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sábado, 16 de marzo de 2019

Y no me acordaré de tus pecados


¿Qué hace Dios con nuestros pecados?
Nos los borra y no se acuerda más de ellos: “Orquídea llegó a preguntar sofocada, quería saber si Dios sus pecados perdonaba y además los olvidaba: “Maestro contésteme por favor esta pregunta que no es furtiva, ¿qué tan cierto es que Dios perdona los pecados y además los olvida?” –preguntó con inquietud la chica. El sabio Gaudencio dio una contestación asertiva: “Así es amada hija mía, Dios borra todas nuestras rebeliones, eso está comprobado, más hace algo maravilloso: No se acuerda nunca más de nuestros pecados” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios perdona y olvida”; 15-03-2019.

Dios perdona nuestras transgresiones, por amor a sí mismo. Y porque se ama a sí mismo, nunca más se acuerda de ellos. En otras palabras, no se martiriza al estarlos recordando, ni daña a quienes los hemos hecho para hacernos sentir mal al recordárselos. No. ¡Cuánto bien nos haríamos si llegáramos a hacer esto! Perdonar y olvidar y nunca más sacar a relucir las fallas que nos hicieron. Entonces podríamos decir que nos amamos a nosotros mismos,  “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.” Is.43:25.

Padre, enséñame a amarme a mí mismo, de tal manera que pueda como Tú perdonar los pecados, ofensas y transgresiones de los otros contra mí, y nunca más acordarme de sus pecados, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Reconozco mis rebeliones


¿Qué debemos de reconocer delante de Dios y los hombres?
Nuestras rebeliones, nuestros errores: “Le preguntaron sus estudiantes al maestro, qué pasaba cuando él se equivocaba. Él contestó presto: “Analizo y medito acerca de los pormenores del específico suceso, trato de hallar qué elemento fue el catalizador que me impulsó a realizar ese mal. Luego le pido a Dios su perdón, y le dejo a Él que me dé las fuerzas para lograrlo y en el futuro vencer. Pero también, si ofendí a alguien, voy y pido perdón tratándolo de hacerlo casi al instante” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Reconocer tu error delante de Dios y a quien usted ofendió”; 30-10-2018.

Cuando me equivoco, cuando yerro o peco, y lo reconozco inmediatamente delante de Dios y de los hombres, suceden tres cosas al mismo tiempo: Renuevo la esperanza; la esperanza que podré vencer en un determinado momento; venceré en esto que me causó problemas. Regenero mi fe, porque me doy cuenta que Dios está conmigo para vencer. Y recobro mi dignidad y respeto; yo mismo: delante de Dios y delante de mí, principalmente. “Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” Sal.51:3.

Padre, gracias te doy porque me permites revisarme y reconocer qué son mis defectos, mis pecados, mis rebeliones. Y cuando he fallado, esta falla está delante de mí, para reflexionar y meditar; y luego admitirla delante de Ti y los hombres, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


sábado, 9 de junio de 2018

Nuestras justicias como trapo de inmundicias


¿Qué son nuestras justicias ante Dios?
Como trapos de inmundicia: “Todos nosotros cometeremos errores, algunos reparables y otros no. A menudo nos encontraremos con fracasos - a veces por accidente, a veces causados por nosotros mismos, y aun otras veces provocados por la injusticia y la violencia de otra gente. La mayoría de nosotros llegaremos a alcanzar algún grado de éxito material en el mundo, y en cuanto a esto, el problema del tipo apropiado de aceptación será verdaderamente difícil. Luego se presentarán la enfermedad y la muerte. ¿Cómo podremos aceptar todas estas cosas?” 03-1962; William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.270.

Difícilmente aceptamos cometer errores y reconocer nuestros fracasos. El problema es que siempre nos consideramos tener la verdad y la justicia con nosotros. De ahí que nuestra justicia enarbolada ante un determinado problema es vacía y oscura. Pero no queremos aceptar las injusticias y las formas violentas que se expresan en otra gente; ¿y las nuestras? ¿Nos acordamos de ellas? Cuando nosotros deseamos que las personas actúen y hagan lo que nosotros consideramos es justo, ya estamos siendo injustos porque queremos ocupar el lugar de Dios. “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” Is.64:6.

Padre, aceptar tantas cosas que no me gustan de las personas de este mundo, es llegar a encontrar la paz en Ti. Pero Tú nos invitas a amarlas aún, a perdonarlas y muchas veces esto nos trae frustración y congoja. Pero cuando me acuerdo que “mis justicias” son como suciedad delante de Ti, entonces puedo llegar a aceptarlas con tu ejemplo, amor y ayuda, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 6 de marzo de 2018

Realizarse un inventario moral

¿Qué debemos realizar en nosotros para conocernos?
Un inventario moral: “Es que era como si la vida nos pasara por encima. Simplemente hacía las cosas y lo importante era sentirme en la cima. Si había consecuencias negativas o no, no me importaba, simplemente las ejecutaba. ¿Te imaginas? No sé cuántas cosas irreprochables hice, consciente o inconsciente. Pienso que por eso yo no me amaba”—confesó de corazón Eutaquio, a su maestro Gaudencio. Él sabio le aconsejó al momento: “Eso que sientes, de Dios te viene. Debes de pedirle al Señor que te ayude en realizar un inventario interior. Y tienes razón: para poderte amar, debes de conocer cómo estás. Qué defectos y pecados tienes, pedirle a Dios que te ayude a eliminarlos, pedirle perdón a Él y a quienes cometiste transgresión. Descansar y en ti aceptarlos, hasta que Dios te ayude a quitarlos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “El examen interior”; 06-03-2018. 


Una vida sin Dios es atroz. Pero esto no significa que una vida en Dios nos impida realizar cosas que a Él no le agradan. ¿Cómo realmente soy? ¿Qué pecados, iniquidades y defectos tengo? ¿Realmente los aborrezco? Al examinarme internamente, con la ayuda de Dios y usando algún programa que me permita revisar mi yo interior, puedo darme cuenta cuál ha sido mi transgresión. Comprender los esquemas de mis creencias, mis ideas, mis sentimientos, mis emociones, mis actitudes, mis comportamientos. Esto es saber cómo me ha afectado el pecado, y en qué debo pedir perdón y ayuda a Dios. “¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi transgresión y mi pecado.” Job.13:28.

Padre, sólo con tu ayuda puedo entender y saber aquellos pecados y transgresiones que se esconden subyacentemente en otros que están a la vista, o que son mayores. Miedos, temores, complejos, manías, afectaciones, defectos, actitudes incorrectas, malas respuestas. Hazme entender mi transgresión Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

miércoles, 10 de enero de 2018

El cambio nos lleva a reconocer mis responsabilidades

¿Qué trae consigo el cambio personal?
La aceptación de mis responsabilidades: “La esencia de todo el progreso es la buena disposición de hacer los cambios que conducen a lo mejor y luego la resolución de aceptar cualquier responsabilidad que estos cambios nos entrañen.” Bill Wilson; “Como lo Ve Bill”, pág. 115.

Desde pequeños tratábamos de eludir las responsabilidades, no queríamos afrontarlas. Cuando hacíamos algo indebido y teníamos que vérnosla con papá o mamá, lo mejor era echar la culpa a otros (hermano (a), o amigo (a)). Sin embargo, cuando aprendemos de Dios y leemos su Palabra, adquirimos un nuevo estado de conciencia.  Este nuevo estado me hace asumir mis responsabilidades para enfrentar mis errores sin temor. Esto nos produce un cambio, y nos encamina hacia la perfección. “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.” Luc.19:8.

Padre, reconocer mis debilidades y errores, confesarlos delante de Ti y otra persona es importante, pero más es asumir y aceptar mi responsabilidad para responder por ella. Porque al hacerlo produce en nosotros un crecimiento hacia la imagen de Cristo.  Que tu amor me dé fuerzas para enfrentar las consecuencias de mis defectos y enmendar en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Un inventario de lo que en ti ha hecho el Señor

¿Qué nos anima el Señor?
A despojarnos del viejo hombre con sus hechos: “Es que es sencillo, a veces pienso que no he crecido.  De veras, continuamente me reviso, de manera interna lo hago.  ¿Y qué me he encontrado? Que aún cargo en mí muchos defectos”—dijo un poco angustiado el joven Eustaquio.  Su consejero y amigo, el sabio Gaudencio, así le dijo: “No te angusties por aquellos defectos que aún no te han dejado.  Alégrate por aquellos que ya de ti se alejaron.  Eso significa que tú en Dios vas enrumbado. Poco a poco vas avanzando.  Ya dejarás en su momento, todo lo demás”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dejando de una vez, un defecto a la vez”. 30-11-2017. 

Hay veces no entendemos, que Dios es quien trabaja en nosotros con nuestros defectos.  Todos queremos y anhelamos ser perfectos, pero nos encontramos con que aún estamos de ese estado lejos. Sin embargo, vamos caminando hacia ello.  Haz un inventario de tus antiguos defectos, crea una lista de lo que Dios te ha liberado; “Sí—diría Eustaquio—Dios me ha quitado estas adicciones: fumar, tomar, consumir drogas.  También el miedo, resentimiento, la modorra.  Qué decir de mis complejos: sentirme no amado, abandonado.  ¿Y qué otros pecados? Ser egocéntrico, libre de conflictos internos, de la procrastinación, del aburrimiento, de la soledad, de la envida y los celos.  Del yoquepierdismo y la inseguridad, de la falta de responsabilidad.  De fallar la provisión de mi hogar, de no servir a los demás.  Pero lo más importante, he comenzado a aprender a amar” ¿Ves? Eso es bastante. ¿Y tú? “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas, de vuestra boca.  No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos” Col.3:8-9.

Padre, Tú te muestras en mí, en la labor que has hecho de irme liberando de cada uno de mis defectos.  Conmigo vas caminando y me vas enseñando.  Aún no soy perfecto, pero sé que de todos mis defectos liberado seré, por el poder que hay en Él; en Cristo Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 31 de julio de 2017

¿Cómo debe de ser la confesión de nuestros pecados ante Dios y los hombres?
Asumiendo totalmente la culpa y responsabilidad: “…el autoexamen y la confesión de nuestros defectos, tampoco me han resultado demasiado difíciles. Naturalmente, mi autoanálisis ha sido frecuentemente imperfecto. A veces, no compartía mis defectos con la gente apropiada; en algunas ocasiones, he confesado sus defectos, en lugar de los míos; y en otras, mi confesión de defectos se ha parecido mucho a una queja clamorosa de mis circunstancias y problemas.”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.239.

Es común de nuestra parte señalar los defectos o pecados de las demás personas que los nuestros.  Otra mala costumbre es, responsabilizar a otros o a las circunstancias de nuestros errores y tragedias.  Pero asumir con responsabilidad nuestros pecados, errores o defectos de carácter; confesarlos delante de Dios y de los hombres (delante de personas adecuadas: consejeros íntimos, psicólogos, psiquiatras, pastores, sacerdotes, etc.); es una excelente decisión que conduce al perdón y al cambio.  “Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.” 2Sam.24:10.

Padre, Tú eres nuestro máximo confesor y además a Ti jamás podremos engañarte al confesar nuestros errores, pecados o defectos de carácter.  Te pedimos que tengamos la honestidad necesaria para asumir con responsabilidad nuestros errores, confesarlos delante de Ti y los hombres para el perdón de los mismos y estar disponibles al cambio por tu Santo Espíritu; en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.