tengo que cambiar, y para cambiar yo, debo de perdonar. Cuando perdono me hago libre y puedo entonces empezar una nueva relación. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” Mt.6:14-15.

Padre, que mi corazón siempre esté lleno de tu Santo Espíritu y el perdón esté presente en mi corazón. Yo decido, en obediencia a Ti y para mi propio beneficio, perdonar a todos los que me han ofendido. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 17 de agosto de 2018

Perdona nuestras ofensas


¿Por qué debemos de perdonar?
Porque nosotros alcanzamos con ello el perdón: “Llorando entró Eulogia, y dijo casi gritando: “¡Lo odio, lo odio! Yo no lo perdono. Lo que me ha hecho no tiene nombre, me ha herido, me ha destrozado ese hombre. Maestro Gaudencio, deme fuerzas para poder destruirlo por completo”—solicitó la joven. El maestro le espetó esto: “¿Quieres que nunca te vuelva a hacer más daño?—sí contestó la chica—entonces tienes que perdonarlo. Sí, no te asombres. Perdónalo porque al perdonarlo eres tú la que sale ganando” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdono Señor como tú me perdonas ahora”; 16-08-2018.

Cuando hemos leído o nos hemos aprendido de memoria el Padre Nuestro, debemos de recordar que pedimos y suplicamos perdón al Creador, y este perdón está en correspondencia de la manera que yo mismo perdono a quienes me ofenden. Así que, el perdonar, es un acto que me beneficia más a mí, que a la persona que estoy perdonando. Esto lo debo de tener en cuenta cuando los resentimientos quieran decirme otra cosa. Me digo a mí mismo: perdono a quien sea, que me haya afectado de cualquier modo, en cualquier circunstancia. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Mt.6:12.

Padre, perdono a quienes me han herido, afectado y dañado. En mi lista son varias personas. Y muchas veces una que otra persona. Más perdono todo, y bendigo a quienes me han herido. Ahora te pido perdón por el daño que yo Te he causado a Ti, al afectar a otros, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 1 de julio de 2018

Los de limpio corazón


¿Quiénes verán a Dios?
Los de limpio corazón: “No sé, no sé. ¿Cómo se puede creer en un Dios que no se puede ver?”—preguntó Eulalio totalmente azorado. Gaudencio le respondió calmado: “¿Quién dice que no puedes ver a Dios? Sí que puedes. Si te dispones a tener un limpio corazón, perfectamente podrás ver a Dios. Y te estoy hablando que podrás verlo en esta vida, podrás verlo en vos. Ahora, esto es fijo: que por tu cuenta jamás podrás tener un corazón limpio. Sólo será posible, si quien lo limpia es el Espíritu. Así, cuando perdones, podrás ver a Dios. Cuando des a otros, misericordia, podrás ver a Dios. Cuando realices cosas que jamás lo harías por ti mismo; conocerás al Altísimo” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Un limpio corazón, sólo con Dios”; 30-06-2018.

El Rey David oraba así en el salmo 51:10: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”. Sólo Él puede limpiar nuestro corazón: perdonando nuestros pecados, instruyéndonos en su conocimiento, dándonos su misericordia y verdad. Cuando reconocemos que sin Él nada podemos hacer, cuando aceptamos que le necesitamos. Cuando perdonamos, cuando reconocemos nuestros errores, los confesamos y pedimos perdón; ya a Dios, o a otra persona. Cuando ayudamos, servimos y amamos. Ahí entonces, vemos a Dios; pues no nos vemos nosotros. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mt.5:8.

Padre, te veo en mí cuando no me veo a mí. Cuando no me enfoco en lo mío, sino en Ti y tus propósitos. Cuando me humillo porque perdón pido, cuando reconozco mis errores, cuando me dispongo a ser misericordioso, cuando sirvo por amor, cuando amo. Entonces es cuando te veo, porque mi corazón has limpiado en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón; feliz día en el Señor.

lunes, 5 de febrero de 2018

Morir para vivir

¿Qué pasa cuando nos rendimos a Cristo y somos muertos en Él?
Ganamos en Él, viviremos en Él: “Es una paradoja hermosa, extraída directamente de la idea Bíblica de "nacer de nuevo" o "en perder la vida para encontrarla. Nos rendimos para ganar, regalamos para mantener, sufrimos para conseguir estar bien, morimos para vivir.” “Compartiendo Experiencia, Fortaleza y Esperanza, pág.156. Nar-Anon FGH, Inc.

Es de las muertes más lentas, la muerte de nuestro viejo yo, de nuestro viejo hombre. A medida que conocemos a Dios, poco a poco vamos entrando en un nuevo estado de conciencia.  Este nuevo estado de conciencia está basado en los preceptos bíblicos del perdón, de confesión de pecados, de humildad, de diligencia, de entrega, de buenas palabras, buen trato, de aceptar lo que no puedo cambiar porque confío en Dios, de servicio, de amor. Cosas, actitudes, y desempeños que no conocíamos. Poco a poco muere el viejo hombre en mí, para dar vida, a una nueva vida en mí. “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;” 2Tim.2:11.

Padre, realmente morir a mí no es tan difícil cuando me conozco con mis defectos y errores. Cuando admito que no puedo cambiarme solo, que te necesito a Ti, porque sin ti Ti nada puedo hacer. Y aceptar tu llamado para caminar a tu lado, morir para vivir en Ti.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


viernes, 24 de noviembre de 2017

Escondernos cuando pecamos

¿Cuál ha sido la reacción del ser humano cuando ha pecado?
Esconderse: “No sé por qué reaccioné así, quizás tuve miedo y me escondí.  Le había mentido a mi padre.  Le prometí no salir y me escapé con mis amigos, a la fiesta hui.  Tomé su auto sin que él se diera cuenta.  Luego con mi más cercanos nos fuimos de juerga, alcohol, mujeres, fiesta.  Choqué su auto, la policía encontró alcohol y drogas quizás vayamos unos años a prisión por una noche loca.  Pero cuando lo vi, tuve temor y me escondí. Tuve que agarrar valor y enfrentarme a mi padre, él sólo llegó para decirme: ya pagué tu cuenta, ahora eres libre.  Sal de ahí, no te escondas de mí”—le contó Eulalio a su amigo Eustaquio. Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Al pecar cuál es la reacción, escondernos del Señor”. 23-11-2017.

Es una reacción que ha sucedido desde los comienzos del hombre como creación.  Tanto la mujer como el varón, cuando pecaron se escondieron del Señor.  El problema es que, aunque tengamos ganas de meternos debajo de las piedras, de Él y de la situación del pecado, huir no podremos. Por eso tenemos que enfrentarlo y saber que por eso murió nuestro Señor por nosotros, porque somos pecadores.  No hay otra manera de darnos salvación.  Es confesar nuestro pecado, pedir perdón y saber que Él nos ha perdonado.  Procurar nosotros no volverlo hacer, trabajar en las cosas que le agradan a Él.  “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondieron el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.”  Gen.3:8.

Padre, llegar a Ti a pedirte perdón por nuestras faltas y errores es una constante diaria.  Pero ya no nos escondemos Señor.  Ahora decimos nuestros errores, faltas y defectos. Pero te damos gracias porque de algo nos has librado: de la vergüenza y del pecado.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 15 de octubre de 2017

Sólo necesitamos voluntad para perdonar

¿Cuándo debemos de perdonar a quien nos ofendió?
En todo tiempo: “¡Qué gran sensación es el perdonar!  ¡Qué revelación de mi naturaleza emocional, psicológica y espiritual!  No se necesita más que la voluntad de perdonar, Dios hará el resto.  Perdonar es la forma final de amar” Reflexiones Diarias; 13 de Octubre;  AAHIVOC.

La amargura es el estado emocional de aquella persona que no ha perdonado.  Vive aún en el pasado y por lo tanto es infeliz en el presente.  Además, no deja ser feliz a los demás y busca siempre cómo infectar a otros con su amargura.  Ofende, grita, manipula, se conmisera, siempre cree tener la razón y hace guerra por ella.  Por esto es importantísimo perdonar inmediatamente a quien nos ha ofendido.  Uno de los mejores momentos para perdonar, es durante la oración.  De ahí que el propio Señor nos aconseja: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.  Mr.11:25.

Padre, aprovechamos este momento íntimo contigo para perdonar a aquellas personas que nos han ofendido.  De corazón te lo decimos: Perdonamos a nuestros enemigos, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 8 de octubre de 2017

No temas si al perdir perdón te vayan o no a perdonar: ¡Pide perdón!

¿Pedir perdón, perdonar, es una elección_
Es una orden del Señor: “Ansioso estaba Aurelio, si actuaba recto, ¿eso era bueno?  Indeciso y en silencio, así estaba cuando lo encontró Gaudencio.  “¿Qué te pasa Aurelio?”—le preguntó sereno.  “Quiero ir a pedir perdón y remendar mi error, pero me pregunto: ¿Me perdonarán?  ¿Me aliviaré de esa vieja culpabilidad? ¿Acaso seré burlado, juzgado y condenado por la persona que he perjudicado?”—le expresó Aurelio todo angustiado.  “No pienses más.  Quien te pone esa duda y angustia es Satanás. La orden de Dios es perdonar y pedir perdón.  Tú has lo que tienes que hacer, deja lo demás al Señor” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La orden es perdonar y pedir perdón, deja lo demás al Señor”; 07-10-2017. 

Siempre, cuando estamos dispuestos a realizar algo bueno, vendrán a nosotros esas dudas y pensamientos.  Debemos de dejarlas a un lado y seguir la orden que primero nació en tu corazón.  No tengamos miedo de pedir perdón, independientemente si nos perdonan o no.  Ese no es nuestro problema, nuestra responsabilidad es pedir perdón y estar dispuestos a enmendar el error cuando este se pueda realizar. “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”  Col.3:13.

Padre, que siempre procedamos a ser capaces de pedir perdón las veces que fueran necesarias hacerlas.  Que podamos hacerlo sin temor, sin angustia o ansiedad, sino con certeza y convicción en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Qué causa violencia y enferma a las personas no violentas?
El resentimiento: “¿Qué puedo hacer con mis resentimientos?  Ellos me embargan, toman mis emociones y lo que quiero es devolverlos con odio y asolamientos.”—gritó Eulalio a los cuatro vientos.  El sabio Gaudencio habló y así le aconsejó: “¿Sabes qué puedes hacer con ellos?  Anótalos y pregúntate ¡el porqué de tal o cual resentimiento!  Vas a descubrir que tu autoestima, o tus finanzas, o tus ambiciones vanas; quizás, tus relaciones personales, han sido heridas o de alguna forma amenazadas.  Si contigo eres sincero; vas a aprender, que lo peor que puedes hacer con tus resentimientos, es vivir ensayando formas de devolverlos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A los resentimientos no hay que devolverlos”; 08-08-2017;

El resentimiento es volver a sentir una y otra vez aquel sentimiento lleno de dolor y amargura que sufrimos alguna vez.  El resentimiento lo hace a uno violento, vengativo, obcecado, intolerante, amargado y odioso.  En las personas que están alrededor de un (a) resentido (a) hay temor, incertidumbre y sufren el maltrato, aunque ellas no hayan sido quienes hayan ofendido al resentido (a).   Lo mejor que podemos hacer es como José, perdonar y saber que jamás tenemos que devolver a los demás, ningún mal.  “Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.”  Gé.50:15.

Padre, sólo Tú puedes dar sanidad a nuestra alma y quitar de nosotros resentimientos y raíces de amargura.  En el nombre de Jesús te pido, que tu Santo Espíritu arranque en nosotros esos sentimientos de muerte y nos llene de paz y de gozo, de buenas palabras y obras para tu gloria.  Amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

martes, 23 de mayo de 2017

¿Qué hacemos para ser perdonados, para no ser juzgados y no ser condenados?
Perdonemos, no juzguemos y no condenemos a los demás: “El mundialmente famoso psicólogo B.F. Skinner comprobó, mediante experimentación con animales, que premiando la buena conducta los animales aprenden más rápido y retienen con más eficiencia que castigando la mala conducta.  Estudios posteriores probaron lo mismo aplicado a los seres humanos.  Por medio de la crítica nunca provocamos cambios duraderos, y con frecuencia creamos resentimientos…El resentimiento que engendra la crítica puede desmoralizar empleados, miembros de la familia y amigos, y aun así no corrige la situación que se ha criticado”. Dale Carnegie, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936); pág.11.

Aprender a perdonar a los demás sus errores, pecados y fallas es básico y necesario si queremos que las personas y nosotros aprendamos, mejoremos y nos encaminemos hacia el sendero del bien, del acierto y del éxito.  Si regañamos, ofendemos y señalamos, nada de lo criticado y juzgado se compondrá.  Sin embargo, ganamos mucho cuando exponemos a los demás cómo nos ha afectado a nosotros sus fallas, pero que esperamos y confiamos, porque perdonamos, que todo será mejor.  “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.”  Lc.6:37.


Padre, nosotros somos los beneficiados cuando perdonamos, no juzgamos y no condenamos a los demás.  Porque esto nos trae verdadera paz y sabemos que sí así lo hacemos nosotros, cometedores de errores ante Ti  y los demás, seremos perdonados y no seremos juzgados ni condenados.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿Por qué debemos de perdonar a los que nos dañan?

Porque Dios nos ha perdonado a nosotros nuestros pecados: “Enojado Laurentino resoplaba ira por todos lados.  “¿Qué yo voy a perdonar a Eulalio el mal que me ha hecho a diario por varios años?  No, si yo con él muy bien me he portado.  ¿Por qué yo he de perdonarlo?”   “Laurentino, ¿has hecho un inventario moral de ti mismo?”—preguntó Gaudencio como mucho tino—la pregunta sobrecogió al joven sorpresivamente, así confesó directamente: “¿Inventario moral?  ¿qué es eso?, para qué me servirá si estamos hablando de perdonar.  “Es un ejercicio bueno y hay que hacerlo con honestidad.  Es tratar de saber tus defectos, tus errores y aquello no adecuado que has hecho.  Cuando tienes un resultado, podrás ver que cada uno de nosotros es una caja de Pandora lleno de males, que hemos hecho mucho daño, tanto o más como lo han hecho otros a nosotros.  Entonces estarás capacitado para perdonar todo mal”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Perdona a otros como Dios te perdona a ti tus errores”; 16-05-2017. 

Un buen ejercicio para llegar a ser capaces de perdonar a los demás, es poder saber qué es lo que Dios nos perdona.  No sólo en el pasado, sino que a diario.  No hay excusa alguna para no perdonar a los demás los daños que nos pudieron ocasionar.  Dios me perdona, porque yo puedo perdonar.  “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”  Efe.4:32.


Padre, gracias porque Tú nos das las fuerzas y el conocimiento a diario para poder ser benignos y misericordiosos los unos con los otros, y perdonar el daño que me han ocasionado, en el nombre de Jesús.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel AragónFeliz día en el Señor.