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lunes, 14 de enero de 2019

Y ella se enderezó luego


¿Qué desea el Señor de nosotros?

Darnos sanidad enderezando nuestras vidas: “Orquídea preguntó a su maestro, lo siguiente acerca del Reino: “Al recibir a Cristo, tengo asegurada el cielo. ¿Sólo voy a la iglesia, sirvo y espero?”—preguntó con acierto. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo contento: “No, no es sólo eso. Dios quiere que en todo un proceso, aprendamos a andar por sus caminos rectos. Persigue que aprendamos a amar; darnos sanidad, por eso, todo lo torcido que hay en nosotros, desea enderezar.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La sanidad integral: todo lo torcido en nosotros enderezar”; 14-01-2019.

Egocentrismo, miedos, complejos, enfermedades; controladores, manipuladores, ignorantes, soberbios, adictos, lujuriosos, iracundos, conmiserativos, avaros, envidiosos, temerosos, dependientes emocionales, etc. Todos estos pecados o defectos de carácter; nos impiden amar de verdad. Es la verdadera enfermedad; todo está torcido. El Señor quiere darnos la sanidad integral, esto es, todo eso torcido enderezar. “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.  Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.” Lc.13:12-12.

Padre, sé que Tú nos has visto, sabes qué cosas de nosotros está torcido. Prácticamente es todo. Heme aquí Señor, Tú que me has visto, endereza en mí todo lo torcido, para glorificarte aún más, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

¿Quién podrá entender sus propios errores?

¿Qué no podemos entender solos?
Nuestros propios errores, nuestros pecados: “¿Qué es el egocentrismo?, ¿cómo se manifiesta?  —le preguntó Eustaquio al maestro Gaudencio esperando una buena respuesta. “Es una delgada línea interna.  Todos, de alguna manera, queremos tener un público cautivo y cautivado.  Queremos que nos noten, ser el centro de atención; recibir un trato especial, que nos tengan en consideración.  Internamente anhelamos dejar una marca, pero todo es como una gran actuación.  Y el único objetivo: Usar esta actuación como una protección del enorme vacío que hay en nuestro corazón” Cuentos del Reino; Daniel Aragón.  “El autoengaño y egocentrismo van de la mano”; 14-09-2017.

Muchos defectos de carácter se ocultan tan subrepticiamente, que nosotros consideramos que son los demás quienes nos dañan, o que tenemos derecho a dañar porque hemos sido dañados. Pero la verdad es que nos consideramos tan esenciales, que creemos que somos especiales, y hasta mejores que los demás.  Entonces aparecen otros defectos, llamados “subyacentes” que acompañan al egocentrismo y autoengaño: conmiseración, yoquepierdismo, vanidad, egoísmo, hedonismo, etc.  ¿Quién nos podrá librar de ellos?  Sólo Dios.  “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.”  Sal.19:12.

Padre, hoy te pido me ayudes a entender mis propios errores, mi actitud egocéntrica y vanidosa.  Que pueda apartar todos esos defectos de mi vida para practicar el amor, el servicio y el bendecir a los demás exaltándote sólo a Ti en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

lunes, 31 de julio de 2017

¿Cómo debe de ser la confesión de nuestros pecados ante Dios y los hombres?
Asumiendo totalmente la culpa y responsabilidad: “…el autoexamen y la confesión de nuestros defectos, tampoco me han resultado demasiado difíciles. Naturalmente, mi autoanálisis ha sido frecuentemente imperfecto. A veces, no compartía mis defectos con la gente apropiada; en algunas ocasiones, he confesado sus defectos, en lugar de los míos; y en otras, mi confesión de defectos se ha parecido mucho a una queja clamorosa de mis circunstancias y problemas.”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.239.

Es común de nuestra parte señalar los defectos o pecados de las demás personas que los nuestros.  Otra mala costumbre es, responsabilizar a otros o a las circunstancias de nuestros errores y tragedias.  Pero asumir con responsabilidad nuestros pecados, errores o defectos de carácter; confesarlos delante de Dios y de los hombres (delante de personas adecuadas: consejeros íntimos, psicólogos, psiquiatras, pastores, sacerdotes, etc.); es una excelente decisión que conduce al perdón y al cambio.  “Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.” 2Sam.24:10.

Padre, Tú eres nuestro máximo confesor y además a Ti jamás podremos engañarte al confesar nuestros errores, pecados o defectos de carácter.  Te pedimos que tengamos la honestidad necesaria para asumir con responsabilidad nuestros errores, confesarlos delante de Ti y los hombres para el perdón de los mismos y estar disponibles al cambio por tu Santo Espíritu; en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

sábado, 29 de julio de 2017

¿Qué realmente nos hace libre?
El conocer la Verdad: “Cuando empecé a mirar más de cerca, me di cuenta de mis graves deficiencias: Yo era un alcohólico; yo era un neurótico.  Yo estaba rebosante de defectos de carácter. Pero estas cosas, con el tiempo y con ayuda, podrían ser tratadas. Ya no tengo que correr con el terror de pesadilla de un monstruo interior.  Yo había visto la verdad, y la verdad me había liberado, para poder esconderme menos, y buscar más.  El esfuerzo por escapar de la verdad es el padre de la ansiedad. La verdad es al espacio interior lo que el sol es a un jardín.”  “La Ansiedad”; Lo Mejor del Grapevine (Vol.1), pág. 134.

El no conocer la verdad nos hace prisioneros del error y la mentira.  Recuerda que Satanás es el padre de la mentira.  Tratar de huir de la verdad nos vuelve ansiosos y enfermos.  Pero cuando conocemos a Jesucristo, quien es la Verdad; cuando, llegamos a tener un despertar espiritual; entonces, logramos obtener un nuevo estado de conciencia.  Esto nos permite conocernos y saber cómo nos encontramos, de qué nos liberta el Señor y sobre todo que sin Él nada somos, nada podemos hacer.  “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”  Jn.8:32.

Padre, que tu Verdad sea constantemente revelada en nosotros en todas nuestras áreas.  Queremos ser libres al conocer la verdad sobre nosotros, quiénes somos, dónde y cómo estamos y hacia dónde vamos.  Que gocemos pues de esa libertad que nos da el conocer la Verdad, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.