Mostrando entradas con la etiqueta juzgar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juzgar. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de octubre de 2019

Estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.


¿Qué pasa con el siervo de Dios que cae?
Volverá a estar firme por el Señor: “Pues sí, la verdad que no me explico la conducta y comportamiento de Eulogia, es que definitivamente se comporta como una loca”—se expresó así de su hermana, Eustorgia. El sabio Gaudencio la quedó viendo, y de pronto ya le estaba esto diciendo: “Y Tú, ¿quién eres para juzgar al criado ajeno? Eulogia no es tu sierva, es del Señor, para Él puede estar en pie, o bien caer. Pero Dios para levantarla de nuevo, poderoso es.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No hay que juzgar al siervo ajeno”; 13-10-2019.

¿Por qué debo de estar juzgando a otros? ¿Por qué he de juzgar a mis hermanos? ¿Acaso es a mí a quien trabajan? No. Ellos no son mis siervos, son del Señor. Así que si ellos fallan, a mí no me fallan, es al Señor. Y si ellos están en alto, no es por mí por quien están en alto, es por su Señor. Lo más bello es que el mismo Cristo ha prometido que aunque estén caídos, Él es poderoso para hacerlos estar firme de nuevo. No los dejará en ese lamentable estado. “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.” Rom.14:4.

Padre, que no juzgue a nadie. Bastante tengo conmigo mismo, y como decía el apóstol Pablo, “ni yo mismo me juzgo”. Debo de saber que son tuyos y que Tú eres Poderoso para hacerlos estar en el buen camino, para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 31 de mayo de 2019

Decidid no poner tropiezos


¿Qué es lo que debemos de decidir?
No poner tropiezo u ocasión de caer a nuestros hermanos al juzgarlos: “Aureliano a Eulogia llegó juzgando: “Es que actúa como una perdida, todas las noches tiene salida; no dice adónde va, con quiénes va, ni a qué va. Para mí que anda muy mal”—se desahogó con su maestro, el sabio Gaudencio. El profesor se estuvo un momento quieto, y al fin le aconsejó esto: “Aureliano, no juzgues a tu hermana, ni a tu hermano. Cuando juzgamos a otros, es como ponerles una trampa y estamos esperando que caigan. Por ello te digo no en vano: Cuando juzgas, tú te estás afectando” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No juzguemos para no poner tropiezos”; 31-05-2019.

Los daños en nuestros espíritus, mentes y emociones son tan complejos que se nos hace imposible desmadejarlos en el tiempo.  Seguir los hilos hasta saber las causas y los porqué de las actuaciones es algo inadmisible para nosotros, pero no para el Señor. Cada persona es tan diferente, cada mente un laberinto que se impulsa por motivos distintos, que se controla por diversas y enmarañadas circunstancias, movidas por sentimientos tan diversos, que no podemos conocer las influencias que han afectado determinada personalidad. Por eso, no juzguemos a los demás, no le pongamos tropiezos. “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.” Rom.14:13.

Padre, sólo Tú puedes amarme tal como soy, porque sólo Tú puedes entenderme. Así mismo sólo Tú puedes darme las enseñanzas necesarias y la motivación para producir en mí el cambio que Tú requieres de mí, para ser tu servidor e instrumento. Por ello, que no juzgue a nadie, ni a mí mismo Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Ahora oye mi voz



¿Qué se debe de evitar al aconsejar?
Criticar, culpar, señalar: “Eustaquio quiso saber cómo se había de aconsejar, por eso fue donde Gaudencio para escucharlo hablar. “En primer lugar debes de saber que quien se te acerca para recibir un consejo, confía en ti, en tu sano y buen juicio y esto es un privilegio.  Jamás pues te sientas superior a quien te llega a consultar y desea contigo hablar. De pecador a pecador van a hablar, de discípulo a discípulo, de hermano (a) a hermano (a); por lo tanto, ten cuidado de señalar, juzgar, criticar o querer imponer tu voluntad. Muéstrale las opciones y déjale que decida, lo que escoja o haga es su decisión, su problema, nunca demuestres molestia; no regañes ni reconvengas. No es tu hijo (a), ni tu marioneta.” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “Aconsejar sin criticar ni juzgar”; 13-09-2018.

Qué importante es no juzgar, no culpar, no criticar ni señalar a quien se va a aconsejar. Por lo general tendemos a querer hacerlo, sin embargo los mejores resultados de recibimiento del Señor y de cambios, se dan cuando somos capaces de auto controlarnos. Si queremos ser humildes, debemos de ser fuertes en nuestra fe para no dejarnos arrastrar por impulsos emocionales. Amables y misericordiosos, tratando de fortalecerlos con tu propia experiencia y hablando de tus propios errores, de tus fortalezas y de cómo has podido vencer tal y cual problema. Luego aconsejar siempre, de tal manera que la persona pueda ser quien decida qué hacer. “Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.” Éxo.18:19.

Padre, dame siempre de la humildad necesaria para no señalar, culpar, o juzgar a aquellas personas que tengo que aconsejar. Dame amor y misericordia para amarlas, aún cuando ellos tomen una decisión que a mis ojos sea equivocada, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Juzgando con falsa rectitud


¿Qué nos recrimina el Señor?
El juzgar y ver la paja en el ojo ajeno: “Armados de esta falsa justificación, convencidos de nuestra rectitud, nos lanzamos al ataque. Puede ser cierto que haya una auténtica necesidad de remediar una situación perjudicial. Puede ser cierto que tengamos que valernos de algunos hechos desagradables. Pero lo decisivo del asunto será cómo nos comportemos. Es imperativo que estemos seguros de no contarnos entre aquellos que ven la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio. Por lo tanto, es conveniente hacernos las siguientes preguntas: "¿Tenemos una clara comprensión de la gente involucrada en esta situación? ¿Estarnos seguros de habernos enterado de todos los hechos? ¿Es realmente necesaria alguna crítica o intervención por nuestra parte? ¿Podemos decir con toda seguridad que no estamos asustados o airados?" Únicamente después de someternos a un examen así, podemos confiar en que estemos actuando con el cuidadoso criterio y con el espíritu de amor que siempre serán necesarios para mantener nuestra propia integridad.” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.262.

Qué importante es hacernos esas cuatro preguntas que nos sugiere Bill Wilson; ¿Tengo una clara compresión de la gente involucrada, tengo todos los hechos comprobados, es realmente necesaria mi intervención, no estoy asustado ni enojado?; porque nuestra hipocresía al querer calificar a otros basados en una pseuda rectitud nuestra, nos hace juzgar, señalar y atacar. Es fácil además ver las afectaciones en otras personas de la caída; pero no es fácil ver las mías. Lo difícil es ver lo que Dios hace (y puede hacer) en las personas transformándolas. “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” Mt.7:3.

Padre, que mi rectitud esté basada en amar a los demás y no desearles daño, ni juzgarles, ni señalarles; sino, por el contario, en querer ayudarles, apoyarles, edificarles y fortalecerles. Que la hipocresía sea eliminada en mi vida y siempre tome en cuenta que Tú eres quien juzgas y quien redimes. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 7 de enero de 2018

En todo tiempo ama el amigo

¿Quién es como hermano en tiempos de angustias?
El amigo: “No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y compartirlo contigo. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites estaré junto a ti. No puedo evitar que tropieces, Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomes en la vida, me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides. No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco ese espacio necesario para crecer. No puedo evitar tu sufrimiento cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.  No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser, solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.” Parte de poema “A los amigos” Jorge Luis Borge.  Yo quiero un amigo así, y deseo ser un amigo con esas cualidades: “En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.” Pr.17:17,

Padre, Tú eres ese amigo fiel, el que hace posible tener esa actitud en cada situación arriba planteada.  Permíteme ser un amigo como Tú, y dar a los demás ese tipo de amistad para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

lunes, 14 de agosto de 2017

No juzgo para no ser juzgado

¿En su gracia, qué desea el Señor que hagamos nosotros a los demás?
Que no juzguemos, ni señalemos: “Cuenta una leyenda tradicional que cuando el Hijo de Dios expiró en la cruz, fue directamente al infierno para salvar a los pecadores.  El diablo se puso muy triste. -Ya no tengo nada que hacer en este universo -dijo Satanás. -¡A partir de ahora, todos los marginados, los que transgreden los preceptos, los que cometen adulterio, los que no respetan las leyes religiosas, todos éstos serán enviados directamente al Paraíso!  Jesús lo miró y sonrió: -No te preocupes -le dijo al pobre diablo. -Vendrán para acá todos aquellos que por creerse llenos de virtudes viven condenando a quienes no siguen mi palabra. ¡Espera unos cientos de años y verás que el infierno estará más lleno que antes!”  Paulo Coelho; “Reflexiones Diarias”; CÓMO MANTENER EL INFIERNO LLENO; pág.84.

Lo anterior por supuesto es ficción.  Pero, reflexionemos: Si con nosotros derramó su gracia; pues siendo pecadores y mereciendo la muerte no nos juzgó como deberíamos, ni nos pesó con su balanza de justicia; por qué vamos nosotros a juzgar a los demás si no somos el Juez.  Si hemos alcanzado un determinado nivel de mejoría, si hemos llegado a crecer un poco acercándonos a la estatura de Cristo, menos hemos de juzgar a los demás.  Pues si Él ordenó tal cosa, ¿cómo voy a atreverme a juzgar a los demás?  “No juzguéis, para que no seáis juzgados.  Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.”  Mat.7:1-2.

Padre, pido perdón por haber juzgado actitudes, pensamientos, posiciones ideológicas de muchísimas personas que juzgué en mi soberbia posición.  Te pido que me des esa dosis de humildad para hoy, de tal manera que no juzgue, si no que proceda a extender la mano de quien la necesite y dar a conocer tu gracia al buscarte y arrepentirnos.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 16 de julio de 2017

¿Qué seremos si seguimos a Jesús?
Pescadores de hombres para su Reino: “Yo iba a pescar al estado de Maine, todos los veranos.  Personalmente, me gustan sobremanera las fresas con crema; pero por alguna razón misteriosa a los peces le gustan las lombrices.  Por eso, como cuando voy de pesca no pienso en lo que me gusta a mí, sino en lo que prefieren los peces, no cebo el anzuelo con fresas y cremas.  En cambio, balanceo una lombriz o saltamontes frente al pez y le digo: “¿Te gustaría comer esto?”   ¿Por qué no proceder con igual sentido común para pescar gente?”  Dale Carnegie; “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”; 1936; pág. 20.

Como vemos, todo pescador es inteligente.  Siempre usa para su pesca, algún cebo que atraiga a los peces.  En educación se llama: “Aprendizaje Significativo”.  Bill Wilson, creador de los doce pasos de Alcohólicos Anónimos, que se ha difundido a nivel mundial y se aplican ahora para vencer cualquier tipo de adicción, le llamó: “Lenguaje del Corazón”.  No es criticando ni señalando, ni juzgando, muchos menos condenando que podemos acercarnos a los que necesitan de Jesús.  Es amándoles y hablándoles ese lenguaje de amor que caracteriza el evangelio del Señor.  “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”  Mt.4:19.

Padre, danos hoy la sabiduría para llegar a toda persona necesitada de Ti, que Tú has puesto en nuestro camino, para hablarles con ese “Lenguaje de Amor” y enseñar las cosas significativas que hay en tu Reino, para nosotros y para ellos.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

miércoles, 7 de junio de 2017

¿Cómo debo de hablar a los demás para incentivarlos a mejor trabajar?
Con palabra amable, agradable y bondadosa: “Una de las primeras personas en el mundo norteamericano de los negocios a la que se le pagó un salario anual de más de un millón de dólares (cuando no había impuesto a los ingresos y una persona que ganaba cincuenta dólares a la semana podía vivir muy bien), fue a Charles Schwab…Schwab aseguraba que se le pagaba ese sueldo por su capacidad de tratar con la gente…considero—dijo Schwab—que el mayor bien que poseo es mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres, y que la forma de desarrollar lo mejor que en el hombre es por medio del aprecio y del aliento…yo jamás critico a nadie…estoy deseoso de ensalzar, pero soy remiso para encontrar defectos”  Dale Carnegie, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936); pág.17.

No es con gritos ni ofensas, no es con señalamientos ni críticas, no es juzgando ni castigando, que se logra lo mejor de las personas.  Es con palabras amables, con aprecio, amor y aliento para ellos.  Uno puede pensar que debe de encontrar más dinamismo, producción y productividad en las personas a base de hacer lo contrario, pero no es así, ni así lo señala la Palabra: “Y ellos le contestaron diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán siempre.”  2Cr.10:7.

Padre, pido perdón porque en un tiempo de mi vida pensé que la mejor dirección que podía hacer en los demás era señalar los errores, criticar a los demás (aunque le llamaba constructivamente) y hasta gritar.  Esto no debe de ser así, debo de recordarme que la buena palabra, la amable, el aliento y aprecio, son mejores argumentos para la unidad, productividad y coordinación laboral.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.


martes, 23 de mayo de 2017

¿Qué hacemos para ser perdonados, para no ser juzgados y no ser condenados?
Perdonemos, no juzguemos y no condenemos a los demás: “El mundialmente famoso psicólogo B.F. Skinner comprobó, mediante experimentación con animales, que premiando la buena conducta los animales aprenden más rápido y retienen con más eficiencia que castigando la mala conducta.  Estudios posteriores probaron lo mismo aplicado a los seres humanos.  Por medio de la crítica nunca provocamos cambios duraderos, y con frecuencia creamos resentimientos…El resentimiento que engendra la crítica puede desmoralizar empleados, miembros de la familia y amigos, y aun así no corrige la situación que se ha criticado”. Dale Carnegie, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936); pág.11.

Aprender a perdonar a los demás sus errores, pecados y fallas es básico y necesario si queremos que las personas y nosotros aprendamos, mejoremos y nos encaminemos hacia el sendero del bien, del acierto y del éxito.  Si regañamos, ofendemos y señalamos, nada de lo criticado y juzgado se compondrá.  Sin embargo, ganamos mucho cuando exponemos a los demás cómo nos ha afectado a nosotros sus fallas, pero que esperamos y confiamos, porque perdonamos, que todo será mejor.  “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.”  Lc.6:37.


Padre, nosotros somos los beneficiados cuando perdonamos, no juzgamos y no condenamos a los demás.  Porque esto nos trae verdadera paz y sabemos que sí así lo hacemos nosotros, cometedores de errores ante Ti  y los demás, seremos perdonados y no seremos juzgados ni condenados.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 19 de mayo de 2017

¿Qué logra la suave respuesta?
Aparta el furor: “Si Al Capone, “Dos Pistolas” Crowley, Dutch Shultz (grandes asesinos de EUA), los hombres y mujeres desesperados tras las rejas de una prisión, no se culpan por nada, ¿qué diremos de las personas con quienes usted, lector, o yo, entramos en contacto?  John Wanamaker, fundador de las tiendas que llevan su nombre, confesó una vez: “hace treinta años he aprendido que es una tontería regañar a los demás.  Bastante tengo con vencer mis propias limitaciones…”  La crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse.  La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento”.  Dale Carnegie, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936); pág.10-11.

Lo peor es que creemos que es necesario criticar, reprender y hablar muy fuerte a los demás cuando tenemos la razón, o la justicia está de nuestro lado.  Entonces señalamos, juzgamos y afectamos a los demás.  Si hacemos esto, el resentimiento será el fruto de nuestro proceder.  Mas la palabra amable, positiva y gratificante; es constructiva, es edificante y cambia la actitud en los demás.  “La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira.”  Pr.15:1. (BLA).

Padre, permítenos ser siempre pro positivos, que de nuestra boca no salgan gritos, ni regaños, ni señalamientos, ni reprehensiones hacia los demás, por el contrario: Que haya en nuestros labios esa palabra que edifica y construye.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.