Mostrando entradas con la etiqueta fracasar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fracasar. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2018

Aceptamos la derrota para obtener la victoria


¿Para Dios qué es posible?
Para el Señor todo es posible: “Tuvimos que abandonar toda nuestra querida filosofía de la autosuficiencia. Esto no se consiguió con la acostumbrada fuerza de voluntad; se trataba más bien de un asunto de desarrollar la buena disposición de aceptar estas nuevas realidades de la vida. Ni huimos ni peleamos. Pero si aceptamos. Y entonces nos liberamos. No había ocurrido ningún desastre irremediable” 03-1962; William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.271.

¿Puedes con esa enfermedad? ¿Crees que puedes enfrentar esa adicción? ¿Piensas que tu vida saldrá de ese constante fracasar? ¿Aspiras a algo mejor, pero ves lo difícil y casi imposible que es llegar con éxito a la meta? ¿Podrás alcanzar aquellas cosas que tanto anhelas y por lo cual peleas sin resultado? Son muchas las áreas donde en realidad necesitamos éxito. Pero éste no puede venir sin antes realizar dos cosas: La primera, aceptar que nosotros no podemos con lo que hemos por tanto tiempo luchado solos. La segunda es rendirnos ante el Señor, pues lo que nosotros no podemos lograr con Él sí podremos llegar a coronar nuestro anhelo “Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” Lc.18:27.

Padre, lo que es para mí imposible, y tengo que llegar a aceptar esto, es posible para Ti. Lo que es posible para mí, es porque Tú me has dado esa victoria. Sé que la aceptación de mis derrotas en las diversas áreas de mi vida y el ponerlas a Ti, es lo que me da la victoria en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Enfrentar la adversidad con gozo

¿Qué debemos de hacer contra la adversidad?
Tenerla por sumo gozo: “A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso no le llames adversidad, llámale sabiduría.  A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar. A eso no le llames castigo, llámale enseñanza…” Tomado del poema Anónimo: “A Eso”.

“La adversidad nos presenta con nosotros mismos”—dijo cierto poeta.  Y es que sólo con ella nos damos cuenta de quiénes somos realmente.  ¿Nos disgusta cuando las personas no hacen lo que uno espera de ellos?  ¿O, nos quejamos y conmiseramos porque nos pasó tal o cual fatalidad? ¿Y si erramos, será por la adversidad?  Pero al fin, qué es adversidad: se refiere a algo o alguien que resulta contrario u opuesto, desfavorable o enemigo. Sinónimos: infelicidad, desdicha, desventura, fatalidad, desastre, accidente, tribulación, dificultad, problema, tener mala pata. Pero como ves, todo eso es una opción nuestra, si la tomamos así, o lo vemos como una oportunidad para enderezar nuestro carácter.  “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,” Sgo.1:2.

Padre, gracias te damos porque Tú nos enseñas que no es que debemos de luchar o pelear en contra de la adversidad.  Es poner buena voluntad de nuestra parte para poder verte a Ti a la par nuestra para poder llenarnos del coraje y valentía para enfrentarla y superarla en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

martes, 14 de noviembre de 2017

Actitud y fe para vencer

¿Superar el obstáculo es lo que cuenta para vencer los mismos?
No, es tu actitud de vencedor: “Cuenta una historia que en la selva vivían tres leones. Un día el mono, quien era el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión: “Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la montaña difícil, la más alta de toda la selva. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.  El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.  Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey? En ese momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: ¡Yo sé quién debe ser el rey! Yo estaba volando bien cerca de ellos y escuché lo que cada uno dijo a la montaña. El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora! pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.”  Cuento Anónimo, enviado por Darling Hüeck y recortado.

No importa ser derrotado, casi siempre tendemos a fracasar en el primer intento de algo que emprendas o quieras superar. Lo importante es que sabemos que con Dios contamos y que por lo tanto, no importa el tamaño del reto, nosotros lo superaremos si nos enfrentamos a él sin miedo.  “Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.”  Dt.20:1

Padre, contigo puedo vencer toda adversidad por muy grande, difícil o imposible que pueda verla.  Porque para ti no hay nada que sea grande, difícil o imposible.  Y tú me enseñas y me animas a vencer todo en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

domingo, 30 de julio de 2017

¿Qué realmente abate al hombre?
La soberbia: “¡Me voy, me voy!  Definitivamente no tolero a ese señor.  Es que es tan petulante, tan engreído.  La verdad no ¡soporto a Laurentino!”—expresó enfadado Aureliano.  El buen sabio Gaudencio esto le dijo: “Acuérdate que ese “engreído” te ha ayudado a caminar por el camino de bienestar que has elegido.  La soberbia—mi estimado amigo—se manifiesta en una cadencia: Primero intolerancia, luego el resentimiento y después la imprudencia.  ¿Quieres por la soberbia ser abatido?  ¡Adelante mi amigo!  Pero después no llores como hombre, las decisiones que tomes como niño”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Las tres expresiones de la soberbia”; 29-07-2017. 

Lo he visto y lo he experimentado.  La soberbia, ese terrible sentimiento de superioridad que provoca un trato distante y despreciativo hacia los demás, tiene sus etapas.  Aparece primero la intolerancia.  No tienes capacidad para tolerar opiniones o actitudes diferentes a las tuyas. Luego brota casi inmediatamente el resentimiento: Ese engañoso sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de ciertas ofensas, o daños sufridos, y que se manifiesta en palabras o actos hostiles.  Y luego, da lugar a la imprudencia: Acciones o palabras realizadas sin tener en cuenta los riesgos y peligros que éstas conllevan.  Por último, viene el abatimiento: la separación, la caída, la desgracia, la deshonra: “La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.” Pr.29:23.

Padre, que la soberbia en nosotros sea echada fuera por medio de alcanzar la humildad en nuestro espíritu y nuestra mente.  Sólo Tú puedes ayudarnos a obtener ese grado o nivel de humildad necesario para reconocer nuestro error y pedir perdón.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.