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viernes, 31 de mayo de 2019

Decidid no poner tropiezos


¿Qué es lo que debemos de decidir?
No poner tropiezo u ocasión de caer a nuestros hermanos al juzgarlos: “Aureliano a Eulogia llegó juzgando: “Es que actúa como una perdida, todas las noches tiene salida; no dice adónde va, con quiénes va, ni a qué va. Para mí que anda muy mal”—se desahogó con su maestro, el sabio Gaudencio. El profesor se estuvo un momento quieto, y al fin le aconsejó esto: “Aureliano, no juzgues a tu hermana, ni a tu hermano. Cuando juzgamos a otros, es como ponerles una trampa y estamos esperando que caigan. Por ello te digo no en vano: Cuando juzgas, tú te estás afectando” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No juzguemos para no poner tropiezos”; 31-05-2019.

Los daños en nuestros espíritus, mentes y emociones son tan complejos que se nos hace imposible desmadejarlos en el tiempo.  Seguir los hilos hasta saber las causas y los porqué de las actuaciones es algo inadmisible para nosotros, pero no para el Señor. Cada persona es tan diferente, cada mente un laberinto que se impulsa por motivos distintos, que se controla por diversas y enmarañadas circunstancias, movidas por sentimientos tan diversos, que no podemos conocer las influencias que han afectado determinada personalidad. Por eso, no juzguemos a los demás, no le pongamos tropiezos. “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.” Rom.14:13.

Padre, sólo Tú puedes amarme tal como soy, porque sólo Tú puedes entenderme. Así mismo sólo Tú puedes darme las enseñanzas necesarias y la motivación para producir en mí el cambio que Tú requieres de mí, para ser tu servidor e instrumento. Por ello, que no juzgue a nadie, ni a mí mismo Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 30 de mayo de 2019

Aunque caí me levantaré, Jehová será mi luz


¿Por qué no se han de alegrar nuestros enemigos aunque caigamos?
Porque Dios nos levantará: “Afligido Laurentino llegó hasta donde estaba su maestro y amigo: “Mi enemiga me señaló mi error y de mí se burló.  De hecho hasta se alegró. Es verdad, caí en la tentación, mas ahora estoy sumido en mi dolor. ¿Qué puedo hacer señor?”—le preguntó con sinceridad. Su mentor le dijo la verdad: “Dile a tu enemiga que no se alegre Laurentino, porque tú tienes un mejor destino. Pues, aunque caíste, Dios te levantará y aunque tú en las tinieblas mores, tu lámpara y luz es Jehová” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Mi luz es Dios, las tinieblas no temo yo”; 29-05-2019.

Mucha gente está pendiente y nos están viendo constantemente, para no perderse el momento en que podamos caer. Si esto te pasa, no te preocupes, es el enemigo quien no te soporta verte erguido (a).  Y bien, habrá momentos en que caeremos, pero jamás te inquietes, Dios con su poder nos levantará para estar aún más firmes. Y sí aún morásemos en las tinieblas, no importa, porque siempre tenemos una lámpara que jamás se agota: El Espíritu es la luz que disipa nuestras tinieblas y nos guiará nuevamente hacia el Camino de Santidad donde hay siempre Luz y verdad. “Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.” Miq.7:8.

Padre, sé que cuando mi pie ha resbalado ha sido tu misericordia quien me ha sostenido firme. Y cuando he llegado a caer, tu brazo extendido me ha vuelto a levantar. Cuando he morado en la oscuridad, jamás tu Luz se apagó en mí y más bien me guiaste hacia la verdad para encontrar libertad, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Enfrentar la adversidad con gozo

¿Qué debemos de hacer contra la adversidad?
Tenerla por sumo gozo: “A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso no le llames adversidad, llámale sabiduría.  A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar. A eso no le llames castigo, llámale enseñanza…” Tomado del poema Anónimo: “A Eso”.

“La adversidad nos presenta con nosotros mismos”—dijo cierto poeta.  Y es que sólo con ella nos damos cuenta de quiénes somos realmente.  ¿Nos disgusta cuando las personas no hacen lo que uno espera de ellos?  ¿O, nos quejamos y conmiseramos porque nos pasó tal o cual fatalidad? ¿Y si erramos, será por la adversidad?  Pero al fin, qué es adversidad: se refiere a algo o alguien que resulta contrario u opuesto, desfavorable o enemigo. Sinónimos: infelicidad, desdicha, desventura, fatalidad, desastre, accidente, tribulación, dificultad, problema, tener mala pata. Pero como ves, todo eso es una opción nuestra, si la tomamos así, o lo vemos como una oportunidad para enderezar nuestro carácter.  “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,” Sgo.1:2.

Padre, gracias te damos porque Tú nos enseñas que no es que debemos de luchar o pelear en contra de la adversidad.  Es poner buena voluntad de nuestra parte para poder verte a Ti a la par nuestra para poder llenarnos del coraje y valentía para enfrentarla y superarla en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 30 de julio de 2017

¿Qué realmente abate al hombre?
La soberbia: “¡Me voy, me voy!  Definitivamente no tolero a ese señor.  Es que es tan petulante, tan engreído.  La verdad no ¡soporto a Laurentino!”—expresó enfadado Aureliano.  El buen sabio Gaudencio esto le dijo: “Acuérdate que ese “engreído” te ha ayudado a caminar por el camino de bienestar que has elegido.  La soberbia—mi estimado amigo—se manifiesta en una cadencia: Primero intolerancia, luego el resentimiento y después la imprudencia.  ¿Quieres por la soberbia ser abatido?  ¡Adelante mi amigo!  Pero después no llores como hombre, las decisiones que tomes como niño”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Las tres expresiones de la soberbia”; 29-07-2017. 

Lo he visto y lo he experimentado.  La soberbia, ese terrible sentimiento de superioridad que provoca un trato distante y despreciativo hacia los demás, tiene sus etapas.  Aparece primero la intolerancia.  No tienes capacidad para tolerar opiniones o actitudes diferentes a las tuyas. Luego brota casi inmediatamente el resentimiento: Ese engañoso sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de ciertas ofensas, o daños sufridos, y que se manifiesta en palabras o actos hostiles.  Y luego, da lugar a la imprudencia: Acciones o palabras realizadas sin tener en cuenta los riesgos y peligros que éstas conllevan.  Por último, viene el abatimiento: la separación, la caída, la desgracia, la deshonra: “La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.” Pr.29:23.

Padre, que la soberbia en nosotros sea echada fuera por medio de alcanzar la humildad en nuestro espíritu y nuestra mente.  Sólo Tú puedes ayudarnos a obtener ese grado o nivel de humildad necesario para reconocer nuestro error y pedir perdón.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.