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lunes, 5 de febrero de 2018

Morir para vivir

¿Qué pasa cuando nos rendimos a Cristo y somos muertos en Él?
Ganamos en Él, viviremos en Él: “Es una paradoja hermosa, extraída directamente de la idea Bíblica de "nacer de nuevo" o "en perder la vida para encontrarla. Nos rendimos para ganar, regalamos para mantener, sufrimos para conseguir estar bien, morimos para vivir.” “Compartiendo Experiencia, Fortaleza y Esperanza, pág.156. Nar-Anon FGH, Inc.

Es de las muertes más lentas, la muerte de nuestro viejo yo, de nuestro viejo hombre. A medida que conocemos a Dios, poco a poco vamos entrando en un nuevo estado de conciencia.  Este nuevo estado de conciencia está basado en los preceptos bíblicos del perdón, de confesión de pecados, de humildad, de diligencia, de entrega, de buenas palabras, buen trato, de aceptar lo que no puedo cambiar porque confío en Dios, de servicio, de amor. Cosas, actitudes, y desempeños que no conocíamos. Poco a poco muere el viejo hombre en mí, para dar vida, a una nueva vida en mí. “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;” 2Tim.2:11.

Padre, realmente morir a mí no es tan difícil cuando me conozco con mis defectos y errores. Cuando admito que no puedo cambiarme solo, que te necesito a Ti, porque sin ti Ti nada puedo hacer. Y aceptar tu llamado para caminar a tu lado, morir para vivir en Ti.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


martes, 26 de septiembre de 2017

Obedecer a Dios es vida y gozo

¿Por qué hemos de obedecer los mandamientos del Señor?
Para que vivamos y seamos multiplicados: “Los muy contados miembros que han insistido en hacer caso omiso de las Tradiciones no han inspirado a otros a seguir su ejemplo. Obedecemos nuestras Tradiciones gustosamente porque son necesarias para la supervivencia... Las obedecemos porque debemos y porque queremos. Tal vez el secreto de su poder radica en el hecho de que estas comunicaciones vivificadoras brotan de la experiencia concreta y tienen sus raíces en el sacrificio y el amor.”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.249.

La Palabra de Dios, sus mandamientos, decretos y leyes, están escritos para destruir y contrarrestar los efectos nocivos y de muerte que el pecado en nosotros nos ha ocasionado.   Está basado en la experiencia del sufrimiento, el dolor y la afectación de muerte que este mundo afectado y caído nos ha brindado desde que pecamos.  Ha brotado con raíces profundas del sacrificio y el amor que Dios ha tenido y tiene por nosotros, a lo largo de la historia. “porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.”  Dt.30:16.

Padre, el guardar tus mandamientos y decretos es un asunto de vida o muerte, de bendición o de maldición, de alegría o tristeza; permíteme hoy tenerlos en mi corazón y ponerlos en práctica para darte gloria, el bien de mis semejantes y para mi propia vida y bendición en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.