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miércoles, 14 de agosto de 2019

Ha inclinado a mí su oído


¿Una razón más por la cual amar a Jehová?
Porque nos sabe escuchar: “Eustaquio preguntó a su maestro, acerca de esto: “Dígame señor, ¿Cómo puedo en realidad ministrar a mi gran amor?”—le inquirió levantando emotivamente su voz. El sabio le contestó: “Algo muy importante que tienes que usar, es que más sustancial que hablar, es a tu esposa saber escuchar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Escuchar es mejor que hablar”; 13-08-2019.

Nos encanta el hablar, y queremos que a quienes les hablamos nos escuchen atentamente, lo requerimos y muchas veces hasta lo exigimos. Pero, ¿sabemos nosotros escuchar a los demás? Dios, nuestro Señor, quien tiene siempre Palabra poderosa, milagrosa y sanadora; es quien más y mejor nos escucha: Nuestra alegría, nuestras penas, nuestras súplicas. Y qué importante nos sentimos cuando nos oye. De la misma manera, aprendamos a escuchar a los demás y a saber ministrar con sólo oír: sin juzgar, sin señalar, sin contra argumentar sin interrumpir. “Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas; Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días.” Sal.116:1-2.

Padre, te amo Señor porque sé que Tú me escuchas todo; mis alabanzas a Ti, mi cantar, mi pedir, mi suplicar, mi problemática y hasta mis sueños y anhelos. Que haya en mí esa capacidad de escuchar a los demás que hay en Ti, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


jueves, 10 de mayo de 2018

Es de sabio saber escuchar


¿Quién escucha y oye el consejo?
El sabio y el entendido: “Maestro Gaudencio, usted tiene mucha sabiduría, y siempre está con la respuesta adecuada a la ocasión, dígame, ¿Cómo hizo para poder alcanzar ese estado de erudición?”—preguntó el muchacho Eustaquio. “Fácil amado hijo—contestó el sabio—he aprendido que no es cierto que tengo todas las respuestas, si las tuviera, nada más aprendiera. Que la fuente de la sabiduría e inteligencia es Dios, nuestro Señor. Tengo que tener la humildad de saber que puedo aprender de los demás, pero primero debo saber escuchar. Incluso debo de aprender de los consejos que ellos me dan. Aprendo también cuando estoy sirviendo, cuando doy consejo y extiendo la mano al necesitado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Escuchar para ser sabio”; 10-05-2018.  

Si no sabemos escuchar ¿cómo podremos aprender de los demás? El escuchar, no el oír, el escuchar los argumentos de los demás es muy importante para hilvanar una solución a un conflicto, para fortalecer las relaciones, para emprender un negocio o una empresa, etc. Pero, sobre todo, escuchar la Palabra de Dios y atender el consejo del Señor, eso es lo mejor. Pon en práctica esto: escucha a tu esposa (o), a tu hijo (a), a tu amigo (a), a tu jefe, a tu vecino (a), etc. Escucha sus quejas, sus argumentos, su posición. Respétela, toma lo bueno de esto. Medita en ello y Dios te dará una solución, ahí aprenderemos sabiduría. No escuchar a los demás, es soberbia y necedad. “Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo,” Pro.1:5.

Padre, que mis oídos estén atentos a escuchar a los demás, porque si hablo no aprendo, pues hablo de lo que sé, pero si escucho tengo la oportunidad de aprender. Que mi corazón y mis oídos siempre estén humilde para escuchar y atender los consejos, pero sobre todo Señor, cuando vienen de Ti, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 


lunes, 12 de marzo de 2018

Escucha el consejo y recibe la correción

¿Qué debemos de hacer para llegar a ser sabios en nuestra vejez?
Escuchar el consejo y recibir la corrección: “Me recriminó mi padre, claramente me lo indicó: “debes de dejar de salir con Eulalio, si no deseas afectarte vos. ¿Quieres terminar tus estudios?, deja la vida compulsiva y necia; regresa a estudiar a tu escuela”—así le habló Eustaquio a su maestro Gaudencio. Y éste le indicó: “Como consejero te diré como siempre, que tú tienes en tu poder la decisión final de la aplicación o no, de este consejo que te voy a dar. En primer lugar, escucha el consejo de tu padre, analízalo.  Ve todas sus partes. Llega a una conclusión. Si ésta es que tiene razón, pues acepta la corrección. ¿Quieres ser sabio en tus futuros consejos y opinión? Acepta mi consejo y ponlo en acción.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Analizar, meditar y aceptar el consejo que te van a dar”; 11-03-2018.

Todos recibimos órdenes y disposiciones. Muchas veces nuestro orgullo, autoengaño o vanidad, se resiste a acatarlas.  O bien, nos encontramos en una situación que está bien afectada.  De ahí que todos en algún momento necesitamos de un consejo.  Un verdadero consejero, siempre va a dejarnos la libertad de tomar la decisión final, además de ser estrictamente confidencial. Nos ayudará a eliminar el miedo, la comodidad y el autoengaño. Posiblemente nos sacudirá el ego. Pero, si tenemos delante un buen consejo, recibámoslo y pongámoslo en práctica.  Posiblemente llegaremos a ser sabios y viejos. “Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez” Pr.19:20.

Padre, que mi orgullo y vanidad se aparten para dar espacio a escuchar el buen consejo.  El tuyo, que eres mi Padre, el de mis consejeros, el de mis padres terrenales, de aquellos amigos sinceros.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 14 de enero de 2018

Prestos a oír, tardos en hablar

¿Cómo debemos de actuar en una conversación?
Prestos a oír, tardo para hablar y enojarnos: “La mayor parte de las personas no escuchan con la intención de comprender, sino para contestar.” Stephen R. Covey; Los 7 hábitos de la gente eficaz, Paidós, Barcelona, 1992, p. 276.

Ese es nuestro principal problema.  No escuchamos para meditar y reflexionar acerca de lo nos están diciendo.  No escuchamos con la intención de comprender a la persona que nos está exponiendo algún problema, y más si el mismo tiene que ver conmigo.  No. Nuestra atención y escucha se produce con el objetivo de poder contender, de querer contraargumentar, de intentar aplastar los argumentos proferidos por la otra persona.  Lo hacemos de manera airada y que le quede muy claro que no somos lo que ella dice, que si le he herido o atacado ha sido por defensa y que su actuación me ha servido de base apologética para justificar mi mal actuar. Pero esto no debe de ser así, ni tampoco trae nada constructivo. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Sgo.1:19-20.

Padre, realmente debemos de aprender a escuchar con el objetivo de atender la queja o súplica que la otra persona desea expresarme al querer comunicarse conmigo.  Que mi actitud sea escuchar y no tratar de defenderme a costa de ni siquiera dejar hablar a mi contraparte. Que pueda comprender, entender y que mi contestación sea reflexiva, amable y basada en tu Palabra, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 7 de enero de 2018

En todo tiempo ama el amigo

¿Quién es como hermano en tiempos de angustias?
El amigo: “No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y compartirlo contigo. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites estaré junto a ti. No puedo evitar que tropieces, Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomes en la vida, me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides. No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco ese espacio necesario para crecer. No puedo evitar tu sufrimiento cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.  No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser, solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.” Parte de poema “A los amigos” Jorge Luis Borge.  Yo quiero un amigo así, y deseo ser un amigo con esas cualidades: “En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.” Pr.17:17,

Padre, Tú eres ese amigo fiel, el que hace posible tener esa actitud en cada situación arriba planteada.  Permíteme ser un amigo como Tú, y dar a los demás ese tipo de amistad para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

martes, 17 de octubre de 2017

El que responde precipitado, siempre será avergonzado

¿Qué debemos de hacer para no pasar vergüenza o cosechar necedad?
No ser precipitados para hablar:“Las palabras salieron en ráfaga de la boca de Aurelio.  No se midió, tan sólo se precipitó.  “Te odio Eulogia, te odio.  ¿Por qué me mientes?  Mira que comprobé tu versión de manera fiel y es muy seguro que me seas infiel.  ¡No quiero nada contigo, vete, sigue tu camino!”  “Está bien, si así lo quieres, así lo haré.  Tan sólo te diré: Si te mentí antes, no fue porque me vería con un amante.  Por el contrario, a tu madre fui a ayudarle.  Ella tiene un serio problema, pero ella no quería que tú lo supieras.”  Aurelio quedó en silencio.  Sintió que el mundo se lo tragaba y lo enviaba adentro.  Pero por ahí pasaba el sabio Gaudencio: “Hay hijo mío, no te apresures al hablar y emitir juicio.  El que responde antes de escuchar, necedad y vergüenza va a cosechar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No te apresures al hablar, responde después de escuchar” 16-10-2017. 

Tenemos la falta de carácter y la mala costumbre de hablar y emitir juicio antes de escuchar a la persona con la que tenemos conflictos por nuestra precipitación.  Pensamos un torrente de ideas maliciosas porque creemos que nos ven la cara de tontos.  Entonces nuestra ansiedad va creciendo y cuando estamos en frente de la persona le dejamos ir montón de improperios, supuestos, falsedades.  Todo acompañado de desconfianza, ofensas y rechazo.  Pero luego nos damos cuenta del error y entonces la vergüenza cae sobre nosotros.  pero volvemos a repetir el asunto y entonces ya nos volvemos necios. “El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza.”  Pr.18:13.

Padre, que podamos ser lo suficientemente sabios y prudentes, para no apresurarnos en responder cuando no hemos escuchado.  Que nuestra estima sea tan apropiada, que jamás tengamos la sensación de que se burlan de nosotros.  Danos dominio propio para ser prudentes, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

jueves, 31 de agosto de 2017

Afinar el oído del corazón

¿Cuándo escuchamos la voz de Dios?
Cuando queremos y nos disponemos a escucharla: “En un desierto de África, caminaban un maestro sufí y su discípulo. Cuando cayó la noche, los dos montaron la tienda de campaña, y se aprestaron a descansar.  -¡Qué silencio! -comentó el discípulo. -Nunca digas: "¡qué silencio!" -respondió el maestro. -Di en cambio: "no consigo escuchar a la naturaleza."” Paulo Coelho, Reflexiones Diarias, EL SILENCIO DE LA NOCHE; pág.90.

Hay muchos de nosotros que tenemos los oídos incircuncisos y no queremos oír la voz de Dios, aunque Él nos hable de muchas maneras.  Su Palabra está ahí para hablarnos; sus siervos que predican la misma, están ahí y, por medio de ellos, hablarnos; su creación está ahí, pero muchas veces ni a ella escuchamos, menos a Dios hablándonos a través de la misma.  Lo que necesitamos entonces es, afinar el oído de nuestro corazón, para escuchar su voz.   “Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí.” Sal.81:11.

Padre, esté atento mi corazón y mi oído para escucharte; pues tu Palabra, entre otras muchas más maravillosas cualidades, tiene vida, es restauradora y además consoladora.  Que siempre esté dispuesto a escucharte en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor.