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martes, 5 de junio de 2018

Si morimos a nuestro ego


¿Qué pasa si morimos a nuestro ego?
Llevaremos fruto: “En el proceso de aprender a amarme y amar a otros, sin condiciones, entiendo las palabras de San Agustín: “El amor mata lo que fuimos para permitirnos ser lo que no éramos.” Hivoc. Mi reflexión del día.

La transformación, el cambio, que se produce en uno a través del dolor, implica la rendición total del área en que Dios nos quiere transformado.  Para ello, al rendirnos, morimos a esa posición de resistencia, de entronización de nuestro ego. Damos paso en nuestra alma, del “yo” al “Yo Soy”, y en cuando esto sucede, morimos para llevar mucho fruto. “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” Jn.12:24.

Padre, gracias te doy por permitirme morir a mi ego en muchos aspectos, sé que aún he de morir en otras áreas, y que Tú con tu poder transformador me cambias hacia tu imagen para que lleve mucho fruto, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 5 de febrero de 2018

Morir para vivir

¿Qué pasa cuando nos rendimos a Cristo y somos muertos en Él?
Ganamos en Él, viviremos en Él: “Es una paradoja hermosa, extraída directamente de la idea Bíblica de "nacer de nuevo" o "en perder la vida para encontrarla. Nos rendimos para ganar, regalamos para mantener, sufrimos para conseguir estar bien, morimos para vivir.” “Compartiendo Experiencia, Fortaleza y Esperanza, pág.156. Nar-Anon FGH, Inc.

Es de las muertes más lentas, la muerte de nuestro viejo yo, de nuestro viejo hombre. A medida que conocemos a Dios, poco a poco vamos entrando en un nuevo estado de conciencia.  Este nuevo estado de conciencia está basado en los preceptos bíblicos del perdón, de confesión de pecados, de humildad, de diligencia, de entrega, de buenas palabras, buen trato, de aceptar lo que no puedo cambiar porque confío en Dios, de servicio, de amor. Cosas, actitudes, y desempeños que no conocíamos. Poco a poco muere el viejo hombre en mí, para dar vida, a una nueva vida en mí. “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;” 2Tim.2:11.

Padre, realmente morir a mí no es tan difícil cuando me conozco con mis defectos y errores. Cuando admito que no puedo cambiarme solo, que te necesito a Ti, porque sin ti Ti nada puedo hacer. Y aceptar tu llamado para caminar a tu lado, morir para vivir en Ti.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.